Hola,
me llamo Nayara, ahora tengo 26 años, pero lo que os voy a decir me
pasa desde los 15 años. “Siempre me ha gustado ser una puta y una
guarra”. Desde mi primera corrida.
Estaba en el colegio, y en mi clase
todos estábamos empezando a descubrir la sexualidad, aunque las chicas
sabíamos más, algo que debe de ir en los genes, los chicos hablaban de
este tema mucho más. Además se metían en los baños y se hacían pajas.
En algunas ocasiones, ya había
notado que se me ponían los pezones de punta, cuando les oía hablar. A
mí me daba un corte tremendo, pues ya a mi edad, tenía unas tetas
bastante potentes.
Además no se cortaban en decirte
tía buena o qué polvazo tienes, o por qué no me haces una buena paja
con tus tetas.... y cosas así. Algunas veces, oyendo estas cosas
incluso, se me humedecía el sexo.
El caso es que, cierto día mis compañeros de clase empezaron con sus
comentarios y en cualquier descuido mío lo aprovechaban para tocar mi
cuerpo, incluso por debajo de la ropa.
Ese día llevaba algo menos que una
mini falda y una camiseta sin mangas con la que se me veían todas las
tetas, y por si fuera poco en verano no suelo utilizar sujetador. El
caso es que mi excitación era grandísima y no podía dejar de mirar al
bulto de mis compañeros que ya se les notaba bien empalmados.
En un descanso, entre clase y clase, salimos al pasillo y todos los
chicos estaban a mi alrededor, metiéndome mano cada vez que podían, y
tal era mi excitación que cada vez que uno me metía mano yo me lanzaba
hacia él y le acariciaba todo el paquete.
Estaban todos super-cachondos. En
un momento dado, se separaron a un lado y hablaron entre ellos, yo por
más que lo intentaba, no podía oír nada.
Cuando terminaron de hablar se
fueron todos juntos al patio. Ya sabía a lo que iban, a pajearse, ya lo
habían hecho muchas veces y nunca le había dado la mínima importancia,
pero ese día, debido al calentón, sentí mucho morbo y curiosidad, por
lo que me arriesgué y fui detrás de ellos.
Me escondí detrás de un árbol y me puse a observarlos. Se bajaron todos
los pantalones y los calzones, no podía creer lo que estaba viendo seis
grandes pollas, totalmente empalmadas. Era la primera vez que veía una
polla de verdad y no una sino seis. Ver eso delante de mí, hizo que me
entrara un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, pero no fue nada
para lo que vino después.
Me senté debajo del árbol y me puse a mirarlos detenidamente, empezaron
a acariciarse los huevos y el miembro, muy despacio, de arriba a abajo
y de abajo a arriba, sus caras eran todo un poema, me estaban poniendo
supercachonda.
Sin darme cuenta, yo estaba
acariciándome los muslos, apretándolos fuertemente y con el dedo gordo,
rozaba de vez en cuando mi mojada raja, mientras con la otra mano, me
estaba pellizcando los pezones, que ya estaban totalmente duros y
empalmados.
Mientras mis compañeros continuaban
masturbándose, cada uno por su cuenta, hasta que uno de ellos se
levantó, se arrodillo delante de otro y se metió todo el rabo en la
boca, ¡le estaba haciendo una mamada! Primeramente me resultó
repugnante, pero después de verlo durante un rato, mi cuerpo no podía
más.
Como estaba sola, me levanté la
mini y me quité las bragas, así si se acercaba alguien no tenía que
perder el tiempo en subírmelas. Ilusa de mí, anda que con lo caliente
que estaba, si viniese alguien me iba a dar cuenta.
Empecé a acariciarme el coño, de abajo a arriba, muy despacio, mientras
yo misma me mordía los pezones y me apretaba fuertemente los senos. Mi
raja estaba muy húmeda, de vez en cuando, mientras subía el dedo por mi
raja, se me colaba en el agujero y allí lo dejaba un rato.
Mientras no paraba de mirarles.
Habían hecho tres parejas y se las estaban chupando unos a otros, se
metían toda la polla en la boca, para luego ir subiendo muy despacito y
dar lametazos en sus capullos. Yo no aguantaba más, empecé a meterme un
dedo, muy despacito.
En ese momento ya perdí la noción
de lo que los guarros de mis compañeros estaban haciendo, me tumbé
completamente, cerré los ojos y empecé a mover el dedo más rápido,
mientras me pellizcaba fuertemente los pezones.
Tenía los muslos mojados, todos mis
líquidos se deslizaban por ellos y eso me ponía aún más cachonda. No
podía más me retorcía y no paraba de moverme, me estaba arañando el
culo con la arena y algún palo de vez en cuando me rozaba el agujero de
mi culo.
Intenté meterme otro dedo, pues con
uno ya no me conformaba, así que me metí otro y luego otro, tenía tres
dedos en mi coño y no paraba de moverme, era un placer inmenso.
Sentí un escalofrío por todo mi
cuerpo y me empecé a correr, qué gusto. Ese placer que sentía parecía
no acabarse nunca, por más fuerte y rápido que me metía los tres dedos
que tenía dentro, no terminaba de soltar líquidos por mi rosada y
cachonda raja.
Estaba inmóvil, no podía ni abrir los ojos y ya no me importaba que
estaban haciendo mis compañeros. Pero más inmóvil me quedé cuando abrí
los ojos, de pies y delante de mí, estaban tres chicos del cole, pero
mayores que yo, con los pantalones y los calzones en los tobillos,
acariciándose sus enormes pollas y con una risa maliciosa. Uno de ellos
dijo:
- “Vaya, mirad a la niña, está estudiando sexualidad, ¿por qué no la
damos unas clases prácticas?”. Y se echaron a reír.
- “ No, por favor, no me hagáis nada”; dije yo, con voz asustadiza,
aunque realmente se me estaba mojando otra vez la raja, podría tener mi
primera experiencia sexual.
- “Tranquila, si no te vamos a hacer daño. Sólo sigue nuestras
instrucciones”. Replicó otro.
- “Venga, ponte de rodillas y chúpamela. Mientras mis compañeros te
lubricarán el coño, que lo debes tener seco, con la paja que te has
hecho”.
Estaba tan asustada, como cachonda, así que seguí sus instrucciones.
Tenía una polla, enorme, claro en comparación con las que yo había
visto, que sólo fueron las de mis compañeros, unos 16 CMS. Pero
gordísima. T
uve que hacer esfuerzos para
metérmela en la boca, pero al final lo conseguí. Estaba riquísima, olía
a hombre, empecé a chupársela fuerte y rápidamente, mientras que con la
otra mano me ayudaba a pajearle. Mientras yo estaba a mi trabajo, otro
de ellos, se tumbó y me hizo abrirme de piernas.
Empezó a besarme el coño, luego a
darme pequeños lametazos con la punta de la lengua. Eso ya me hacía
gemir más fuerte y tener que sacarme de vez en cuando el gran miembro
que tenía en la boca, para poder respirar. Ahora sólo le daba
mordisquitos en el capullo, no podía hacer otra cosa, mi amigo de abajo
me estaba follando con la lengua y, después de unos segundos, tuve mi
primer orgasmo.
No podía más pero ellos, estaba claro querían más. Tenía la polla de
uno en la boca, la boca de otro en el coño y pajeando con la mano la
polla del tercero.
El que me estaba chupando la raja, se levantó y dijo que igual que yo
me había corrido en su boca, se tenía que correr él. Lo único que pude
hacer fue cambiar de polla, pero el de la polla gorda, no se iba a
quedar mirando y me puso a cuatro patas.
Estaba temblando de miedo, nunca
había probado la leche de ningún hombre y menos me habían follado a
cuatro patas. Empecé a chuparle la polla a uno, mientras, el tercero
empezó a chuparme el culo, y madre mía, en cuánto me puso la lengua en
el agujero, me volvía a correr, no podía imaginar el placer que puedes
sentir a través del agujero prohibido.
El de la polla gorda, me la clavó
de un golpe. Sentí un dolor tremendo, era mi primera vez y el tío no
había tenido el menor cuidado. Al cabo de unos pocos bombeos, el dolor
pasó a placer y qué placer, me volví a correr. Ya no podía más, ni
chupar, ni aguantar de rodillas, así que me dejé caer al suelo.
Se arrodillaron los tres delante de
mí y empezaron a meneársela, encima de mi cara, por las caras que
tenían no iban a durar mucho y así fue, empecé a ver leche caer hacia
mi cara, en la nariz, en los labios, en el pelo, hasta en las tetas.
Luego
fue uno a uno, metiendo su polla en mi boca para que los limpiara, y la
verdad que después de probar la leche de sus pollas, me encantó su
sabor, así que me metí toda la leche que pude en mi boca. Después de
esto se fueron y me dejaron tirada, totalmente desnuda.
Y sí; desde ese día intento ser lo más puta que puedo, me follo
cualquier tío que veo con rabo y sobretodo intento beber toda la leche
que sale de esas pollas que tienen los tíos. Muchas veces quedo con
amigos sólo para chupárselas y tragar todo su semen.
Así que si alguien quiere ser mi amigo.............
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