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Esa
noche estaban mis padres en casa y mi novio dormía en la habitación de
invitados. En mi casa son muy tradicionales, así que no podemos dormir
juntos, aunque llevemos varios años como pareja. Mi madre, una católica
empedernida, dice que en su casa no actuaremos como una pareja hasta
que no haya papeles de matrimonio entre medias.
Así que me puse el pijama, me lavé los dientes, me despedí de mi novio,
dejándole en la otra habitación y me fui a dormir. Estuve leyendo un
poco y perdiendo el tiempo otro poco, hasta que dieron las 2 de la
madrugada.
Salí al pasillo completamente desnuda (si me ve mi madre, me mata). Fuí
hasta el final del pasillo, donde se encuentra la habitación de mi
novio. Él no sabía nada de que yo iba a ir, otras veces sí me espera
despierto, pero no esta vez.
Entré intentando hacer el menor ruido posible y oí que su respiración
era suave y relajada: estaba dormido. Pensé en despertarle llamándole
por su nombre. Sin embargo, se me ocurrió otra idea. Tanteé el terreno
metiéndome en la cama con él. Apenas se movió, al rato volvió a
respirar de la misma manera, incluso creo que roncó un poco.
Bien, yo estaba resultando ser una diva del subterfugio. Le toqué para
ver qué llevaba puesto y observé que tan sólo llevaba los calzoncillos
y una camiseta interior de algodón. Estupendo.
Como es un poco sonámbulo probé suerte a hablarle, porque a veces es
más fácil ayudarte con su otro yo que intentar hacer nada por tu
cuenta.
- "¿Cariño?".
No contestó.
Parece que hoy no iba a tener suerte.
- "¿Javi?".
Volví a intentarlo.
- "Dime", me contestó con esa voz entrecortada y suave, propia de cuando
está profundamente dormido.
- "Pues que he venido a tumbarme aquí a tu lado, ¿te importa?".
Sonrió
en penumbra y me negó con la cabeza.
- "Te quiero mucho, duérmete conmigo", me dijo abrazándose a mí.
- "Sí, ahora me duermo contigo, pero primero quiero que te desnudes, que
así estaremos más calentitos".
Se quedó pensando un rato. Cuando está en esa situación tarda un poco
más en reaccionar.
- "Vale, pero me tienes que ayudar", me dijo.
Entonces él dispuso su cuerpo para que a mí me fuera más fácil
desnudarle. Primero se levantó un poco y me dejó quitarle la camiseta,
y luego subió un poquito el trasero para que le pudiera sacar los
calzoncillos.
La primera parte del trabajo ya estaba hecha, ahora sólo tenía que
hacer que volviera a caer en el sueño más profundo y dejase de hablar.
- "Vamos a dormir", le dije y le abracé.
Me abrazó, ya sin decir una palabra y ahí se quedó, completamente
inmóvil y dormido como estaba.
Dejé pasar un tiempo prudencial, como unos 5 minutos, aunque no tenía
forma de averiguar cuánto tiempo real fue.
Entonces me desembaracé de sus brazos y aparté las sábanas.
Ya le tenía desnudo y dormido, justo como yo quería. Empecé a besarle
el cuello y fui bajando por su peludo y atlético pecho. Al llegar a la
zona del abdómen, pude ver cómo le empezaba a crecer el miembro viril.
A saber qué estaría soñando ahora...
Le besé mucho en el nacimiento del vello y seguí bajando. Me topé con
su erecto pene que ya estaba en su máximo esplendor. Lo miré
detenidamente y lo agarré. Acto seguido miré a Javi, por si se había
despertado. Seguía dormido, pero sé que me estaba empezando a
introducir en sus sueños. Su respiración había cambiado un poco y
comenzaba a sonar como si estuviera excitado. Para mi propósito era una
buena señal.
Se la agarré con la mano derecha y empecé a moverla arriba y abajo, de
una forma muy suave, como si fuera de porcelana. La piel de su glande
se deslizaba con el ritmo de mis manos. Noté una pequeña gota
preseminal: se estaba empezando a mojar.
Volví a mirarle; seguía con los ojos cerrados, con el semblante
tranquilo, pero noté cómo su corazón empezaba a galopar dentro de su
pecho.
Cambié ahora a la mano izquierda, y con la derecha le agarré los huevos
de una forma también suave. Seguí masturbándole, incrementando el
ritmo. Se retorció un poco en la cama, signo de que le estaba gustando.
- "Más", dijo con un hilillo de voz.
Yo me asusté y paré, pensando que se habría despertado. En ese momento
volvió a exalar el aire de forma tranquila. Yo no me explicaba cómo
seguía dormido, pero en vistas de que no le despertaba, seguí moviendo
mis manos sobre su pene.
Aumenté bastante el ritmo y él movió la cabeza en señal de que le
gustaba mucho. Cuando sabía que ya estaba muy pero que muy caliente y
cerca del orgasmo, me metí su polla en mi boca.
Yo tenía la lengua húmeda y la boca calentita. Le lamí desde la base
hasta la punta y me la metí en la boca, primero sólo la puntita.
Después fui bajando y bajando hasta tocarme la campanilla. Hasta la
misma garganta. Me la tragué entera.
Me movía arriba y abajo, con la boca bien apretada para que le diera
más placer, succionando en cada chupada. Yo estaba encima de él, puesta
a cuatro patas, desnuda y chupándosela a mi novio dormido. Aquello me
excitó muchísimo.
El hecho de estar en mi casa con mis padres y mi hermano me resultó
incluso morboso. Se oían los ronquidos a través de la puerta y me
imaginé que si mi madre se levantaba y nos veía así, sería todo un
show. Es más, Javi era también ajeno a lo que estaba pasando, porque
estaba soñando. Si nos sorprendiera mi madre, él también sería un
sorprendido más. Uuuuf, me pareció verdaderamente excitante la
situación y comencé a mojarme mucho.
Como tenía el culo en pompa me imaginé que el mismo Javi me la metía
por detrás, por el coñito. Me encantaba esa postura.
Así, mientras yo le chupaba con frenesí, me empecé a tocar el clítoris
con una mano.
Cogí la polla de mi novio con la otra y le chupé la punta mientras
movía la mano y la boca rítmicamente, como si se tratara de un agujero
por el que me estaba penetrando.
Ya me daba igual si se despertaba, yo lo único que quería era hacerle
gozar y gozar yo. Creo que inclusó le pasé un poco los dientes por el
pene, como a él a veces le gustaba. Noté que empezaba a entrecortársele
la respiración y succioné con más fuerza, mientras movía mi dedo índice
sobre mi clítoris. Javi estaba a punto de correrse en mi boca, seguí
lamiendo y chupándo, hasta la garganta para que sintiera mi boca
mojada.
Me moví a una velocidad salvaje. Arriba, abajo, arriba, abajo.
Entonces, noté que se revolvía y que un líquido tibio y espeso me
invadía la garganta. En ese momento, tan caliente como yo me
encontraba, me corrí también por acción de mis deditos expertos.
Tragué todo su semen porque no sabía muy bien cómo deshacerme de él sin
hacer mucho ruido. Le miré. Tenía una sonrisa en la cara, junto con una
mueca de placer. Me acerqué más para verle y le noté completamente
dormido aún.
Era increíble, había violado a mi novio dormido y no se había
despertado. Se había corrido agusto dentro de mi boca y seguía
placenteramente acostado.
Toqué otra vez su polla y aún estaba dura, aunque un poco menos que
antes. Se me ocurrió volverla a masajear y reaccionó en seguida. Se
puso dura. En menos de un minuto ya estaba dispuesta otra vez para que
le volviese a violar.
Como mi coño estaba húmedo por haberme corrido, me senté con las
piernas abiertas sobre él y me metí su miembro despacio. Sentí un
escalofrío recorrerme mientras su polla abría mis paredes vaginales y
me llenaba con su pene. Calzábamos como un guante, tenía el tamaño
justo para que mi vagina le envolviera y a mí me tocara justo hasta el
fondo. Entraba entera, dura, gorda y maravillosa.
Empecé a cabalgarle lentamente para que no sonara la cama (como ya dije
era la habitación de invitados y la cama era bastante vieja). Me moví
arriba y abajo, le cogí las manos y le hice que me tocara. Pareció
reaccionar y comenzó a masajearme los pechos de una forma muy suave.
Pensé que se había despertado.
Subí mi culo hacia arriba para casi sacar su polla de mí y luego bajaba
todo mi cuerpo para absorberle hasta dentro. Resbalaba genial por
dentro de mí, yo botaba mucho, pero suave. Era consciente de que me
botaban las tetas de una manera preciosa, pero él seguía con los ojos
cerrados. No sé si Javi se estaba haciendo aún el dormido o si de veras
lo estaba.
Seguí botando sobre su vientre y noté cómo él intentaba acompañar, un
poco torpemente debido a su estado, con pequeños empujones. Uf, cuando
me llegaba hasta el fondo es que me ponía cachondísima.
Ahí estaba yo, desnuda, violando a mi novio dormido, follándomelo como
una niña mala, mientras toda mi familia estaba durmiendo. De verdad que
me ponía caliente el silencio de la noche, lo morboso de la situación,
la cara de Javi: mezcla entre placer y sueño. Todo era superexcitante.
Y así, follándole encima suyo, mientras su cuerpo descansaba boca
arriba, sentí mi segundo orgasmo. Fue maravilloso.
Él aún estaba disfrutando de mí, cuando aceleré para que se corriera
dentro de mí y me inundara. Boté, y la cama se quejó un poco, seguí
cabalgándole. Le puse un pecho sobre su boca y lo chupó
instintivamente. Me arrimé a él y espachurré mis tetas contra su torso
mientras no dejaba de moverve. Así, mi bello durmiente tuvo su segundo
orgasmo, esta vez dentro de mi vagina. Me puso perdida de semen.
Seguí moviéndome lentamente para que terminase de gozar cuando abrió
los ojos. Se quedó perplejo, con cara de placer y de sorpresa. Me
abrazó y me susurró al oído:
- "Así que no era un sueño".
- "Sí que lo era, pero tus sueños se han hecho realidad", le dije.
Xhazara.
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