-Hay que devolver las niñas a sus padres. Se
está complicando demasiado-me dijo Raimundo. Obviamente, yo no estaba
dispuesto a renunciar a aquella mina de oro. Raimundo tenía varios clubs
y muchas chicas, pero yo solo disponía de ellas dos. Por otro lado,
Mónica me empezaba a hacer más que tilín. Aquella criatura angelical era
algo sublime.
-Déjame unos días para arreglarlo.
-¿Tienes alguna idea?
-Algo se me ocurrirá.
Volvía de la compra. Una camisa a cuadros azul
y blanca, y unos simples vaqueros era toda su indumentaria. No obstante,
resultaba atractiva. Imposible no hacerlo con semejante par de tetas,
aunque mi tipo suele ser más joven.
-Hola-la abordé cuando se disponía a entrar en
casa. En un primer momento, no me reconoció a causa de las gafas oscuras
y la gorra. Me gusta el riesgo y había decidido hablar con ella allí
mismo, pero me aseguré de que no me reconociera ningún vecino.
Una expresión entre el asombro y la alarma
afloró en su rostro cuando por fin supo quien era.
-¡Hijo de. . . .
-¡Tsssssshhhh¡¿no quieres saber como está la
niña?
Por un momento dudo, invitándome a pasar
finalmente. Me había asegurado de que su marido no estaba en casa
previamente.
-¿Dónde está Gerardo?
-No te preocupes. Está fuera de la ciudad,
interesándose por el paradero de las niñas. Si estuviera aquí te mataría.
-añadió con odio. Yo sonreí-Es posible que yo misma lo haga, o llame a la
policía.
-¿No quieres saber antes de las niñas’
-¿Dónde están?-su tono era ahora el de una
madre angustiada, su mirada suplicante.
-Están muy bien y son felices.
-No te creo.
Saqué un móvil y marque un número.
-¿Laura? Alguien quiere hablar contigo. -le
pasé el teléfono, que tomo nerviosa.
-¿Laura. . . cariño?
-Hola mamá ¿cómo estais?
-Muy preocupados cielo. Papa y yo estamos
buscando. También los padres de Mónica. ¿Dónde estáis?
A todo esto, me estaba comenzando a poner
cachondo. La tela de su camisa pugnaba por contener sus enormes tetas,
tensionando los botones. Atraían mi mirada como un poderoso imán. Ella se
daba cuenta, pero no le importaba demasiado. Su preocupación era otra en
ese momento.
-Escucha mamá. . . Os quiero mucho y no quiero
que padezcais, pero quiero que entendáis que de ninguna manera voy a
volver a casa.
Su rostro reflejaba ahora su incapacidad de
entender.
-Soy muy feliz aquí. Estoy enamorada de Luis y
lo quiero más que a nada en el mundo. Eres mujer y debes entenderlo.
-Pero. . .
-No mamá, sin peros, por favor. -Su tono
sonaba tierno, muy convincente-Quieres mi felicidad ¿no?
-Claro cariño. . .
-Entonces dejad de buscarme. Soy muy feliz con
Luis y no quiero separarme de él. Si me obligais, os odiaré siempre, y
nunca estareis seguros de que vuelva, pues me escaparé en cuanto pueda.
Por favor, entiéndelo.
Asun lloraba, sus ojazos marrones inundaban
aquella preciosa cara.
-Cariño, no sabes lo que dices. Escúchame, por
favor. . .
-¡No¡-su voz sonó más enérgica, pero
igualmente dulce. -Escúchame tú a mí. Se que piensas que soy solo una
niña que no sabe lo que hace, y seguramente sería cierto hasta hace unos
días. Pero no ahora mamá. Ahora soy una mujer enamorada, y sabes que no
hay nada que pueda causar mas dolor a una mujer enamorada que separarla
de su amor. Por favor, no insistas.
Habla con Luis. Es muy comprensivo y está
dispuesta a permitir que vengas a vernos, pero tú sola. Papá de momento
no. Es difícil que él lo entienda. Ven y hablaremos. tengo muchas ganas
de verte.
-Está bién cariño-Aceptó tras unos momentos de
duda-Dime ¿cómo estás?¿comoes bien?
-Muy bien mamá. No nos falta de nada, al
contrario. Me gustaría que estuvieras aquí con nosotras. te hecho mucho
de menos. Por favor, no me hagas escoger. Si he de hacerlo, mi decisión
está tomada. Pero me gustaría que no fuera necesario.
-Vale, esta bien. . . ¿cómo está Mónica?¿Qué
opina ella? Sus padres lo están pasando muy mal.
-Ella está muy bien también. Quédate con ese
teléfono y ve a ver a sus padres. Quiere hablar con ellos. Llamaremos
allí ¿ok?
-Lo que tu digas cielo. . . ¿Ella también se
ha buscado un novio?-añadió con una mueca que pretendía ser una sonrisa
en medio de las últimas lágrimas?
-Mamá, no lo has entendido. . . Mónica y yo,
estamos enamoradas de Luis. . . _casi se le cae el teléfono de las
manos-Y yo estoy enamorada de ella también.
Bueno, creo que debes pensar. Espero que lo
entiendas. Ahora voy a colgar. Espero verte pronto. Un beso muy fuerte.
Clic
-¡Laura. . . Laura. . . ¡!eres un mal
nacido¡¿Qué estas haciendo con las niñas?-me gritó.
-Sería aconsejable que no gritaras. No sería
muy agradable quie los vecinos supieran que estoy aquí.
-Está bien. -aceptó con la mirada gacha.
-No soy el monstruo que crees. A las niñas no
les falta nada. Nunca les haría daño.
-¿De verdad?
-Sabes que sí. Vamos, no llores más. Estás
preciosa con los ojos brillantes y la cara inundada en lágrimas, pero no
me gusta verte sufrir.
Siempre con la cabeza gacha, intento reir, y
una tímida sonrisa afloró en su cara.
-¿De verdad piensas que estoy guapa?
-Por supuesto. Alargando la mano, desabroché
un botón de su camisa, dejando a la vista su canalillo. Levantó la
mirada, seria. -Tienes unas tetas preciosas.
-¿Qué es lo que quieres?
-De momento saca un par de cervezas. Nos
ayudará a relajarnos y hablar más cómodamente.
Accedió. Cuando volvió con ellas, observé que
no se había abrochado el botón. Incluso me pareció que la llevaba un poco
más abierta. Aquello marchaba bien.
La conversación se fue haciendo distendida,
sentados en el sofá, frente a frente. Ella entendió que las niñas estaban
bien, y que yo no buscaba su mal. Mis miradas a sus tetas eran constantes
y descaradas, y ella las aceptaba. Alargué una mano y agarré una teta,
acariciándola, sobándola.
-¿Tardará mucho Gerardo?
-No volverá hasta mañana.
Nos fundimos en un apasionado morreo. Aunque
mi atención en aquella casa se había centrado en la niña, ciertamente
aquella mujer me atraía poderosamente.
-Quiero hacer el amor en vuestra cama-Soy un
hombre muy morboso, y me encanta humillar a los maridos y novios de mis
conquistas.
-Si vamos.
Tomándola en brazos, me dirigí allí,
tumbándola en la cama. Desabroché su camisa, sin quitársela no obstante.
Fue la única prenda que le dejé. Sus tetas eran preciosas. Algo relajadas
por la acción de la gravedad con el paso de los años, pero muy bonitas.
-Cómeme la polla
-Sí, dámela. Lo deseo desde que te ví la
primera vez. Saqué entonces mi hermoso miembro de su prisión.
Agarrándola, tiro de ella hacia atrás, dejando mi capillo al aire.
-Que bonita.
Es cierto que lo es. Tiene una forma perfecta.
No se gira ni a derecha ni izquierda, ni arriba. Es totalmente recta y
gruesa, formando un hermoso champiñón la cabeza de mi capullo, bastante
más gruesa aún. Las mujeres se vuelven locas lamiéndolo, mamando de ella,
y a mi me gusta complacerlas. Es una polla muy grande, sin llegar a una
monstruosidad(20 ctms). Es tontería aquello de que el tamaño no importa.
No se si será psicológico o que, pero cuando una mujer ve una polla
grande, se pone cachondísima!les encantan¡Cuánto más grandes mejor. Auque
las monstruosidades, por mucho que las exciten, tienen una pega;pueden
ser muy excitantes para ver, tocar, mamar y jugar con ellas. . . pero
excesivamente grandes que les cueste introducírselas, máxime si hablamos
análmente. En esto hay que aclarar algo;si es muy larga, entra mejor en
el culo, que no tiene tope. Si es muy gruesa en el coño. En cualquier
caso, no he conocido aún mujer que le haga ascos a una polla enorme.
Concluyendo, mis cojones son grandes, pero no
tanto como mi polla en proporción. Parece que eso les gusta y no me da
problemas, ya que son capaces de generar todo el semen que necesito. En
definitiva, mi paquete es una delicia, a juego con el resto de mi físico.
Asun mamaba muy bien.
-Ayúdate con las tetas. Hazme una cubana.
Era increíble la cara de vicio que ponía
mientras me la hacía, mirándome a los ojos.
-Te gustan mis tetas ¿eh cabrón? No has parado
de mirármelas desde el primer día.
Sonreí.
-Me encantan. Y tú sabes que me encantan y te
encanta que me encanten.
-Siiiiii. . . cabrón. Cuando me las mirabas
con esa mirada tuya tan descarada me ponías a cien! Cuanto he fantaseado
con hacer esto¡
-¿Lo habías hecho antes con tu marido?
-¡Claro¡¿Qué te piensas?Y me la ha metido por
el culo¿ Qué dices?-preguntó mirándome con una sonrisa desafiante,
mientras aceleraba la velocidad del sube y baja de sus tetas -¿Quieres
meterme esta preciosidad en el culo?
-Claro que quiero. -
-¿Se la has metido a mi hija en el culo,
cabrón?
Su mirada era la de una perra en celo, salida.
Nada quedaba de la hace poco preocupada madre.
-Sí, se la he metido. De un solo golpe, como
ella misma pidió. Debió partirla en dos, pero le encanta. La verdad es
que la niña es un putón, pero veo que ha tenido a quien salir.
Sin poder contenerme, estallé corriéndome en
su cara, que la recibió con una expresión de gozo indescriptible, la boca
abierta para recibir lo posible en ella. Fue una corrida larga. Cuando
acabe, su cara estaba embadurnada. Recogiéndola con los dedos, la fue
chupando mirándome a los ojos, hasta no quedar una gota. Entonces se puso
a mi altura y me besó.
-Quiero que sepas que esto si que no lo había
hecho nunca. Era una fantasía que tenías desde niña, pero me daba asco.
Siempre sabido que en un momento de morbo especial, con alguien que
despertara todos mis instintos, lo haría, Y así ha sido.
Era increíble aquella mujer.
-¿Nunca tragaste la de tu marido?
-Nunca-contestó besándomelos labios
suavemente-¡Más quisiera él¡Insistió bastante cuando éramos novios, pero
nunca consentí. Lo amo, pero siempre he sabido que no era ese hombre que
podía despertar la "loba" en mí.
Su sonrisa viciosa, su mirada altiva, en su
cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, su ondulada melena rojiza
cayendo cual cascada sobre su espalda, , semitumbada sobre mi torso
mientras me masturbaba con su mano, era increíble. Tanto que me empalmé
de nuevo inmediatamente.
-Ponte en pompa. Te voy a reventar el culo.
-Siiii. . . -aceptó colocándose a cuatro
patas-Enséñame como reventaste a la niña.
De un solo pollazo, se la metí hasta el fondo
de sus entrañas. Esperaba un grito desgarrador, pero solo me llegó un
"Ah", ligeramente doloroso.
-Uuuff. . Ha sido duro
-Pues no parece que te haya dolido
tanto_Contesté mientras procedía a culearla con energía.
-Te dije que Gerardo me da habitualmente por
el culo. También jugamos con consoladores. Que no me haya querido tragar
su yeta no quieredecir que nuestra vida sexual fuera aburrida. Y no anda
descalzo tampoco. Mi culo está habituado ¿cómo es el de la niña?
-Delicioso. Me encantó ver la sangre en mi
polla la primera vez.
-Bestia-contestó con una sonrisa.
-¿Y el de Mónica?¿Se lo has roto también?
-Claro.
-¿Y que tal?
-Mejor todavía.
Culeo un poco al oír eso, como para metérsela
más adentro. Estaba claro que tenía una vena sádica o masoquista en algún
lugar, más fácil la segunda, y me proponía descubrirla.
Saqué la polla repentinamente, cuando noté que
iba a correrme.
-¡Túmbate boca arriba¡¡Quiero correrme en tus
tetas!
Obedeció inmediatamente, recibiendo con una
sonrisa de satisfacción aquella lluvia, restregándosela con ambas manos
por sus tetas.
Una vez acabado, me tumbé junto a ella.
Encendimos un cigarrillo cada uno.
-Quiero que me lleves contigo-pidió exhalando
el humo, lamirada perdida en algún punto del techo.
-¡¿Cómo?¡-Eso si que me había pillado de
sorpresa.
-Quiero irme contigo y las niñas.
-¡Estás loca¡
-Si cariño!Loca por ti¡-contestó girándose
para mirarme-¿Qué es loque te extraña?Estás buenísimo, eres inteligente,
vicioso, sabes follar como un dios!Vamos¡Estás acostumbrado a que las
mujeres caigan rendidas a tus pies¿te extraña ahora que yo lo haga?
-No. . . no es eso-contesté confundido. Es que
aquí. . . tienes tu vida¿De que vivirás allí?-No se me ocurría
momentáneamente otra excusa, estaba fuera de juego.
-No lo se. De lo mismo que viven las niñas¿De
que viven?
Preguntaba con autoridad, sabía lo que quería.
-¡Putas¡!Son putas¡-Contesté a la defensiva en
un arrebato. No estaba acostumbrada a verme custionada. Siempre trazaba
mis planes con cuidado e improvisaba sobre la marcha, pero pocas veces me
había visto sorprendido así. -Trabajan en un club propiedad de un amigo,
donde se prostituyen menores.
Si había esperado verla iracunda, o
sorprendida al menos, me equivoqué. Dando una calada al cigarrillo, su
boca entreabierta, sus dientes brillantes, parecía pensar.
-Y. . . ¿ganan mucho dinero?
Me relajé un poco, recostándome de nuevo.
-Mucho. Son dos máquinas de hacer dinero.
-Hijas de puta-sonrió-¡Con lo modositas que
parecían¡
-¿Modositas? Deberías verlas motándoselo con
varios hombres, oentre ellas. . . son insaciables.
-Esta bien, hazme puta a mí también.
La miré no sorprendido, pero si dudoso.
-¿Estás segura de lo que pides?
Ahora, semiincorporada, se pegaba a mí y me
retregaba sus enormes tetas.
-Nunca he estado tan segura de algo. Vamos. .
. por favor. . . hazme una de tus putas-pedía como una gatita en celo,
restregándos en mí y besando mis labios.
Mis dudas eran muchas ¿Qué pensaría al ver a
las niñas borrachas, fumando y esnifando coca?
-Sabes que si acepto seré tu chulo-Ahora
estaba cachondo de nuevo. -Que todo el dinero será para mí.
-Tonto-dijo muy cariñosamente-No me interesa
el dinero, quédatelo todo. Solo quiero estar contigo. Por favor. . .
-Ok está bien. Pero antes hay que acabar lo
empezado. Necesito quitarme de encima la presión. Que tu marido y la
familia de mónica dejen de incordiar.
-Eso déjamelo a mí.
-Por otro lado. . . -añadí con
malicia-necesitaría una prueba de buena fé. Ver hasta donde llegarías por
mí. Necesito ver como desprecias a tu marido totalmente.
-Sonrió, incorporándose en la cama y tomando
su móvil. Marcó un número.
-¿Mario?Soy Asun. Estoy muy sola, deprimida-me
guiñó un ojo, con una pícara sonrisa. _gerardo está fuera, peleando con
el tema de las niñas, y yo necesito a alguien, no soporto esta soledad en
estos momentos¿Podrías venir?Necesito hablar con alguien de confianza. Ok.
Te espero. Clik
Volvió a marcar.
-¿Gerardo?Estoy muy sola, no lo soporto. Te
necesito aquí. . . si lo se, pero necesito que vuelvas, , , ¿si?. . .
gracias amor. . . ¿esta noche?Ok. . . Te quuero. Clic
Mario era un compañero de la oficina de
Gerardo, alto y atractivo. A Asun no se le escapaba esto, así como no se
le escapaban que élla sus miradas, de deseo. Gerardo también se daba
cuenta, resultándole irritante, pues era muy celoso. Asun nunca había
pensado en nada con él, pero le halagaba saber que lo provocaba, y le
resultaban divertidos los celos de Gerardo.
El plan era que yo permaneciera escondido, les
observara desde otra habitación semicerrada la puerta.
Cuando Mario llegó, Asun lo recibió vestida
únicamente con la camisa, unas braguitas y una sonrisa. Mario se quedó
pasmado. Se trataba de un tipo alto y fuerte, cuarentañero, con bigote y
pelo algo rizado, pero corto. Recordaba de alguna manera a Jorge Negrete
o alguien así. Era un hombre guapo, vestido impecablemente con traje y
corbata. Si bien nunca habría llegado a nada real con él, Asun
ciertamente había fantaseado mucho mientras hacía el amor con su marido,
y aún a solas. Loque más le atraía de él era esa seguridad en si mismo
que proyectaba.
-!Vamos pasa, hace frío fuera-Le invitó,
aceptando el dudoso.
Ya sentados en el sofá, Asún le hablaba muy
melosamente.
-Asun. . . no se si hago bien estando aquí-él
estaba bastante cortado. -
-¡Vamos tonto. . . ¿Me vas a dejar sola?
Asun acercaba mucho su cara a lña de él.
-¿No te gustan mis tetas. . . ?-preguntó
desabrochándose sensualmente, lentamente un botón, sus ojos fijos en los
de él. su sonrisa invitante. Se desabrochó otro más, y sacó una de sus
grandes tetas con una mano.
-¿Vas a dejarla solita. . . no quieres darleun
besito?.
Mario sucumbió finalmente, lanzándose a mamar
aquella teta desesperadamente, mientras con su otra mano, le sobaba la
otra como si en ello le fuera la vida. En eso, sonó el móvil de este, que
lo había dejado sobre la mesa. Asún lo tomó y descolgó.
-¿Sí?. . . quien pregunta por él. . . !ah,
eressu hijo¡(Asun sabía que era separado, y que su hijo conocía la fama
de conquistador desu padre, luego no había problema. ). . . tu padre está
ahora ocupado, pero pásate por aquí (le dio la dirección). . . venga, te
esperamos. . .
Debía estar cerca, pues no tardóno 15 minutos.
Cuando llegó, toco al timbre desde la calle y Asún le franqueó la
entrada, dejando la puerta de casa abierta para que pudiera entrar.
Cuando llegó, el espectáculo que se encontró le dejó pasmado. Sentada
sobre las piernas de su padre, de frente a él con la camisa abierta, le
ofrecía sus maravillosas tetas de las que le mamaba con deleite, mientras
con ambas manos le sobaba el culo.
El chico era muy guapo, de unos 23 o 24 años.
-¡Vamos. . . ¡-le invitó-¿No te unes a la
fiesta?
-Aquello se transformó en una orgía, en la que
los gritos de Asun eran exagerados. Mario y su hijo le instaban a no ser
tan escandalosa, por los vecinos, pero era precisamente lo que ella
buscaba, que se enterasen todos de lo que pasaba. .
Cuando llegó Gerardo, le alarmaron los gritos
mientras abría la puerta. Además, un vecino salió a recibirle.
-Oiga, ya está bien. Dígale a su mujer que se
tranquilice, no podemos dormir!Vaya una preocupación que tienen por la
niña¡-diciendo esto cerró indignado.
Cuando entró, se encontró un cuadro de
película porno;su mujer a cuatro patas, recibiendo la poya del joven,
mientras Mario frente a ella, se corría en su cara, su boca abierta, su
lengua fuera, ansiosa de recibir su yeta.
Gerardo no atinóa decir nada. Mientras Mario
se quedaba blanco, sl chaval se quedó parado.
-¡Termina. . . termina. . . ¡-exclamaba Asun
culeando, mientras miraba a su marido, la cara llena de leche que ella se
relamía.
Fué imposible. Aquello un momento antes duro
como elacero, setornó blando sin solución.
-Está bien, no te preocupes. Otro día lo
acabamos-le consoló mientras, devolviéndole la ropa y con un beso en los
labios, los despedía.
Cuando quedaron a solas, empezó la batalla:
Por momentos él parecía ir a golpearla, y yo me preparaba para
intervenir, pero no llegaba la sangre al río. En todo momento, Asun
mantuvo una postura de cinismo, sonriente. Ni siquiera se limpió la
corrida de Mario. Allí, de pie con las manos en jarras, la camisa
abierta, sus tetas al aire, permanecía desafiante.
-Eres un cornudo, quiero que te quede claro. Y
otra cosa te voy a decir. Esta tarde ha estado aquí Luis. . . si, si.
Luis. Me ha follado y me ha vuelto loca de placer. Me voy con él.
-¿Cómo?. . . -preguntó con una voz apenas
perceptible.
-Lo que oyes. Me voy a trabajar de puta para
él. Las niñas ya lo están haciendo.
A Gerardo parecieron fallarle las piernas y
busco donde sentarse.
-¿Qué locura es esta?
-Locura de amor. Estamos las res enamoradas de
Luis, y no tienes nada que hacer al respecto. Escucha lo que te digo. Las
niñas estarán conmigo, o sea que van a estar bien. Pórtate bien y podrás
ver a laura. Dí una palabra de esto a la policía, a la familia de Mónica
o a alguien, y no no ves nunca más. Desapareceremos de España ¿Entendido?
Gerardo no contestaba, solo lloraba.
-¡Luis. . . ya puedes salir¡
Cuando aparecí, me miró iracundo me preparé
para repeler un posible ataque. Gerardo no era rival para mí, pero un
padre rabioso puede ser peligroso.
-No se te ocurra hacer ninguna tontería-le
previno Asun-Una sola gilipollez y no vuelves a ver a la niña en tu vida.
Ahora nos vamos. Es trabajo tuyo tranquilizar a los padres de Mónica. Si
continúa la presión. , tendremos que largarnos fuera igualmente. Adiós.
Dicho esto, nos abrazamos y dirigimos a la
puerta. Ella vestida solo con las braguitas y la camisa abierta, sus
increíbles tetas meciéndose libres. No le importaba salir así a la calle
!Aquella mujer era increíble¡
-¡Asun. . . ¡-la llamó patéticamente desde el
sillón hecho un mar de lágrimas-Yo. . . te quiero. . . no te vayas. . .
por favor. . .
Rompimos en carcajadas, saliendo por
la puerta.
Contactos
reales con gente de tu ciudad:
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