|
Este
es un contrato de vida
doméstica entre el cornudo _____________ y su querida novia/esposa
_____________ , que regirá su relación de ama y cornudo sumiso durante el
resto de sus vidas.
Esta será una
relación 24/7 (las 24 horas del día, los siete días de la semana) lo que
significa que tú serás el cornudo sumiso de tu ama incluso durmiendo.
Esto no es un juego
de pareja de fin de semana o una escenita de una noche, sino que será el
modo de vida permanente las veinticuatro horas del día, los siete días de
la semana y los trescientos sesenta y cinco días del año. No obstante,
este contrato se entenderá siempre como una muestra de amor total entre
los dos.
Art.
1.-
Yo, __________________, ya que tú me amas tanto que te ofreces
voluntariamente a servirme como cornudo sumiso el resto de nuestras
vidas, te acepto tu gentil ofrecimiento, tu renuncia a tener algún
derecho sobre mí, así como tú obligación de asumir por contra todos los
deberes para conmigo, demostrándome constantemente con tus humillaciones
que sólo me amas a mí, que sólo me deseas a mí, que soy el centro de tu
existencia, que me necesitas para vivir, que me entregas tu libertad y
que estás ansioso por seguirme para siempre a donde yo quiera llegar y
llevarte. Y que te sientas orgulloso de ser exclusivamente mío y de que
tu placer sea ver el mío, al hacerte cornudo y humillarte.
Art.
2.- Yo por mi
parte sólo me comprometo a dominarte cada día más, a poseerte
completamente, a cuidarte como esclavo, a hacerte cornudo y a amarte
sinceramente, llevándote con mis humillaciones cada día más lejos en tu
sumisión a mí, en tu necesidad vital de sentirte cornudo y humillado.
Espero que no te arrepientas porque una vez que firmes más abajo, serás
mío para siempre física, y mentalmente, aceptando mi voluntad que a
partir de ahora será también la tuya. Tú dejarás de existir como persona
y sólo serás un instrumento de mi voluntad, de mis deseos y de mis
caprichos, en los que tú estarás sufriendo por mí mientras que yo
disfruto de tu humillación.
Art.
3.- Yo, como tu
dueña y señora, tengo libertad absoluta para todo y tú no tendrás
libertad absolutamente para nada. Sin excepciones. Tendrás que pedirme
permiso hasta para ir a mear. Yo podré hacer lo que me dé la gana, aunque
siempre te lo comentaré para que goces con el poder que tengo sobre ti al
hacer lo que me dé la gana, lo que me salga de mi hermoso coño.
Art.
4.- Y por
supuesto yo podré follar con quien quiera, donde quiera y cuando quiera,
mientras que tú no podrás ni mirar a una mujer por la calle. El que mires
a otra mujer será sancionado con el mayor castigo. Tú fuiste amigo
cornudo, serás novio cornudo y cuando nos casemos serás marido cornudo.
Te morirás siendo cornudo y eso para ti ha de ser un motivo de orgullo.
Art.
5.-
Tú única misión en la vida, y de lo que te queda de ella, es ser cada día
más cornudo, humillarte más y darme a mí placer, estar a mi servicio para
darme gusto, para procurar que goce y que me corra. Tú, por el contrario
no podrás correrte sin mi permiso. Podrás acariciarte pero sin llegar,
porque si te corres sin mi permiso te castigaré con la mayor pena que un
ama le puede dar a un hombre como tú: Que no te haga cornudo ni que te
humille. Si incumples este artículo podrá ser motivo de la rescisión de
este contrato.
Art.
6.-
Por casa irás siempre desnudo y vestido sólo con mis braguitas, saldrás a
la calle con ellas bajo el pantalón y al día siguiente te las quitarás
para ponerte las que yo me quite ese día, para que así sientes junto a tu
polla la tela que ha tocado el coño de tu ama, el que todos se pueden
follar menos tú, y te sientas así constantemente cornudo. Las bragas
serán tipo tanga transparente para que se puedan apartar con un dedo
y que así tu polla y tus huevos estén más a mano. Y al ser transparentes
estará a la vista, exhibida, para que todos vean como se te pone dura
cuando te humillo y te hago cornudo.
Art.
7.- Cuando
aparezca ante ti con mis tetas al aire o por encima de mi sujetador, te
arrodillarás inmediatamente ante mí como señal de respeto, devoción,
entrega, adoración, sumisión y beatitud hacia mí. Siempre procuraré estar
ante ti con ellas al aire para que su omnipotente presencia te obligue a
hincarte de rodillas ante ellas. Mis tetas serán el símbolo de mi dominio
hacia ti y de tu sumisión, por lo que para besarlas o simplemente
rozarlas, habrás de pedirme siempre permiso que sólo te concederé cuando
te hayas portado como un buen cornudo, cuando hayas sido más cornudo que
el día anterior. Por supuesto, mis machos podrán besarlas, tocarlas,
amasarlas, sobarlas, morderlas, pellizcarlas e incluso correrse sobre
ellas cuando quieran, como quieran y donde quieran. Entonces, una vez que
mis machos se hayan corrido sobre ellas, yo restregaré su leche sobre mis
pezones y podrás chuparlos, lamerlos y beber de mis tetas, de mis
pezones, la leche del macho que te ha hecho cornudo. Sólo entonces,
porque para ti son, y serán siempre, un símbolo de majestad, respeto,
adoración, sumisión, pleitesía y reverencia. Grábate esto en la cabeza,
porque mis tetas son el símbolo de mi dominio sobre ti y de tu sumisa
condición de cornudo.
Art.
8.- Yo haré
todas las gestiones que generalmente hacen los hombres, los cabezas de
familia: Dispondré de las cuentas bancarias a mi nombre, porque las mías
seguirán siendo sólo mías y en las tuyas me autorizarás a mí como
cotitular para que yo pueda sacar el dinero. Luego, me entregarás la
libreta y la tarjeta para que sólo yo pueda sacar dinero de ella. Y todos
los demás servicios estarán a mi nombre como el teléfono, el agua o la
electricidad.
Art.
9.- Si la
asistenta no puede venir tú serás el encargado de las labores domésticas y
para tal menester llevarás un pequeño y redondeado delantalito blanco de
doncella francesa. Sólo eso, para que tu culo y tu polla estén expuestos
a mis caricias mientras friegas los platos en la cocina. Si viene la
asistencia, la obedecerás también a ella por delegación porque estará por
encima de ti en la escala.
Art.
10.- Todos los
días te doblaré sobre mis muslos como un niño y te daré 10 zapatillazos
en el culo, te hayas portado como te hayas portado, y aunque hayas sido
un bendito, como símbolo de que mi poder sobre ti es arbitrario, a mi
capricho, y para evitar que yo pueda relajarme en mi estricta severidad
hacia ti y que tú puedas tomarlo como un símbolo de debilidad. Sabrás
que, pase lo que pase (aunque haya un terremoto), todos los días vas a
ser castigado, todos los días vas a sufrir por tu ama y todos los días te
sentirás esclavo cornudo. Si no cumplo este requisito, si se me olvida,
se podrá dar por zanjado el presente contrato. Para los castigos llevaré
siempre las tetas al aire y cuando veas que aparezco ante ti con su
omnipotente majestad, ya sabrás lo que se te viene encima. Arrodíllate y
reza.
Art.
11.- Los azotes
(tanto los 10 diarios obligatorios como los demás cuando te castigue),
serán livianos o más duros según el criterio de mi exclusivo placer, te
los aplicaré siempre estando doblando sobre mis muslos como un niño malo
y podrán ser con zapatilla, correa, pala de ping-pong, a elegir por mí
según mi gusto y capricho. Y te los podré dar por cualquier motivo, sin
causa aparente, porque se me antoje o se me encapriche. Sin dar
explicaciones. Entre un azote y otro pasará algún tiempo durante el que
me darás las gracias y yo te excitaré humillándote, llamándote
cariñosamente cornudo. Queda claro que con ellos no se busca el dolor por
el dolor, sino que sientas más mi posesión sobre tu cuerpo y que puedo
hacer con él y contigo lo que me pete. Una vez cumplido te felicitare por
ello con muestras de cariño y te diré que te quiero. Y si lo has
aguantado bien, sin rechistar y agradecido, te colocaré la cabeza en mi
brazo y te daré de mamar de mis tetas como un niño.
Art.
12.- No obstante
te trataré siempre con cariño e incluso con ternura, como una madre que
castiga a su hijo, sí, pero porque lo quiere; pero cuando tenga que
decidir, demostrar mi poder y sentirme ama, no tendré ninguna muestra de
debilidad, seré severa, estricta y jamás te perdonaré un castigo para que
no lo tomes como un síntoma de debilidad y me pierdas el respeto.
Art.
13.- Cuando te
vaya a humillar me pondré las ropas interiores que a ti te gusten, que tú
elijas, para que así me desees aún más, me anheles más y te humilles más
al saber que ese cuerpo de diosa que tanto adoras, sólo está a tu alcance
para servirlo, para darle placer y para recibir de él, a cambio, los
maravillosos cuernos que luces como sumiso cornudo. Yo, por mi parte,
siempre te mostraré mis hermosas tetas para que te sientas así más
sumiso, para dominarte con ellas, para imponerme con ellas sobre ti,
mientras estás arrodillado y ves desde abajo como te dominan excelsas. Si
llevo sujetador las sacaré por encima para que siempre estén a la
vista y se impongan sobre ti. Llevaré también sandalias de alto tacón que
tanto te gustan, cornudo mío, para demostrarte que estoy siempre en un
plano superior, que soy tu reina. Siempre llevaré las uñas muy cuidadas
como símbolo exterior de mi dominio sobre ti y para que cuando te agarre
de los cojones, te lo apriete y te las clave en ellos sientas mi poder de
hembra sobre ti, macho sumiso. Y para que cuando las mires o te las
enseñe, desees con toda tu alma que te pajee y que sufras de gusto sólo
de pensarlo. Cuando estemos en público y te las enseñe o muestre, ya
sabrás lo que quiero y acercaras tu cara a mi cara para oír mi orden. Y
si estamos solos te pondrás de inmediato de rodillas para oírlas.
Art.
14.- Llevarás
con cariño, cuidado y esmero un álbum en cuya portada estará la foto de
tu triste polla flácida y en el interior la de todas las duras pollas que
te han hecho cornudo, que me han follado y me han dado gusto. Cuando
vengan mis amigas de visita les mostrarás el álbum y les comentarás cómo
cada una de esas pollas te ha hecho cornudo.
Art.
15.- Cuando
decida que te puedes correr, lo harás después de que yo te haya follado
como una vulgar puta, con un consolador que ataré a mi cintura para
que te sientas como una sumisa nenita, mientras que yo hago del macho que
tú no eres, ni nunca serás.
Art.
16.-
Cuando reciba a mis machos, a los hombres que te han de hacer cornudo,
podré vestirte de doncella francesa con delantalito pequeño, para que así
nos sirvas las copas y el café, o para que nos atiendas de esta facha
mientras follamos y te ponemos los cuernos. Mientras follamos, mientras
te hacemos cornudo, has de permanecer siempre de rodillas y en silencio,
como muestra de respeto al acto más importante y sagrado que existe en tu
vida. También podré acostarte a ti boca arriba en la cama, yo me pondré a
cuatro patas sobre ti y le ofreceré el coño a mi macho para que me folle,
mientras te digo a ti, cara a cara, cómo me folla el coño, como me clava
y como gozo con su polla. Y tú podrás ver encima de ti, sobre mi cuello,
como la llavecita de tu cinturón de seguridad se bambolea junto a mis
tetas, conforme él me embiste con su polla, me folla y me hace gozar como
un verdadero macho. Y te besaré y lameré los labios para que recibas la
saliva de mi gozo en tu boca, el gozo que otro hombre me provoca,
mientras te digo al oído que eres un cornudo, que te estoy haciendo
cornudo y que todavía vas a ser más cornudo.
Art.
17.- Cuando te
haya puesto los cuernos y nos quedemos solos, te demostraré con cariño,
ternura y mimos, cuando te quiero, cuando me gusta que seas así, y te
besaré y acariciaré con ternura para demostrarte que te quiero. Entonces
podrás besar y lamer el cuerpo que amas, que adoras, que sirves y que te
ha hecho cornudo, pero con el respeto y la devoción del altar sagrado que
es para ti.
Art.
18.-
Cuando regreses de la calle lo primero que harás es arrodillarte ante mí
y lamerme el coño o el culo, según esté cara a ti o de espaldas. Meterás
la lengua dentro de mi coño o de mi culo y lo lamerás hasta que me corra
o hasta que yo te diga basta. Igual has de hacer para despertarme todas
las mañanas y antes de levantarte para traerme el desayuno.
Art.
19.- Cuando
quiera ver la televisión o leer tranquilamente, me sentaré en una silla
de playa a la que le habrás hecho un agujero para que quepa mi culo,
meterás un almohadón debajo y te acostaras bajo ella boca arriba sacando
la cabeza por el agujero, para que así puedas lamer y besar mi culo, y mi
coño, mientras descanso, o veo la tele. En estos casos yo te acariciaré
la polla con mis pies sin que puedas correrte, para torturarte a fuego
lento, excitarte y provocarte, sin que puedas satisfacerte. Si alguna vez
te permito correrte será siempre dándote por el culo con el dildo como
una vulgar puta o acariciándote con mis pies. Cuando llame a mis amantes,
a mis machos, me sentaré también en esa silla contigo debajo, por
supuesto, y te acariciaré con los pies para que sufras y goces aún más.
Art.
20.- Te haré
tatuar. Te llevaré a que te tatúen en el culo las letras de mis
iniciales, que llevarás marcadas para el resto de tu vida para que todos
sepan al verlas que eres mis cornudo sumiso. Y lo lucirás en las playas
nudistas a las que te lleve, para que cualquier otra ama, o cualquier mujer, sepan al verlo que eres
mío, de mi propiedad, y que tengo todos los títulos de propiedad sobre
ti.
Art.
21.- Si mi amante es bisexual y
él lo desea, podré obligarte a que le chupes la polla para darle placer y
que así me pueda volver a follar aún mejor. O a que cuando yo me haya
puesto encima de él al borde de la cama y me haya clavado en su polla, tú
le lamas los huevos para que se le ponga aún más dura y pueda así
follármelo mejor. Y así verás en butaca de primera como mi coño sube y
baja sobre su hermosa polla, como follo con un hombre de verdad que no
gasta bragas como tú.
Art.
22.- Tú cuerpo me pertenece y
podré chuparlo, lamerlo, besarlo, pellizcarlo, y servirme de él para
darme gusto, por lo que tendrás que cuidarlo con esmero como instrumento
de uso de placer de tu amada ama. No podrás beber alcohol, fumar o hacer
cualquier otra cosa que pueda estropearlo. El mantenerlo ágil y esbelto
para el disfrute de tu ama, será una de tus obligaciones.
Art.
23.- Podré entregarte a otras
amas, o pareja de ama/o, siempre en mi compañía y presencia, y los
obedecerás a ellos como a mí misma y sin importarte cuál es el motivo o
la causa por la que te entrego.
Art.
24.- Llevarás un cinturón de
castidad permanente cuya llave colgará de la cadenita que yo llevo en la
cintura y que uso para follar. Así, cuando me veas moverme al impulso de
las pollas de mis amantes, te sentirás más humillado. Cuando salga a la
calle la llave la llevaré en una cadenita del cuello para que todos
puedan verla aunque solamente tú yo, y quien yo quiera, sepan lo que
significa: que eres un marido sumiso y muy cornudo que es feliz
sintiéndose constantemente humillado por su mujer a la que ama con toda
su alma, con todos los poros de su piel. Si te pillo intentando
quitártelo te castigaré de la forma que crea conveniente.
Art.
25.- Yo por mi parte me
comprometo a acariciarte, besarte, lamerte con ternura y pasión para
excitarte, tenerte constantemente excitado por mí con un anhelo que yo
sólo podré satisfacer. Y a excitarte constantemente y provocarte perversa
con ropita interior sexy, palabras, posturas, caricias y otros
procedimientos que considere oportunos para tenerte cada día más rendido
a mí al tenerte excitado y no permitirte satisfacerte. Quiero que tu
deseo por mí sea constante, inextinguible, infinito, sin interrupción,
sin ninguna medida con nada. Seré así la dueña y señora de tu placer y te
cocerás a fuego lento deseándome constantemente, con tu polla empalmada y
torturado por un deseo que no te dejaré satisfacer. Cuando vayamos por la
calle o estemos ante nuestros amigos, te besaré y acariciaré en público
para excitarte y que te sientas humillado y poseído al tenerla dura en
público, pero encerrada en mi jaula y en mi cárcel, que yo sólo puedo
abrir.
Art.
26.- Antes de follar con mi
amante te pondré desnudo a su lado, compararé tu polla con la suya y
aunque la de él sea más pequeña, diré que la suya es más grande, más
bonita o que me hace gozar mejor. En la comparación siempre saldrás
perdiendo. Después de follar te pondrás de rodillas ante la polla que te
ha hecho cornudo y le darás las gracias. "Gracias por hacerme cornudo",
le dirás varias veces, mientras la besas, adoras y reverencias.
Art.
27.- Las doce campanadas de
nochevieja me darán follando con mi amante para que despidas el año como
cornudo y lo empieces como cornudo, como lo que realmente vas a ser el
resto del año, los restantes 365 días y el resto de tu vida.
Art.
28.- Podré tener cuantos
esclavos sumisos me dé la gana, los que quiera, sin limitación de número,
y entonces tú sólo serás uno más, aunque seas algo más preferido.
Cualquier escena de celos en este sentido será castigada muy severamente.
Art.
29.- Antes de ir a follar con
mis machos serás siempre el responsable de bañarme y de recortarme luego
con una tijera el pelo de mi sexo, para que los labios de mi coño
aparezcan siempre enseñando nítidamente mi raja, para que se vean
protuberante, claros, sin que nada los tape, y que así pueda excitar más
a mis machos cuando los vean y pueda llevármelos antes a follar. Mientras
me los recortas yo te humillaré, como es natural, diciéndote lo que ya
sabes, lo obvio: que eres un cornudo sumiso que disfruta arreglando el
coño de su mujer para que se lo follen otros tíos, que eso sólo lo hacen
los cornudos redomados, los consentidores, las putas sumisas y los
cornudos de cornudos. Como tú eres.
Art.
30.- Mi despedida de soltera la
celebraré yo sola con tres negros. Tu
despedida de soltero será conmigo y con los tres mismos negros, pero esta
vez poniéndote los cuernos a troche y moche, follando con ellos como loca
delante de ti para que te despidas de soltero, como cornudo. La noche de
bodas la pasaremos juntos amándonos y dándonos mimos, pero al día siguiente, al amanecer, te pondré el
cinturón de castidad y empezaré a ponértelos a discreción con el primer
botones de hotel que parezca por la habitación. Luego me follaré al
gerente, al recepcionista y al mozo de las maletas. No abandonaremos el
hotel hasta que me los haya follado a todos, como inicio de nuestra luna
de miel. En la luna de miel follaré con todo aquel que se cruce conmigo y
que me guste, claro, mientras que tú empezarás ya a sentir lo que es un
cornudo real, un cornudo casado, recién casado, con cuernos con
certificado de calidad AENOR.
Art.
31.- Podré salir a la calle
cuando me apetezca con una falda muy corta y sin bragas, por ejemplo,
cuando vayamos a comer a un restaurante o nos sentemos en una terraza,
para que al abrir mis muslos todos vean que no llevo bragas, que soy una
puta salida y que el que está a mi lado, comiendo o tomando café, es el
cornudo de mi marido que no le importa que su mujer vaya enseñando por
ahí el coño a todo el mundo. Antes de salir a la calle a enseñar a todo
el mundo mi coño y a insinuar que eres un cornudo, te obligaré a que
recortes con una tijera pequeña, muy pequeña, los pelos de mi coño para
que se me vea bien la raja y sus hermosos labios. Mientras lo haces te
humillaré, como es natural, diciéndote lo que ya sabes y que tanto te
gusta oír: Que es imposible encontrar un cornudo como tú que goce
arreglándole a su mujer el coño para que los demás lo vean y disfruten de
él por la calle.
Art.
32.- Si aparezco ante ti con mis
tetas al aire y no te arrodillas inmediatamente, recibirás 10 zapatillazos
en tu culo de puta por cada segundo que tardes en hacerlo.
Art.
33.- Serás el responsable del
cuidado de toda mi ropa interior así como de su lavado, siempre a mano,
planchado y colocación en los armarios.
Art.
34.- Cuando estemos sentados en
el sofá descansando o sin nada mejor que hacer, habrás de sentar tu cara
sobre mis muslos para estar muy cerca de mi coño y poder olerlo, que se
te haga familiar, para aprender a conocerlo tan intimidante que has de
saber de inmediato por la cercanía de su olor y sabor, si estoy excitada,
y correr entonces rápido a traerme el teléfono por si quiero llamar a mi
macho para que me satisfaga. Con el tiempo, y la práctica, has de saber a
distancia, oliendo a través de él, cual es mi estado de ánimo, si estoy
en celo, si deseo cariño, si deseo humillarte, para anticiparte a mis
deseos y servirme mejor, sin que yo te lo tenga que decir.
Art.
35.- Podré obligarte a que muevas
el culito en círculos como una putita salida, ofreciéndote para que te
follen, pero sin saber quién está detrás de ti porque no te permitiré que
vuelvas la cabeza y porque los espectadores entraran después y en
silencio, se sentaran en el sofá y mirarán como tú, a cuatro patas,
sigues moviendo tu culo de puta en círculos para atraer a una dura polla
que te lo folle. Podrán ser mis amigas, podrán ser mis amantes, podrá ser
alguna vecina a la que llame para que sepa qué cornudo sumiso eres y que
puta zorra estás hecha, gracias a mis manejos.
Art.
36.- Yo me comprometo a no
dejarte nunca tirado, a permitir que pase lo que pase puedas seguir
amándome, aunque en silencio, y si por ejemplo, me enamorara de un tío,
me casara con él, y quisiera llevar con él una vida normal de matrimonio
enamorado, tú vendrías conmigo de mayordomo sin que nadie supiera nada de
lo nuestro, para que pudieras seguir amándome, pero en silencio.
Art.
37.- Como vas a estar muchísimo
tiempo en castidad absoluta tendrás que aprender a correrte con el
pensamiento, en plan místico y sin el concurso de caricia alguna sobre tu
polla, o cuando yo te folle el culo con un consolador aprovechando
los vaivenes que te daré en tu culo de puta, al follarte con mi
consolador de cintura.
Disposición
transitoria.- Este
contrato podrá suspenderse a mi voluntad, dejándolo sin efecto durante el
tiempo que yo estime oportuno y por los motivos que yo considere
pertinentes, sin tener que dar explicaciones. Y cuando lo consideré
pertinente (es decir, cuando me salga del coño) volverá a su vigencia
plena y total. Esta potestad es exclusivamente mía, sin que tú puedas
decir nada al respecto.
Disposición final.- Quiero que por
medio de este contrato seas totalmente mío, que cuando yo goce tú goces
con ello, que cuando yo sea feliz tú también lo seas porque yo lo soy.
Que seas una prolongación de mí atento a satisfacerme, a humillarte,
desviviéndote por lograr mi comodidad, mi placer y mi felicidad. Que seas
parte de mí, me pertenezcas, me ames con locura y te entregues totalmente
y sin miedo para complacerme, servirme, formar parte de mi personalidad y
de mi carácter. Quiero ser feliz y sentir placer al saber que para tu
felicidad necesitas como el aire que respiras el depender de mis gustos,
de mis caprichos, de mi voluntad, de mis humillaciones, de mi ser. Y que
tú seas feliz y dichoso con ello porque así yo te amaré siempre. Yo soy
así y quiero que tú seas feliz al saber que lo soy, que siempre seré así
y que nunca voy a cambiar. Tiembla porque soy muy exigente.
Por tanto, si estás de acuerdo con
todos los puntos y términos del presente contrato, firma y
prepárate para ser exclusivamente mío, de mi propiedad, para obedecerme
complacidamente en todo lo que yo desee, en todas las humillaciones que
te aplique y para ser feliz con ello. Mi placer pasa por tu humillación,
no lo olvides.
En ________________ a _____ de ______________de
______
| Firma
del cornudo sumiso:
Sí, quiero y me entrego a tí
como tu cornudo sumiso |
| Firma
de la ama:
Sí, te acepto como
cornudo sumiso |
|