.:: RELATOS DE CORNUDOS ::.

  "Marina, una zorra por dentro (5)".

 

 Habían pasado unos meses desde la cena en mi casa. Ricardo se había ido por motivos laborales, pero seguía enviándome correos explicándome la zorra que tenía en casa, asimismo también se mensajeaba con mi mujer. Marina se estaba dejando el pelo largo y ahora salía a trabajar siempre muy arreglada, maquillada y con tacones. Nuestra vida en común no había cambiado en exceso.

 

 Lo que os voy a contar sucedió hace solo un par de semanas, así que mientras no suceda nada nuevo, esta será la parte final.

 El jueves 19 d noviembre recibí el siguiente correo: "Hola. Voy de camino a Barcelona. Mañana he quedado con la puta de tu mujer. Tengo una sorpresita para ella y para ti. Esta noche prepararé las cámaras en mi casa para que puedas verlo. Hasta mañana".

 Mi polla se puso dura una vez más, pensando en la situación y en lo que sucedería el viernes. Marina llegó a casa y puso una de las excusas que usaba y a las que se había habituado a decirme. En el fondo me molestaba tanta mentira, pero podía más mi excitación en esos momentos.

 Llegó el viernes, Marina vino de trabajar, se fue a duchar y ante mi extrañeza salió de casa vestida muy normal, con unos tejanos, un jersey y unos zapatos planos. No le di más importancia. Sobre las diez de la noche, Ricardo conectó las cámaras. Mi mujer aún no había llegado y yo estaba tomándome un whisky mirando la pantalla. Llevaba unos diez minutos mirando cuando sonó el timbre y mi mujer llegó a casa de Ricardo. Entró en el comedor, la besó en la boca y le dio una bolsa.

 - "Ve al lavabo a cambiarte, zorra. Las clases empezarán pronto y tú has llegado tarde".

 Marina cogió la bolsa y se fue, quedándose Ricardo sentado. Pasaron unos quince minutos y entonces la vi aparecer. No me podía creer lo que estaba viendo. Marina llevaba unos calcetines blancos, una minifalda muy corta de colores y una camisa blanca con los tres primeros botones desabrochados, dejando ver casi al completo sus pechos, y se había hecho un par de trenzas, es decir, iba vestida de colegiala.

 - "Muy bien, puta, estás muy mona, pero has llegado tarde. Ponte en mis rodillas".

 Marina, obediente, se colocó en las rodillas de Ricardo, por un lado con los pies apoyados en el suelo y por el otro su cabeza colgando. Él le levanto la minifalda, dejando ver el hilo de un tanga de color blanco y sus nalgas. Cogió una regla y le dio varios azotes, cambiando de nalga. Mi mujer gritaba pero no decía nada.

 - "¿Ves lo que les pasa a las putas que llegan tarde a clase? ¿Has estudiado anal, zorra? Veo que no, porque lo tienes cerradito otra vez. No te preocupes, tengo unos invitados que te darán clases gratis".

 Continuó azotándola, disfrutando de ese momento mientras Marina gritaba y sus nalgas se podían ver completamente rojas.

 - "Bien, puta. Espero que hayas aprendido la lección. Ponte de rodillas, de cara a la pared, y sácate la camisa, que se vean bien tus ubres".

 Marina se quitó la camisa, dejando sus tetas al descubierto, y después se arrodilló de cara a la pared, en una esquina. Ricardo se levantó saliendo de la habitación y regresó al cabo de cinco minutos, pero no venía solo. Le acompañaban tres chicos de color. Mi mujer no se movió de la posición en la que estaba.

 - "He traído a unos amigos para que te den clases de puta. Yo los llamo los 'rompeculos'. Mi polla ya la conoces y sabes que es muy buena, pero las suyas son descomunales... Ahora levántate y quédate de pie".

 Marina se levantó, quedándose de pie, de espaldas a ellos. Aquellos hombres empezaron a desnudarse y al terminar pude comprobar que las palabras de Ricardo eran ciertas. Aquello no eran pollas, eran pollones enormes.

 - "Desnúdate para nosotros, putón. Sensualmente. Pónsela dura a mis invitados y mueve esas ubres de zorra que tienes".

 Mi mujer se dio la vuelta, con mirada lasciva se agarró una de las tetas y la llevó a su boca, chupándola mientras se contorneaba como una profesional. Con la otra mano se desabrochó la minifalda, sin dejar de moverse ni de chupar su propia teta que tenía en la boca. Podía ver cómo la erección de aquellos chicos iba en aumento ante el espectáculo que Marina estaba ofreciendo.

 Dejó caer la minifalda al suelo, quedándose únicamente con el tanga y los calcetines blancos, mientras se movía y sus tetas iban de un lado al otro. Bajó su mano hasta el tanga y empezó a deslizarlo, descubriendo su coño totalmente depilado. Lo agarró con la mano y tras chuparlo se lo tiró a Ricardo, sonriéndole.

 - "Pero qué buena zorra eres. Apoya tus manos en la pared, en alto, separa las piernas y ofrece ese culo de puta casada".

 Marina se apoyó en la pared, tal y como Ricardo le había pedido. Uno de los chicos se levantó acercándose a mi mujer. Aquella polla era impresionante. Acercó la punta de aquel pedazo de carne al culo de mi mujer, agarrándola por la cintura...

 Dio un fuerte empujón y mi mujer no pudo evitar gritar al sentir aquel tronco invadiendo su ojete con aquella fuerza y tamaño. Al chico pareció gustarle eso, porque dio otro empujón, metiendo un poco más de aquella polla. Ahora empezaba a entender porque los llamaba 'rompeculos'.

 No podía ver la cara de mi mujer, pero sí escuchar sus gritos de dolor mientras aquel hombre la empalaba intentando meter toda aquella carne en el roto ojete de Marina. Cada empujón era un suplicio y aquel hombre no se cansaba, la metía, la dejaba un rato dentro, la sacaba y volvía a empujar, dilatando el culo de mi mujer. Estuvo más de quince minutos así hasta que escuché los gemidos del chico inundando el culo de Marina de semen. Se quedó unos minutos así, de pie, agarrado a las tetas de mi mujer que apenas apoyaba las manos en la pared mientas su polla iba perdiendo la erección. Empezó a sacar la polla del culo de Marina y pude ver un gran agujero donde antes estaba su ojete. Me parecía increíble que algo tan estrecho pudiese dilatarse de aquella manera.

 - "Ven aquí, puta, y ponte a mamarme la polla a cuatro patas".

 Marina se acercó andando, visiblemente afectada de la brutal enculada que le acababan de dar. Se puso a 4 patas, Ricardo la agarró de las coletas y la obligó a tragar polla mientras otro de los chicos se dirigía a su culo. Se colocó detrás de ella y de un empujón le metió un pollón que para nada desmerecía al anterior. Empezó un mete-saca rítmico que obligaba a mi mujer a tragar polla por su boca y por su culo, Marina parecía una muñeca en manos de aquellos hombres que sádicamente le follaban la boca hasta la garganta y el culo hasta el límite.

 - "Síiii puta, traga pollas. Te voy a hacer un hijo por la boca, vas a tragar tanto semen que no querrás probar nada más. Ahhhhhh... zorrrrraaaaaa".

 De repente, Ricardo empezó a correrse en la boca de mi mujer, inundándole la garganta de leche mientras el chico le follaba el culo a fondo. Solo pude ver la cara de Marina intentando tragar toda la leche que había recibido en su boca. Unos empujones más y el hombre que la enculaba le llenó de nuevo el culo de abundante semen. Sin darle descanso alguno, el tercer hombre, que había estado sentado mirando la escena, la levantó y se la metió de golpe de nuevo en el culo, esta vez estando de pie mientras la tenía sujeta por la espalda.

 La tercera polla entró con una facilidad pasmosa en el muy dilatado ojete de Marina, que apretó sus tetas contra el pecho de su enculador. Ahora la muy zorra estaba gimiendo mientras le perforaban el culo. No le entraba toda la polla porque era muy larga, pero la follaba con mucha facilidad. Entre espasmos de placer mi mujer tuvo un brutal orgasmo anal gritando y gimiendo como una perra en celo. Eso no impidió que el chico continuase taladrándole el culo, llevándola colgada en volandas con su polla bien clavada.

 Pasado un buen rato de mete y saca anal, se escuchó el orgasmo de aquel hombre, llenando las entrañas de Marina por tercera vez aquella noche. Dejó a mi mujer en el sofá, donde estaba Ricardo y los otros dos chicos, pero no tardó en ser ensartada de nuevo, esta vez uno de ellos le estaba follando el coño, el otro se la metió en la boca y Ricardo chupaba y sobaba aquellas tetas que tanto le gustaban. Una nueva oleada de semen entró en los agujeros de mi mujer, tragando por la boca y sintiéndolo por primera vez esa noche dentro de su coño. Ricardo tomó el lugar del chico que le había follado el coño y la ensartó de nuevo, agarrándola por las piernas que las tenía en alto mientras la follaba.

 - "Te vamos a preñar, zorra. Vas a tener un hijo por ser una puta".

 A mi mujer todas aquellas palabras la excitaban y le hacían tener sonoros orgasmos. Una nueva polla se metió en su boca mientras Ricardo la follaba el coño como un poseso.

 - "Ahhhh, zorraaaa... Toma leche en tu coño, ahhhh, síiii...".

 Ricardo le llenó el coño de leche mientras el otro le llenaba la boca obligándola una vez más a tragar ese líquido blanco que tanto conocía mi mujer. Sin dejarla descansar, uno de los otros dos se sentó y la hizo sentar a ella encima de su polla, ensartándola por el culo mientras el otro le abrió las piernas a tope y se la metió por el coño. Aquella doble penetración era increíble. Las piernas de mi mujer estaban a la altura del pecho del hombre de color, que tenía más de medio pollon metido en su coño, el otro disfrutaba del ojete de Marina, sin moverse, dejando que ella misma al ser ensartada por el coño hiciese lo propio en su culo.

 De nuevo, chorros de semen inundaron los dos agujeros de mi mujer, que ya se había corrido varias veces, y los calcetines blancos, la única prenda que llevaba puesta, hacían juego con el semen de sus agujeros. La llevaron en brazos al centro de la habitación, rodeándola los 4 con sus pollas. Mi mujer las iba chupando como podía, primero una, mientras agarraba otra con la mano y la masturbaba. Sus enormes tetas eran sobadas por los 4 mientras miraban como dejaba el suelo lleno de semen y ahora también su saliva. Marina chupaba hasta que le dijeron que
parase.

 Uno de los chicos se acercó a su cara apuntándole con la polla erecta y los chorros de leche fueron directos a la cara de mi mujer, desde los ojos a su boca... El siguiente, Ricardo, le golpeaba las tetas con su polla mientras se las llenaba de leche caliente, especialmente sus pezones y aureola. El tercero de los chicos se dirigió a su espalda, corriéndose como un animal en ella viéndola bajar hasta sus nalgas, y el último se corrió encima de su vagina. Marina estaba literalmente empapada de semen y sus agujeros aún rezumaban restos de las folladas que había recibido. Tenía los ojos cerrados, pues la leche le impedía abrirlos, le bajaba desde la nariz hasta sus labios donde continuaba descendiendo hasta la punta de sus erectos pezones.

 

 Como si de un rio se tratase, los hilillos de semen iban a parar a su ombligo. De su clítoris hinchado salía otro chorro de leche, cubriendo los labios de su muy dilatada vagina y llegando a sus muslos. Imagino que por detrás sería muy parecido.

 Ricardo salió un momento y regresó con una piscina hinchable, no muy grande, pero para una sola persona era adecuada. Le quitaron los calcetines a Marina y la metieron dentro, en posición fetal. Mi mujer seguía con los ojos cerrados cuando empezó a sentir por todo su cuerpo un líquido caliente que no era semen. Los 4 hombres, de pie alrededor de ella, estaban meándose en su cuerpo. Los chorros de orina caían sobre mi mujer desde la cabeza a los pies.

 - "¿Te gusta, puta? Ahora abre la boca antes de que terminemos.

 Mi mujer obedeció sin rechistar aquella nueva orden y abrió su boca. La orina entraba en su boca. No pude ver bien si llegó a tragársela, pero desde luego la saboreó. Terminaron de mear y Ricardo se despidió de los 'rompeculos'.

 - "Ve a bañarte, puta. Hoy te quedas en mi casa. Después llamas a tu marido y le explicas lo que te dé la gana. Te dejaré ropa de criada zorra en el cuarto de baño. Follarte me da hambre y quiero que me prepares algo".

 Marina estuvo cerca de una hora en el cuarto de baño. Cuando por fin apareció de nuevo en la habitación, llevaba unos zapatos de tacón fino, unas medias negras con una raya más oscura del mismo color a los lados de cada media, unos ligueros que sujetaban las medias y dejaban ver su desnuda vagina, un corset de color granate que cubría todo excepto sus pechos, los cuales tenía totalmente descubiertos y una cofia adornando su cabeza.

 Efectivamente, ahora mismo parecía una auténtica zorra, aunque ya se había estado comportando como tal. Marina se acercó a Ricardo con un bocadillo recién preparado y una cerveza, en una mini bandeja, y lo dejó en la mesa.

 - "Buena puta. Estás preciosa. Coge el plumero del armario y limpia el polvo. Pero procura enseñar tu ojete. Quiero ver cómo lo tienes de abierto. Ah, y no te olvides de llamarme Señor cuando te hable. ¿Entendido, zorra?".

 - "Sí, Señor".

 Mi mujer sacó el plumero del armario y se puso a quitar el polvo, eso sí, procurando que su culo en todo momento estuviese a la vista de su Señor.

 - "Marina, sigo teniendo hambre. Ven a darme esas ubres de vaca que tienes".

 Mi mujer se acercó y agarrándose la teta izquierda se la puso en la boca a Ricardo, que rápidamente empezó a succionarla. Cuando se cansaba, le hacía darle la otra, chupando ambas como si tuviesen leche, mientras Marina gemía.

 - "¿Te gusta ser ordeñada, putón?".

 Marina asintió con la cabeza mientras respiraba con rapidez y Ricardo se tragaba sus pezones erectos.

 - "Usa tus tetas para sacarme la leche, y cuando vaya a salir te la metes en la boca y a tragar".

 Marina sacó la polla de Ricardo y la puso entre sus tetas, apretándola con ellas mientras con la lengua le lamía la punta. Con sus manos iba moviendo las tetas para masturbar la polla de Ricardo, que iba creciendo y poniéndose dura. Estuvo unos quince minutos dándole un buen masaje con sus tetas y lengua hasta que Ricardo empezó a gemir más deprisa. Marina se metió la polla
en la boca mientras se vaciaba en su boca, tragándose hasta la última gota de leche.

 - "Son casi las siete de la mañana. Es hora de dormir algo. Luego llamas a tu marido".

 Marina se acostó al lado de Ricardo, abrazado a él. Yo estaba totalmente cansado y mi polla aún más, así que decidí que también era hora de irme a dormir. Email.

 

 

La web de los cornudos

Sólo para adultos

   [Añadir a favoritos]

   [Recomendar esta web]

   [Envíanos tus fotos]