.:: RELATOS DE CORNUDOS ::.

  "Noche con sorpresa".

 

 Ante todo, presentarnos: somos un matrimonio de España. Yo soy Roberto, normalito, del montón. Mi mujer es Eva, ella dice que últimamente ha engordado un poco, pero a mí me gusta como está y sobre todo porque ya tenía unas tetas muy bien puestas, pero le han aumentado un poco y aún está mejor, está en una talla 100, pero no son unas tetas caídas, y más para sus treinta y ocho años. Son de las que te das la vuelta para observar cuando hace topless en la playa.

 Hace ya un tiempo empezamos a fantesear en la cama y la verdad el sexo se hizo más placentero tanto para mí como para ella. Al principio fue algo muy suave, ella me pedía que la insultara y se ponía súper cachonda cuando la llamaba puta y otras cosas por el estilo. Yo con el tiempo fui descubriendo mi mayor fantasía: ser un cornudo sin remedio.

 Le fui rebelando mi necesidad de ser un cornudo mirón sin remedio. Empezaba a decir cómo me gustaría que la hicieran disfrutar de un buen polvo mientras yo miraba con la polla a punto de reventar. Ya últimamente necesito que me cuente fantasías de cornudos mientras me insulta y me humilla, mientras veo su cara de zorra. Pero todo se quedaba en fantasías y se apagaba.

 Un día, todo cambio. Eva tiene un grupo de amigas con las que suele salir, solo chicas, cada 3 o 4 meses, es noche de chicas. Nunca pasaba nada: cena, bailar un poco y para casita. Yo me quedé en casa viendo un poco el fútbol y después, antes de irme a la cama, una peli porno mientras me hacía una paja.

 Según me contó Eva después, fueron a un restaurante en el centro y bebieron vino. Después fueron a los pubs de la zona a bailar y tomar unas copas. Ella iba con un vestido con un escote bastante sugerente y una falda haciendo vuelo. Se había puesto muy cachonda. Cuando estaban bailando, estuvo hablando con Vicky, una chica que estaba divorciada y que era vecina nuestra.

 

 Mientras estaban bailando en grupo, se le acercó un chico bastante mono y con muy buena presencia para bailar. Ella, entre que estaba un poco pasada por el alcohol, se dijo que no pasaba nada por bailar con un chico tan mono. Se fijó que llevaba anillo de casado. Pensó: este está buscando echar un polvo sin complicaciones. Al bailar y cogerla por la espalda, se dio cuenta de que el chico estaba empalmado y que estaba aún mejor de lo que pensaba. Sus compañeras estaban ya pensando en marcharse para casa.

 Entonces ella se puso muy cachonda, se imaginó lo que podía disfrutar con aquel chico y se decidió a llamarme a pesar de ser las 3:30. Yo me levanté sobresaltado, pensé que le había pasado algo, pero enseguida me dijo que me tranquilizara, que no le había pasado nada.

 - "Tranquilo, sólo llamaba para decirte que hoy si quieres puedo convertir tu fantasía en realidad y hacerte un cornudo, sólo tienes que pedírmelo y en una hora estoy en casa haciéndote un cornudo sin remedio. Así podrás dejar de fantasear".

 - "Por favor, te estoy esperando ya todo empalmado, quiero que me hagas un cornudo, sabes lo malo que me pongo sólo fantaseando".

 - "Gracias cariño, igual cuando llegue a casa ya te han salido algo los cuernos, pero eso no será nada, tranquilo, que lo verás todo en primera persona".

 Me había dejado taquicárdico con la noticia, la polla me estaba reventando... La verdad, no pude esperar y tuve que hacerme una paja, no duré ni un minuto. Después de mucho fantasear, la verdad, nunca creí que se hiciera realidad mi fantasía... O muy bien estaba el chico o estaba muy cachonda.

 Eva puso en marcha su plan. Les dijo a sus amigas que ella también se iría y no tendrían que acercarla a casa. Siguió en el pub y al poco, observó cómo Vicky marchaba para otro sitio con unos amigos. Entonces, se lanzó sobre su amigo, se llamaba Miguel, a saco. Le propuso irse a casa a follar toda lo noche, y sin cortarse un pelo le dijo que estaría yo presente, pero que yo era un cornudo sin remedio y que me conformaba con mirar. El chico, que estaba casado y estaba buscando echar un polvo, vio el cielo abierto: ¡follar sin problemas en nuestra casa! Como Eva lo había puesto empalmado con su plan, aceptó de inmediato.

 Mientras, a mí en casa se me hacía eterna la espera, aunque sólo fueron 50 minutos. Eso sí, estuve con la polla levantada todo el rato. Cuando llegó, me lo presentó:

 - "Este es Miguel y hoy nos lo va a hacer pasar muy bien a los dos. A mí porque al fin me va a follar un tío de verdad y a ti porque no tendrás que fantasear más con tus cuernos. Ya veo que estás empalmado, Roberto. Mejor, así no tendré remordimientos y podré disfrutar como una puta".

 Enseguida se lanzó sobre Miguel y se empezaron a morrear y a manosear. Él se recreó todo lo que quiso en Eva, en sus tetas, su culo, su coño... El espectáculo era impresionante. Eva se lanzó sobre su paquete al verlo todo duro y gordo. La verdad, tenía una polla impresionante. Me empezó a humillar, lo que aún me puso más caliente.

 - "Roberto, gracias, esta sí que es una polla, y no la tuya... Al fin voy a saber lo que es echar un polvo de verdad, y no los que me echas tú con esa pollita. Vete acostumbrándote con tus cuernos, que creo que Miguel va a repetir habitualmente. Te va a hacer el mayor cornudo de la historia. Si no me sabes follar, otros harán el trabajo por ti, y encima te hacen feliz".

 La verdad, tanta humillación y tantos cuernos me había hecho entrar en éxtasis.

 Le empezó a comer la polla recreándose en ella y succionándola toda, y eso que era enorme. Cuando estuvo bien dura, se la metió por el coño hasta que Miguel se corrió mientras Eva lo cabalgaba. Nunca le gustaron los condones, por lo que se la folló a pelo. Al final, cuando ya su coño estaba reventando, le pidió por favor que le diera por el culo. De vez en cuando se giraba hacia mí para humillarme más.

 - "Cornudo, a ver si aprendes algo, que esto sí es un macho. Gracias por dejar a tu puta que se la follen de verdad y conozca lo que es que la monten por todos lados un buen macho".

 Sobre las 6 de la madrugada, Miguel ya estaba reventado y comentó que se tendría que marchar, pues su mujer lo estaría esperando llegar. Eva le dio su teléfono para que repitiera cuando quisiera. Miguel comentó que volvería muy pronto y que quería presentarnos a su mujer, porque le había gustado nuestro rollo mucho, e igual podíamos hacer un intercambio.

 Eva, nada más marcharse Miguel, me preguntó si me había gustado, aunque yo creo que ya sabía la respuesta...

 - "Sí, gracias cariño, me has hecho disfrutar más que nunca".

 - "Tranquilo cornudo, que a partir de ahora que sé lo que es disfrutar de una buena polla, vas a disfrutar más. Además, Miguel creo que repetirá muy pronto e igual nos trae a su mujer y te la chupa mientras. ¡Te voy hacer un cornudo sin remedio! Email.

 

 

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