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Hola
soy casado, convivo con mi mujer hace 5 años. Convivencia perfecta, muy
buen sexo, sin problemas económicos, tenemos una hija de tres años, en
fin, una familia normal. A todo esto tengo 32 años y mi esposa 28 años.
Tenemos una casa propia, no muy grande, pero con todas las comodidades,
hace como dos años, mas o menos, que mi suegra (que es viuda hace muchos
años) enfermo y se vino a pasar unos días a mi casa. Como mencioné
anteriormente, mi casa no es grande, y solo cuenta con dos habitaciones,
Una para mí con mi señora y la otra quedo para mi hija con mi suegra.
Una noche que hacía calor nos quedamos mi suegra y yo charlando en la
terraza, ya que mi mujer había ido a ver a una vecina y la niña ya estaba
acostada y comenzamos la siguiente conversación:
- Alex, no había tenido la oportunidad de pedirte disculpas por las
incomodidades que te estoy causando
- No te preocupes, no molestas, quédate el tiempo que estimes conveniente
- Es que yo sé que molesto, mi hija me ha contado que antes de venir yo
para vuestra casa acostumbrabais a andar desnudos por la casa y a tener
sexo en cualquier lugar de la misma, pero en estos momentos no tengo
donde ir, y regresar a la casa, jamás.
- Va, no te preocupes mujer eso no tiene importancia.
- Sí Alex, si la tiene que los hombres tenéis que desahogaros y si no lo
hacéis en casa lo vais a hacer fuera. Sé muy bien que el hombre es más
débil que la mujer en lo que a follar se refiere, y que si se le presenta
una oportunidad, por lo general la toman o no?
- No sé que te puedo decir
- ¿Tú, has engañado a tu esposa?
- No, mujer como se te ocurre
- No, de verdad, Yo estoy casi segura que sí.
- ¿Por qué piensas eso?
- Por que, primero que nada, eres hombre, por lo tanto eres un salido.
- Ja ja ja
- Segundo, Yo le he dicho a mi hija, que se cuide, que está engordando
mucho. Tú eres un tipo atractivo y no te van a faltar mujeres, si es que
no ha pasado ya, una mujer mas joven, delgada, que te ponga cachondo.
- No pienses tonteras. Primero no todos los hombres son tan salidos.
- Yo creo que sí
- Bueno, y segundo, no me gustan jovencitas, las prefiero mas maduritas,
así como tu.
- Siiiii, chistoso
- No de verdad, estas muy buena Graciela (le tocaba las piernas, pero
todo como broma. Hasta ese momento ni siquiera se me había ocurrido tener
sexo con ella)
Nuestras conversaciones siempre eran así, yo la trataba como una amiga,
de igual a igual, aunque ya tenía 55 años. Paso el tiempo y Graciela, la
madre de mi mujer, continuó viviendo con nosotros. Aun era verano, el
calor era insoportable. Yo como siempre dormía completamente desnudo, al
igual que mi mujer, mas siempre tenía el cuidado de al levantarme en la
noche ponerme algún pantalón para no encontrarme en pelotas con mi suegra
(aunque la idea me excitaba).
Una noche, desperté como a las dos de la
mañana con la boca seca. Busqué mis pantalones en la oscuridad y no los
encontré. Por lo que me levante tal cual y me dirigí al baño. Sin
encender las luces, pero al pasar por la cocina, vi a mi suegra estaba
buscando algo en el frigorífico, con la luz de este se transparentaba su
camisón blanco, y corto, sus grandes tetas colgaban y su braga, demasiado
sexy para una señora de 55 años, se perdía en un culo impresionante. Me
quedé unos segundos en la oscuridad viendo la silueta de ella. Lo cual me
produjo inmediatamente una tremenda erección. En eso ella da vuelta la
cara y me sorprende mirándola.
- ¡Alex!
- Lo siento, pensé que no había nadie (me volví a mi habitación)
Me puse mis pantalones cortos y volví a salir. Me encuentro con que mi
suegra había entrado al baño. Voy a la cocina y me sirvo un vaso de
leche. Ella aparece en la cocina, riéndose.
- Que vergüenza suegra, nunca pensé encontrarte aquí
- Ni yo encontrarme con tremendo paquete al aire, jajaja
- No encontré mis pantalones y como pensé que dormías, me anime a salir
así.
- Son cosas que pasan.
- Por favor no le digas nada a tu hija.
- No te preocupes que esto queda entre nosotros. Lo que no se es como vas
a poder dormir con el paquete así. (Yo seguía empalmado como un burro,
además no le quitaba la vista a las tetas de mi suegra).
- Va eso no es molestia si no puedo dormir me la meneo o si no despierto
a tu hija para que me ayude.
- Mejor lo segundo, eso de lavar a mano no es muy sano.
- Va, pues lavo muchas veces a mano.
- Que pasa mi hija ¿no te satisface?
- Sí, lo que pasa que a mi se me levanta con una facilidad pasmosa, sobre
todo ahora en verano.
Le serví un vaso y cuando me disponía a regresar a mi habitación al pasar
por su lado me rocé con sus tetas, aquello me puso la polla aún más dura,
volví a mi habitación. Las imágenes de mi suegra daban vueltas en mi
cabeza. En eso, mi mujer se despertó, me preguntó que pasaba. Nada le
dije, fui al baño. Ella comenzó a besarme, luego bajó a mi verga y
comenzó a mamarme mi verga, inmediatamente me corrí en su boca recordando
a su madre (mi suegra).
A partir de ese día empecé a ver a mi suegra con otros ojos y decidí
empezar a insinuar mis intenciones por lo cual cada vez que la saludaba
dándole beso, le ponía mis labios lo más cerca de los suyos. Me llamó la
atención que nunca me aparto la cara. Imagínense lo caliente que me
ponía.
Otro día, vino una amiga de mi suegra a casa y no se como nos pusimos a
hablar de las películas porno, total que la amiga de mi suegra nunca
había visto una, entonces yo le dije que si quería le dejaba alguna y
ella me dijo que no tenía video para verlas a lo que yo le conteste que
sí quería le ponía una allí mismo para que la viera, pero ella dijo que
le daba vergüenza verla delante de mi yo le dije que por mi no se
preocupara que les dejaba a ellas dos la película y que yo me iba a dar
un paseo por la calle, total que así hicimos, a todo esto mi suegra no
decía nada, estaba callada, cuando regresé a casa la amiga de mi suegra
ya se había ido y me puse a charlar con mi suegra:
- ¿Qué les gusto la película? (Les había puesto una de señoras mayores
que lo hacían con jovencitos, ya con picardía).
- Claro que sí. Me dice.
- ¿Que era también la primera que tu veías?.
- No, no dije nada por que mi amiga es un poco mojigata pero yo en mi
casa tenía películas porno, y muchas las puse en practica.
- “Jejeje, vaya con mi suegra, que callado se lo tenía”.
- “¿Tú no lo practicas con tu mujer?, Pues yo lo practicaba.
- “No, la verdad es que algunas cosas sí pero otras como el sexo anal con
tu hija no puedo, no me deja, hacemos de todo menos sexo anal”. A estas
alturas de la conversación tenía mi paquete a punto de estallar.
- Por cierto, veo que ya te estas poniendo malo.
- ¿Tanto se me nota?
- Pues la verdad es que sí hijo, tienes un buen paquete y se te ve a
distancia
- Entonces me voy al baño a darle descanso al pajarito
- Vete y desahógate o date una ducha fría. Jejeje
En esos momentos me fui al baño y con dos sacudidas ya estaba yo regando
todo el baño con mi semen, dejándolo todo perdido, así que tuve que coger
una bayeta y limpiarlo.
Pasaba el tiempo y yo seguía con la mente puesta en mi suegra, siempre
que podía la seguía espiando (pero nunca conseguía ver nada) y siempre
acaba hablando con ella de temas sexuales, para luego ir a descargar
manualmente pensando en ella.
Un día que me encontraba solo en casa
decidí rebuscar en sus cajones para ver si encontraba algo de lencería de
mi suegra, así que abrí varios cajones de la cómoda y en el de los
sujetadores, ¡Sorpresa!, un enorme consolador negro estaba escondido
debajo de los sujetadores, la erección que tenía en aquellos momentos era
impresionante así que saque mi pene y me puse a meneármelo metiendo un
sujetador entre los huevos y otro en la cara, la corrida fue inmensa
salpicando por todos los sitios, en esto sentí que se abría la puerta de
casa y aceleradamente tire los sujetadores dentro del cajón y la enorme
polla negra después de haber limpiado un poquito con uno de los
sujetadores y salí apresuradamente de la habitación, la que entraba en
casa era precisamente mi suegra que venía de las compras con un montón de
bolsas así que salí a ayudarla, venía toda sudorosa y dijo que se iba a
dar una ducha, entonces entro en su habitación y rápidamente volvió a
salir y se volvió hacia a mí y me suelta:
- Cerdo, ves como al final tenía razón, con lo de que todos los hombres
sois unos calientes, no pensáis más que con el rabo.
- Yo haciéndome el tonto le pregunto ¿A qué viene esto suegra?
- No, no te hagas el loco, mira la guarrada que acabas de hacer. Y en
esto me mostró un sujetador lleno de semen.
Yo me puse colorado igual que un tomate no sabía dónde meterme ni que
decir, después de un rato, acerté a decir:
- Lo siento mucho, es que no sé que me paso por la cabeza y entré en tu
habitación a mirar los sujetadores, y cuando vi el consolador, me excite
como un burro y cuando estaba corriéndome fue cuando llegaste y no tenía
nada con que limpiarlo así que lo limpie con un sujetador y con las
prisas volví a meterlo en el cajón, por favor no le digas nada a tu hija,
por favor. Y me puse a llorar.
Esto la debió ablandar un poquito, por que se acerco a mí y dándome un
beso en la mejilla, me dijo:
- No te preocupes es igual no tiene importancia, además me siento
halagada de que todavía ponga cachondo a un hombre joven. Siento haberme
puesto así y no te preocupes que a tu esposa no le diré nada. Y cuando
vuelvas a querer alguna prenda mía no tienes más que pedírmela, pero
luego metela en la ropa de lavar no me la vuelvas a poner en el cajón, y
si queréis el consolador para usarlo con mi hija no tenéis más que
pedírmelo o cojerlo que ahora ya sabes donde está.
- Muchas gracias suegra por ser tan comprensiva le dije dándole un beso
en la mejilla, en cuanto a lo del consolador gracias pero tu hija no
quiere ni oír hablar de él, y en lo que se refiere a los sujetadores
intentare no volver a hacerlo.
- Alex, dime una cosa ¿porque lo has hecho?.
- Francamente suegra por que tus tetas me tienen obsesionado, siempre me
han vuelto loco las tetas enormes, siempre que puedo pillo películas en
las que las tías tengan las tetas cuanto más grandes mejor no me importa
que sean altas o bajas, delgadas o gordas, jóvenes o viejas el caso es
que tengan la mayor delantera posible, y las suyas son bien grandes y me
tienen loquito. Mientras decía esto mi polla estaba nuevamente en
posición de ataque.
- Pues me siento muy halagada de que guste mi pechamen, pero nunca lo has
visto ni lo vas a ver.
- Pagaría por verlo, suegra.
- Quizás algún día tengas suerte y diciendo esto me guiño un ojo y se
metió en el baño a ducharse.
Yo estaba nuevamente empalmado así que regresé a su habitación le cogí un
sujetador y una braga y me metí en mi habitación a hacerme otra paja,
está vez me puse su ropa interior y me corrí con sus braguitas puestas.
Justo cuando salía de la habitación después de habérmela meneado y
llevando sus bragas y su sujetador en la mano me la encontré en el
pasillo.
- ¿Otra vez hijo?, pero si llevas dos en menos de media hora.
- Ya lo siento, pero no pude evitarlo, la conversación, el calor y .....,
por cierto, el sujetador está limpio, si quieres puedes guardarlo, las
braguitas son las que están sucias.
- Trae ya las lavo yo, pero no te acostumbres y hablare con mi hija para
que te folle más a menudo, por que si no acabaras poniéndole los cuernos
si no lo has hecho ya, por que no hay hombre que viva solo de pajas.
- No no le digas nada, y no te preocupes que no he de ponerle los
cuernos, yo con las pajas me arreglo, además si que follamos bastante, lo
que ocurre que yo en verano me pongo más salido que una moto y necesito
correrme tres o cuatro veces al día.
- Y con mi hija, ¿cada cuanto follais?.
- Como mucho cada segundo día hay temporadas que a diario excepto cuando
ella tiene la regla.
- Por cierto ya que estamos hablando de sexo, ¿Tú te arreglas sola con el
aparato ese? ¿no has vuelto con ningún hombre desde tu marido?.
- Ja, que te crees tú eso, el aparato es para los días que no hay
compañía masculina o incluso para los días que la hay. Ahí hijo si yo te
contara.
- Pues cuéntame, espera voy a la cocina a por algo de beber y me cuentas.
¿Tú que quieres beber?
- Tráeme un refresco.
Total que fui a la cocina y nos sentamos en la salita a beber y charlar:
- Haber que me ibas a contar.
- Pues la verdad, tu sabes que los viernes yo voy al baile con las
amigas, pues bien allí se liga un montón.
- No me digas.
- Sí, bueno lo que pasa que la mayoría lo único que quieren es echarte un
polvo y si te he visto no me acuerdo, hasta el próximo día que le vuelva
a tener ganas de echar otro. Pues bien allí conocí a Romualdo, total que
me lo presento una amiga y aquel mismo día me acabo follando en un hotel,
el tío lo hace muy bien y tiene una buena herramienta, pues bien casi
todos los viernes acabamos en un mismo hotel, hasta que un viernes me
propuso ir a un club, yo primero pensé que era un puticlub, pero mi
sorpresa fue mayúscula al ver que era un club de intercambio de parejas,
pagas 30 € por la pareja en la entrada te dan tres consumiciones para
cada uno, luego dentro tienes la típica barra de bar, unas mesas en unos
reservados, luego hay una pista de baile, una sala con jacuzis y luego
arriba una sala grande con colchones en el suelo.
El primer día que fuimos llegamos una chica
nos explico como funcionaba el local, nos enseño las dependencias y luego
nos fuimos a la barra a tomar algo, he de decirte que el local es para
parejas pero también dejan entrar algunos hombres solos, en la pista de
baile las parejas bailan medio desnudas metiéndose mano, Romualdo después
de tomarnos algo en el bar, me dijo que me fuera al baño y que me quitara
las bragas y el sujetador, quedándome solo con la falda y con la blusa
que llevaba.
Cuando llegué me desabotono unos botones de
tal manera que las tetas casi se me salían, nos fuimos a la pista a
bailar había otras dos parejas bailando una de nuestra edad y otra de
chicos jóvenes así como tú, el hombre de la pareja mayor le tenía la
falda de su mujer toda levantada y mientras bailaban le metía un dedo por
el culo y con la otra mano le hacía señas a un chico joven que se la
estaba meneando mientras miraba desde el borde de la pista para que se
les acercara.
El chaval se acercó con su polla en ristre,
el marido no se que le dijo al oído el caso es que el chaval empezó a
meterle mano a la mujer, junto a su marido, aquella situación a mi me
producía un morbo terrible total que salimos Romualdo y yo a bailar a la
pista y mientras bailábamos Romualdo se saco la polla y levantándome la
falda me la pasaba por mi coñito, yo estaba como una burra en celo
entonces se nos acerco un chico y pregunto si podía Romualdo le dijo que
si y el chico se puso detrás de mi con la polla fuera y me la empezó a
pasar por mi culo.
Yo estaba más caliente que una burra en
celo el coño no paraba de soltar líquidos, total que a los pocos minutos
me corrí como una burra parecía que me había meado, les cogí las pollas
con las manos y se las empecé a menear a los dos, cuando estaba a punto
de correrse Romualdo me dijo que nos fuéramos al reservado y allí fuimos
con el chico, en el reservado Romualdo me dijo que se la mamara al chaval
mientras el me la metía por el culo, así estuvimos un buen pedazo hasta
que se corrieron los dos.
Aquel día no volvimos a hacer nada más,
pero hemos vuelto cinco veces más, es más hemos conocido una pareja y
hemos quedado para vernos fuera, para no tener que pagar los 30 € ya
salimos varias veces por ahí con ellos, vamos a cenar y luego acabamos
siempre en su casa, incluso he hecho lo que nunca pensé que haría y es
comerle el coño a una mujer y encima me ha gustado.
Llegado ese momento de la conversación como todos podéis comprender
estaba más empalmado que un burro.
- Alex, vuelves a estar empalmado, si no hace una hora que te la has
meneado la última vez, ¿Cuántas llevas hoy?.
- Hoy llevo tres. Y ahora me voy a por la cuarta. Y diciendo esto me fui
al baño a meneármela de nuevo.
Y esta es mi historia, si queréis saber más hacédmelo saber escribiendo
a:
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