Luego, en una nueva tarde de
sexo entre Puri y yo, ésta acabó confesando implícitamente que no le
desagradaría tener relaciones con su hijo mientras yo, también de la
misma manera le confirmaba mi disposición a tenerlas con mi propia madre.
Aún Puri no sabía que yo ya hacía meses que follaba regularmente con mi
cachonda madre.
La introducción de la
calentorra de Puri en nuestro círculo incestuoso iba viento en popa.
Después de aquella tarde de confidencias entre ella y yo, en la que yo le
confesé implícitamente que no me desagradaría tener relaciones con mi
madre, la posibilidad de que Puri las tuviera con su hijo me parecía más
real que nunca.
La efectiva introducción de
Puri en nuestro vicioso círculo del incesto se completó pocos días
después. Ya que estaban claros los deseos de Puri con respecto a su hijo
y que ella también era consciente de que yo estaba dispuesto a follar con
mi madre, ahora se trataba de dar el paso definitivo. El tiempo para
juegos de palabras y para lecturas entre líneas había acabado.
Habiendo quedado de antemano
para ello con Oscar y con mi madre, yo me cité con Puri para ir a nuestra
casa a echar un polvete. Pero al llegar a nuestra casa había sorpresa
pues allí nos fuimos a encontrar a mi madre, llevando sólo unas medias
negras de red que yo le había regalado ya que me encanta la lencería sexy
y en particular ver a mi madre con ese tipo de indumentaria. Pero con
todo lo más impactante no era ver a mi madre con aquel atuendo sino que
además ésta estaba comiéndole la polla a Oscar.
Tras la sorpresa inicial, que
no fue tanta porque a Puri, como después dijo ella misma, no le
sorprendía demasiado que mi madre hubiera acabado follando con su hijo
como ella misma había hecho conmigo, los cuatro ya nos dedicamos a gozar
a fondo. Después de jodernos cada uno a la madre del otro mi madre empezó
a chuparnos las polla a los dos invitando a Puri a que hiciera lo mismo y
a que probara la polla de su propio hijo.
La calentorra de Puri no se
hizo de rogar y enseguida teníamos a las dos putas acuclilladas entre
nosotros y compartiendo las pichas de sus hijos. Acabamos corriéndonos
cada uno en la boca de nuestra respectiva madre y después de esto ya no
hizo falta forzar la situación para que cada uno se follara a su madre.
Yo con la mía ya lo había hecho repetidas veces así que cuando la puse a
cuatro patas sobre el sofá y la empecé a taladrar haciendo que la muy
puta gimiera de gusto como una perra les di los suficientes argumentos a
Oscar y a Puri para hacer lo mismo. Así que enseguida estuvimos los
cuatro follando como locos y haciendo gozar nosotros a nuestras madres y
ellas a sus hijos.
Esa sesión fue realmente
memorable, como lo había sido el primer intercambio incestuoso con mi tía
Flora y mi primo Dani. Tanto Puri y Oscar como mi madre y yo gozamos de
lo lindo y follamos a tope disfrutando de la pasión y el morbo añadido
del incesto entre madres e hijos. Yo me tiré dos veces a mi madre y otras
dos a Puri y Oscar hizo otro tanto gozando con nuestras golfísimas
madres.
Puri reconoció que estaba
encantada de participar en semejante fiesta sexual y que le resultaba
enormemente excitante tanto follar con su hijo como hacerlo en presencia
de otra pareja incestuosa constituida por mi madre y por mí. La fiesta
fue apoteósica y constituyó todo un homenaje al sexo incestuoso entre
madre e hijo, algo que a los cuatro nos causaba un tremendo morbo,
excitación y placer.
Aquella tarde se completó con
una sorpresa en forma de pase de modelos de lencería. Como he señalado
antes a mi me apasiona la lencería sexy y tenía unas enormes ganas de ver
el macizo cuerpo de mi madre luciendo este tipo de prendas ya que su ropa
interior habitual era de lo más convencional. Por eso mismo yo había
comprado aquella mañana en una lencería varios pares de medias, algunos
ligueros y un buen montón de braguitas tipo tangas pues quería que mi
madre llevara siempre este tipo de bragas en lugar de las enormes bragas
blancas que ella había solido llevar hasta entonces.
Mi madre nos deleitó, como
decía, con un excitante pase de modelos en los que lució todas las
prendas que yo le había comprado y fruto de esta exhibición fue que tanto
Oscar como yo mismo acabamos con la polla de nuevo como un mástil y
deseando metérsela a nuestras madres.
Para descargar nuestra tensión
sexual yo de nuevo me follé a mi madre y Oscar empezó a hacerlo con la
suya. A los pocos minutos Oscar sugirió que nuestras madres se pusieran
con el culo en pompa al borde de la cama de matrimonio de mis padres de
modo que sus tremendos culazos y chochos quedaran perfectamente a nuestra
disposición. La idea de Oscar era que nosotros se la metiéramos a
cualquiera de las dos y que cada poco cambiáramos de hembra para así
gozar de los coños de las dos jamonas.
Fue una verdadera fiesta
sexual y sin duda a ellas debía excitarles sobremanera esta forma de
follar cambiando cada poco de polla pues mi madre experimentó nada menos
que tres orgasmos por otros dos de Puri antes de que nosotros acabáramos
corriéndonos sobre sus preciosas nalgas. Por cierto, yo me corrí en las
de mi madre y Oscar en las de la suya.
Luego, a sugerencia de mi cada
día más viciosa madre, nosotros mismos les esparcimos a base de bien toda
la crema por sus excitantes nalgas hasta dejarles el culo bien
embadurnado. Yo le extendía todo mi semen por el culo a mi madre y
también lo hice por la raja y hasta por el ojete.
Cuando le acariciaba el ano a
mi madre con mis dedos bien pringados de mi propio semen, ésta gemía con
un ronroneo como una gatita que me hizo pensar en lo delicioso que
debería ser darle por el culo a mi madre. Esta era una idea que no
descartaba, desde luego, y de hecho me atraía enormemente, pero recordaba
que al inicio de nuestras relaciones mi madre me había dicho que era
virgen del culo y que le daba mucho miedo el sexo anal y que de hecho
prefería no intentarlo, deseo éste que yo siempre había respetado.
A Purificación por su parte
también parecía agradarle que su hijo le tocara el culo, incluido el
orificio anal, con las manos llenas de su semen pues también gemía como
una gata viciosa. También pensé en lo excitante que resultaría penetrar
por el culo a la golfa de Puri pero tampoco dije nada al respecto. Esos
terrenos serían materia de exploración en el futuro. De momento me
conformaba con disfrutar de las folladas con mi caliente madre, con la
zorra de mi tía Flora y con la recién llegada y no menos golfa de Puri,
la madre de Oscar.
Cuando nos despedimos aquella
tarde fue precisamente Puri la que insistió para que celebráramos cuanto
antes otra fiestecita como aquella en la que dar rienda suelta a sus más
ocultos vicios con su hijo y conmigo.
Pocos días después tuvo lugar
una nueva experiencia que gustó mucho a Puri y que era lárgamente
anhelada por Oscar. Se trataba nada más y nada menos de que él y yo
hiciéramos un trío con su cachonda madre y le hiciéramos gozar como nunca
entre los dos. A Oscar le excitaba especialmente ver cómo se comportaba
su madre con dos pollas completamente a su disposición y desde luego que
la muy golfa estuvo a la altura de las circunstancias. Parecía mentira
que Purificación, una auténtica beata pudorosa de cara al exterior,
pudiera portarse como la más experimentada de las putas, siempre ansiosa
de place en su caliente coño.
Empezó la sesión con una
mamada por parte de Puri alternando nuestras pollas arrodillada entre
nosotros. El premio para la caliente cincuentona fue un buen par de
andanadas de semen que fueron a parar a su garganta. Al contrario que a
mi madre a Puri no parecía desagradarle la idea de tragarse nuestro semen
pues de hecho lo hizo sin ningún problema comiéndose nuestras corridas de
una forma muy excitante.
Como compensación luego
nosotros empezamos a lamerle los bajos. Su hijo le comía el coño y yo me
centré en su agujerito anal, cosa que pareció encantarle.
- Así, cariño, así, méteme la
lengua también en el ojete – decía. - ¡Umm, qué gusto! Eso no me lo
habían hecho nunca pero me da un gustito tremendo. Seguid, seguid los dos
dándome gusto con la lengua, cerdos ¡Ahhh! Pero qué viciosos sois. Y yo,
desde luego soy una guarra aquí con mi hijo chupándome el coño y con el
hijo de mi prima lamiéndome el ojete pero me encanta ¡me encanta!. Dale,
dale lengua a mi culo que me derrito ¡pero qué guarra soy y qué gustazo
me estáis dando, cabronazos!
- Te gusta la limpieza de
bajos que te estamos haciendo ¿eh, mamá? – le decía Oscar dejando por un
momento de chupar el peludo coño de su madre.
- Ya lo creo hijo y me gusta
una barbaridad que seáis así de viciosos conmigo ¿Quién me iba a decir a
mi que mi propio hijo me iba a chupar la almeja de esta manera? ¿Quién
podía imaginarse que fueras a resultar tan cerdo, cariño, y lo que es
más, que le hagas todas estas marranadas precisamente a tu mamá? ¡Ahhh,
pero seguid, seguid, que no hay nada como esto que me estáis haciendo,
cerdos!
Pocos minutos después Puri
empezaba a chillar como una histérica mientras un enorme orgasmo recorría
su cuerpo haciéndola vibrar de placer.
- ¡Uoooaau! Ha sido bestial –
decía sonriendo y con una más que expresiva cara de vicio mientras se
recuperaba jadeando del tremendo orgasmo que le acabábamos de provocar su
hijo y yo con nuestras lenguas.
- ¿Te ha gustado, mamá? – le
preguntaba Oscar mientras le apretaba un pezón.
- ¡Uff, ha sido maravilloso,
creo que no he gozado tanto en mi vida! Y lo más increíble es que haya
sido precisamente con vosotros; eso si que no lo hubiera esperado nunca.
Hay que ver lo que me habéis hecho entre los dos ¿eh, cerdos? Menudo par
de guarros viciosos. Ahí haciéndome esas cochinadas con la lengua en toda
la raja y hasta en el culo. Bueno, bueno… Nunca hubiera pensado que
alguien me iba a chupar el chichi y mucho menos el culo. Me parece una
guarrada tan fuerte que me pongo otra vez cachonda del todo sólo de
pensarlo.
- O sea, que disfrutas con
todas estas marranadas ¿eh, Puri? – le dije yo mientras le acariciaba
unos de sus bonitos muslos.
- ¡Hombre, como para no
disfrutar! Me habéis convertido en poco tiempo en una auténtica furcia y
quería deciros que voy a tratar de estar a la altura de las
circunstancias con vosotros y portarme siempre como eso, como una
auténtica furcia cachonda para daros placer porque os lo merecéis todo,
cabronazos.
- Ya nos lo das, mamá – le
dijo su hijo. – Porque para nosotros gozar contigo, que eres una de las
mujeres que más nos gustan de todas las que conocemos ya es maravilloso.
Y que encimas te comportes como una putona ya es lo máximo, mamá. Nos
encantas y desde luego que vamos a gozar contigo, y mucho.
- Hijos, lo que lamento ahora
que he empezado a vivir todo esto es no haberlo hecho antes y que sea ya
con más de 50 años cuando me empiece a portar como una golfa viciosa.
Reconozco que siempre he sido muy recatada y que todo esto del sexo me
parecía sucio y feo y que había que hacerlo para tener hijos y nada más.
Pero veo que he sido una idiota negándome a disfrutar y negándome a
aceptar lo que mi cuerpo me podía. Porque no creáis que no he pasado
calenturas pero siempre con sentimiento de culpa porque si pensaba en
otros hombres que no fueran mi marido me sentía sucia y culpable y si
pensaba en alguna cerdada pues lo mismo. Ahora comprendo que gozar no
puede ser malo si se hace estando todos de acuerdo.
- Claro, Puri. Y no te
preocupes que te vamos a ayudar a recuperar el tiempo perdido.
- Eso espero, cariños míos,
porque como os decía lo que más me gusta de todo este puterío en el que
ahora me veo envuelta es que sea con vosotros precisamente con los que
estoy gozando, eso ya es el no va más y es lo que más cachonda me pone.
- Bueno, ¿pues qué te parece
si te echamos otro buen polvete entre los dos metiéndote a fondo nuestras
pollas en ese coñazo tan rico que tienes? – Le dije yo metiéndole dos
dedos en su encharcadísimo conejo.
- Me parece estupendo pero
primero dejarme que yo os chupe a vosotros un poco como me habéis hecho a
mí, que me apetece muchísimo demostraros que aunque lo he empezado a
hacer hace pocos días, soy una buena guarra manejando la lengua.
- Estupendo, mamá – le
respondió su hijo entusiasmado ante la perspectiva de recibir una buena
mamada de parte de su madre. – Aquí tienes nuestras pollas dispuestas a
sentir tu lengua.
- Vuestras pollas y algo más,
cabrones, que os lo voy a comer todo.
Nosotros estábamos sentados en
la cama de matrimonio de Puri y entonces ésta nos dijo que nos
recostáramos hacia atrás apoyándonos en nuestros codos pero dejando
perfectamente exhibido nuestro paquete genital. Entonces se agachó y
empezó a darnos suaves lamidas alternándose entre la polla de su hijo y
la mía. La verdad es que la condenada lo hacía bien; parecía que hubiera
estado lamiendo pollas toda su vida en lugar de haberse metido la primera
en la boca apenas hacía unas semanas. Pero lo bueno estaba por venir.
En un momento dado y tras
darme a mí una estupenda lamida en todo el glande, Puri fue descendiendo
lamiendo todo el tronco de mi polla hasta llegar a mis huevos. Entonces
me lamió también los huevos y me los dejó perdidos de saliva.
Seguidamente hizo lo mismo con Oscar, le lamió el prepucio y fue bajando
con la lengua por todo el tallo hasta chuparle también los huevos y
dejarlos empapados con su pastosa saliva de cachonda madurita.
Nosotros observábamos
calientes perdidos la imagen de Puri arrodillada y dedicada a lamernos
los genitales. Después se volvió hacia mi y retomó lo que antes me había
hecho empezando a lamerme los huevos con suavidad. Insisto en que me
parecía realmente increíble que fuera precisamente Puri, una auténtica
mojigata hasta pocos días antes, la que estaba allí a mis pies
completamente desnuda y chupándome los huevos. Eso solo ya era como para
correrse a tope. Pero la muy golfa nos tenía preparada otra sorpresa.
Una vez me ensalivó una vez
más los huevos siguió descendiendo con su ávida lengua hasta llegar, para
sorpresa mía, a mi ano. Y allí se dedicó a chuparme el ojete y a meterme
la lengua en el orificio anal proporcionándome unas sensaciones hasta
entonces desconocidas para mí. Me estuvo chupando el agujero del culo un
minuto más o menos y luego se dedicó a hacerle lo mismo a su hijo.
Mientras le lamía el ano a Oscar a mi me acariciaba el mío con un dedo e
insinuaba brevemente la penetración de su dedito índice en mi culo. La
sensación desde luego era agradable.
Tras chuparle el culo a su
hijo durante un minuto también más o menos volvió a dedicarme a mi el
mismo tratamiento y luego de nuevo a Oscar. Para entonces nosotros
estábamos ya que estallábamos y de hecho poco más aguantamos.
Purificación se dio cuenta de ello y entonces se metió mi polla en la
boca y dándome dos fabulosas chupadas a modo de succión logró que
empezara a eyacular con un enorme placer en su boca.
Una vez más Puri se tragó
completamente mi corrida poniendo una cara de viciosa al hacerlo que tuvo
como efecto que a mi no se me bajara la polla ni un ápice. Seguidamente
se metió la polla de su hijo en la boca mientras con sus dedos nos
acariciaba a ambos el ano y tras chupársela unos pocos segundos Oscar
también se derramó abundantemente en la boca de su madre. Por supuesto
Puri volvió a tragarse todo el semen de su hijo con gran placer mientras
este le decía:
- Mamá, eres la mujer más
zorra del mundo y no te puedes imaginar cómo me ha gustado lo que nos has
hecho, golfa.
A continuación Puri se
incorporó y nosotros también nos levantamos de la cama poniéndonos a su
lado y acariciándole su bonito cuerpo.
- ¿Os ha gustado, eh,
cabroncetes? – decía ella con ojos de lujuria mientras se relamía el
semen que había quedado en las comisuras de sus labios. – Pues venga,
ahora os toda a vosotros darme a mi gusto en la castaña con esos
cipotones. Y para que se os pongan bien duros daos la vuelta, que os meto
un poquito más la lengua en el culo y ya veréis cómo se os pone de dura.
- ¡Mamá, eres una auténtica
zorra! – Le dijo riendo su hijo mientras nos dábamos la vuelta para que
ella nos lamiera otro poquito el culo. Lo hizo y al meternos la punta de
la lengua en el ano desde luego que nuestras ya de por sí enhiestas
pollas sufrieron como una descarga que las puso de nuevo completamente
duras y empinadas.
Con nuestro armamento en plena
forma nos dispusimos a echarle un nuevo polvo a Puri. Justo cuando Oscar
se disponía a penetrarla estando ella situada a cuatro patas sobre su
cama de matrimonio llamaron al timbre. Fue la propia Puri a ver quién era
tras cubrirse con una bata e instantes después entraba en la habitación
acompañada de mi madre.
- ¡Con todos ustedes la zorra
de Nati! – anunció con simpatía. – Que estaría ansiosa de sentir la polla
de su hijo en el conejo ¿o no? ¿eh, golfa?
- La de mi hijo y la del tuyo,
ja, ja, ja. – Dijo mi madre haciendo que todos riéramos. Mi madre
entonces se desnudó mostrándonos el bonito conjunto de lencería negra que
llevaba así como las medias del mismo color. También llevaba unos zapatos
de salón de tacón no muy alto pero finísimo que hacían enormemente
atractivas tanto sus piernas como sus amplias posaderas. No le duró mucho
sobre su macizo y relleno cuerpo ni el sujetador ni el tanga aunque sí se
quedó con las medias y los zapatos puestos, lo cual a mi personalmente me
excitó mucho pues mi madre tiene unos muslazos de campeonato y con
aquellas medias negras y con los zapatos de tacón su belleza resultaba
notablemente aumentada.
Por supuesto las follamos a
las dos. Empezamos cada uno taladrando a nuestra respectiva madre y tras
lograr que ambas coronaran un buen par de orgasmos, cambiamos de coño y
yo me follé a Purificación mientras Oscar se tiraba a mi madre. Aún
tuvieron ellas un nuevo orgasmo antes de que nosotros anunciáramos
nuestras respectivas corridas. El primero que dijo que se corría fue
Oscar y entonces su madre, mientras yo me la follaba a cuatro patas, le
dijo:
- Pues sácale la polla del
chocho a esa puta y ven a darme toda tu cremita en la boca, hijo, que
mamá está deseando beberte toda la lefa.
- ¡Serás guarra! – le decía mi
madre mientras Oscar se la sacaba del chocho y se acercaba a su madre.
- Guarra y viciosa de la leche
de estos dos jovencitos, desde luego que sí. Tragarme su leche espesa me
hace sentirme completamente puta.
Entonces Oscar, a punto de
correrse sin remedio, se acercó con la polla a la boca a su madre pero
empezó a eyacular antes de poder metérsela en la boca de modo que el
primer chorretón de esperma fue a impactar en una de las mejillas de
Purificación. Luego ya le metió el cipote en la boca y el resto de la
corrida se lo echó en la boca a su madre y ésta se lo tragó con enorme
satisfacción.
En ese momento Puri, seguro
que por la excitación de tragarse el semen de su hijo unida a mis
emboladas en su chocho, experimentó un nuevo orgasmo y justo entonces yo
también anuncié mi corrida. Puri entonces me gritó:
- Si no se la echas a tu madre
en la boca échamela a mi en la mía; dame tu lechecita para que me la
trague, mi amor.
- Como sabía que a mi madre no
le gusta tragarse el semen, lógicamente se la metí en la boca a la
calentorra de Puri y allí eyaculé con abundancia mientras ella tragaba y
degustaba todo mi semen aparentemente con gran placer y satisfacción.
Luego mientras estábamos los
cuatro sentados en la cama de matrimonio de Puri, mi madre le dijo:
- Chica, no se cómo puedes
tragarte con tanto placer toda la lefa. A mi eso no acaba de convencerme;
me da un poco de asco, la verdad. Que se corran en la boca lo acepto pero
lo de tragarme la leche…
- Pues tú te lo pierdes, Nati.
Y la verdad, me sorprende que no te guste tragarte el semen porque con lo
guarra que tú eres…Total, siendo de nuestros hijos…
- Hombre, la verdad es que no
me importa que me la echen encima; de hecho me gusta que se corran en mis
nalgas, en las tetas o hasta en la cara. Incluso que se corran en la boca
tampoco me importa pero tragármela…
- Será que lo has probado
poco, mamá. – Le dije yo mientras le acariciaba sus colgonas tetas
estirándole de un pezón.
- ¡Serás vicioso! – me
respondió mi madre riendo. – No te vale con que tu madre te la chupe que
encima quieres que se trague tus corridas ¿eh, cerdo?
- Bueno… No es que me importe
demasiado, mamá, pero reconozco que tiene su cosa. Me ha gustado mucho
ver como Puri se tragaba la lefa con tanto vicio y a ti el semen en la
boca te sienta tan bien…
Los cuatro reímos y ya
decidimos dar por finalizada aquella caliente sesión de sexo entre
nuestras dos calentorras madres y nosotros, sus viciosos hijos.
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