.:: OTROS RELATOS ::.

  "Putas adolescentes (2)".

 

 Ellas volvieron a su casa y yo volví a casa de mi amigo de la mili, con la excusa de que la visita en casa de mi hermana se alargaba por imprevistos.

Que serían solo unos días. No hizo mucho por disimular que no le entusiasmaba la idea de que se prolongara mi estancia. Su mujer en cambio estaba encantada, y Laura también. Su hija mas pequeña, de nueve años, también se había hecho muy amiga mía, pero apenas contaba su opinión. La cuestión es que me quedé, no muy a gusto con ello mi anfitrión, aunque nada decía al respecto.

Continué follándome a la cachonda de su hija y también cachonda de su amiga. El siguiente paso era provocar la ruptura familiar. Mientras siguieran bajo aquel techo no podría nunca prostituirlas. No ofrecía muchas complicaciones tampoco aquello. En efecto, estando en casa de Laura, compartiendo mucho mas tiempo con ella a solas del que hacía con las dos, no tardaron en afluir los celos de Mónica. Me reclamaba con razón, que también quería tiempo para estar conmigo a solas. Se lo concedí y a partir de entonces todo fue cuesta abajo.

La una siempre se moría de celos cuando estaba con la otra a solas. Yo alimentaba esos celos con comentarios acerca de lo provocativa que vestía la otra siempre y lo mucho que me gustaba. Le hacía ver que vestía mas escandalosa y se comportaba mas como un putón, dejando entender que me iba inclinando mas hacia aquella por esto. El efecto fue automático.

Cada una por su lado, incómoda con los avances de su rival, comenzó una escalada. Si bien por su edad no tenían demasiada ropadel tipo, sabían aprovechar la que tenían. El sujetador paso a ser algo anecdótico, como las bragas. Sus movimientos cada vez eran mas sensuales y provocadores. Procuraban ir maquilladas siempre que podían, y provocar a los hombres cuando yo las veía.

Al principio procuraban hacerlo a escondidas de sus padres, pero pronto comenzaron a arriesgarse demasiado, cuando yo les comentaba que la otra no tenía tanto miedo a que la descubriran. Total, que pronto las habían sorprendido a ambas fumando, vestidas de aquella manera, maquilladas y zorreando. Especialmente violento fue el caso de Laura.

En su afán de putear lo máximo para luego contarme sus hazañas, se había liado con cuatro compañeros de clase en una caseta de tres paredes, que había a la entrada del colegio. Era por la tarde y no quedaba nadie salvo algunos profesores que salían mas tarde. Verónica, su hermana pequeña, se entretuvo en casa de una compañera al no acompañarla ella hasta casa, y su padre, que ese día solo trabajaba por la mañana, se acercó hasta e l colegio a preguntar por ellas. Total, que la caseta estaba de cara al colegio y así el grupo controlaba que no los sorprendiera ningún profesor que saliera, dando descuidando la gente que entrara, dando por descontado que nadie lo haría.

Pero si lo hizo alguien, y fue su padre. La encontró allí, anganchada con cuatro chavales. Su camiseta subida, sus tetas fuera, siendo sobadas y comidas a discreción por los cuatro, a la vez que la morreaban y metían las manos bajo su falda, tras la cual se notaban sus piernas abiertas. El escándalo se puede entender que fue máximo. No obstante no se le riño y se intento hacerle ver que así no iba bien. Se habló de llevarla a un psicólogo.

Por otra parte, sus estudios empeoraron, cuando siempre habían ido bien. Eso además favorecerme en el tema de la ruptura, era parte de mi plan. Cuanta menos preparación tuvieran, mas dependerían de mi después y les costaría hacerse a otra vida. Para lo que yo las quería, no necesitaban demasiada cultura. Nunca sospecharon que mi presencia tuviera alguna relación con aquello, achacándolo a alguna crisis del paso a la adolescencia.

Por mi parte, mi estancia se prolongaba demasiado. Su mujer seguía encantada conmigo. Según decía, era una muy buena ayuda para la niña en estos momentos difíciles. La muy ingenua solo escuchaba los consejos vacíos que le daba ante ellos y de los que luego nos reíamos, peroque servían para ganarme su total confianza. Manuel por su parte me instó a que al menos trabajara y ganase algún dinero (el chollo de la tarjeta hacía tiempo que se había acabado y solo tiraba con lo que Raimundo me iba mandando como préstamo, muy interesado en las niñas). Ahí si que me dio la risa para mis adentros"¿trabajar yo? 1ja¡". Pero le dije que si, que buscaría algo, y me las fui arreglando para capear el temporal.

No obstante les dije a las niñas que aquello debía acabarse antes o después, y que yo me iría. Les horrorizó la idea, y enseguida propusieron buscar alguna solución.

-Solo hay una. Yo no tengo dinero para alquilar un piso aquí en Córdoba, y no conozco a nadie aquí en cuya casa me pueda quedar ¿Conoceis vosotras algún sitio? -Obviamente no conocían-Bien, veamos. . . ¿os gustó la casa de Raimundo? -Ambas asintieron-Ok. He hablado con él, y estaría dispuesta a dejarnos vivir en ella, pues el apenas va por ella¿Os vendríais conmigo a vivir allí? -

En un principio les escandalizó la idea, alegando que no podían dejar su casa. Pero ante la perspectiva que les quedaba, mi marcha y pérdida irremediable, acabaron cediendo gustosas.

-Claro que Raimundo. . . no nos dejará su casa a cambio de nada-No parecían entender-Sabéis que le gustáis y, a cambio de cedernos el chalet, deberíais prestaros a acostaros con el de vez en cuando. No serían muchas veces tampoco. Un par de veces al mes cada una mas o menos.

No costó demasiado convencerlas para que aceptaran aquello también. Estaba todo decidido entonces y al día siguiente mismo nos marcharíamos, No quería dejar pasar demasiado tiempo ahora que las tenía tan convencidas. En eso que empezamos a magrearnos y besarnos y ¡zas¡ pasa lo que no me esperaba. Entra la madre de Laura sin que la oigamos y nos pilla en ello. Escándalo sin gritar para que no nos oyeran los vecinos. Les dice a las niñas que se bajen a la calle que vamos a discutir nosotros. Nos quedamos solos.

-Eres un cerdo. Ahora veo claro que eres tú, el responsable del cambio en la niña! Desgraciado¡¿Cómo eres tan desagradecido de pagar así lamano que te tendimos mi marido y yo cuando estabas tirado en la calle sin sitio a donde ir.

Aquello me obligaba a actuar improvisando y arriesgando. En sus ojos, aparte del brillo del odio y el desprecio, quedaba claro que también había una poderosa atracción hacia mi. Eso lo tenía claro de bastante tiempo atrás. Me acerqué mas a ella mirándola a los ojos fijamente, poniéndola nerviosa.

-¿Qué querías que hiciera? -contesté haciéndome la víctima. Ella parecía no comprender-Sabes que me gustas estoy loco por ti.

-¿Q-que dices? -Tartamudeó enseguida.

-Sabes que estoy enamorado de tí, pero tu no me diste nunca una oportunidad. Solo tienes ojos para Manuel! Bah¡-exclamé con mis ojos vidriosos, como conteniendo las ganas de llorar. -Como lo odio por tenerte. Las niñas solo fueron una válvula de escape.

Giré mi cabeza como para que no me viera brotar las lágrimas.

-¡Luis. . . oh Luis¡-Exclamó tomando mi cara en sus manos y haciéndola girar para mirarla-No sabía nada ¿por qué no me lo dijiste? -

Tome entonces una de sus increíbles tetas en mi mano, acariciándola. Ella agachó la mirada.

-Luis. . . esto no está bien. . . no debemos. Es tu amigo y mi marido.

-Si, pero me deseas a mí, ahora lo se. -Retrocedió algo ante mis avances, hasta que la pared le impidió seguir haciéndolo-Si tu quieres y yo quiero, nadie impedirá que nos amemos-le dije mientras desabrochaba uno a uno los botones de su blusa. Comencé a besarle los labios. Al principio dudaba, aunque no se resistía. Ya no era una madre defendiendo a su hija, furiosa con el adulto que la pervierte. Ahora solo era una hembra, en guerra sus hormonas con su mente, su deseo con su razón. Finalmente acabó morreándome con la misma pasión con que lo hacía su hija, y acabamos follando en su cama de matrimonio.

Sus tetas eran increíbles realmente. Si su hija las tenía enormes, ella mucho mas. Caían por su peso y los 33 años que tenía, naturalmente, pero aún así se notaba que habían sido mantenidas con muchos cuidados y mimos, pues se mantenían espléndidamente bien, aunque no como las de una adolescente claro. En cuanto a follar, de vicio. Era una auténtica leona. Pronto perdió todo reparo y me la follaba hasta estando el marido en casa.

La cuestión es que ahora debería aplazar el tema de la huída unos días, pues había que hacerlo por sorpresa. En esos días llego a aceptar que me follara también a su hija, aunque a condición de que no ledijeranada a ella.

Un buen dia, escapamos. Llegamos al chalet de la montaña, y todo fue de lujo. Las niñas todo el día vestidas como putas, preciosas. Ellas encantadas. Ahora podían beber y fumar sin reparo, y era increíble las borracheras que pillaban. Un par de de polvos los primeros días y el resto pasión. Intimidad compartida con Winston y White Label, follar hasta no poder mas. . .

Hasta que un día se lo planteo. No me queda nada de dinero. Nunca lo había tenido, a excepción de la tarjeta de la guarra vieja. Actualmente Raimundo me concedía crédito ilimitado a cambió de prostituir a las niñas, pero eso ellas no lo sabían claro. Ahora no había ni para comprar comida. Les expliqué que Raimundo se había ofrecido a buscarme trabajo en la ciudad, pero que aún no había encontrado nada.

-¿Qué podemos hacer? -Preguntó Mónica.

-Bueno, Raimundo me ha hablado de unos amigos que pagarían mucho por pasar una noche con vosotras. Pero no me parece bien que os sacrifiqueis vosotras. Ya habeis hecho demasiado. -Agachéla cabeza-Creo que quizá sería mejor separarnos y que volvierais a casa.

Sabía que no lo harían. Se miraron por un segundo.

-Dile que si-Aceptó Mónica totalmente resuelta-Tú haz lo que quieras, pero yo me quedo-le dijo a Laura.

-Yo también-aceptó esta.

Las vi tan resueltas que decidí saltarme el paso previo de ir acostumbrándolas a prostituirse en casa, para llevarlas directamente al club.

Raimundo tiene varios puticlubs en la provincia de Málaga. Uno de ellos en Marbella, . Pese a que tiene otros mas grandes, este es la estrella. Es mas bien pequeñito, y nada mas entrar es algo cutre. En él. unas putas negras, brasileñas, gordas y fofas, se ofrecen nada mas entrar. En realidad, llevan años trabajando para Raimundo, y son mujeres de su confianza. Al traspasar una puerta camuflada, se accede a otra dimensión del club. Siendo igualmente pequeñito, a él solo acceden determinados clientes.

Allí, ninguna de las chicas ha cumplido los 18 años. Son bellezas realmente explosivas en su juventud, llegadas de diferentes partes del mundo;esculturales negras africanas, preciosas muñequitas del este, bellísimas orientales, despampanantes sudamericanas. . . todas ellas dispuestas a entregar sus favores a cambio de jugosas cantidades. Expertas en el arte del amor a pesar de su juventud, con sus agujeros bien dilatados , bocas expertas y vicio sin límites. En estos momentos, no había ninguna tan joven como Laura o Mónica, pero las había habido antes y volvería a haberlas.

Las niñas estaban preciosas. Era el capricho de aquellos clientes que vistieran el típico traje de colegiala, a saber; faldita corta de volantes y ligera, a cuadros rojos y negros. Camisa blanca y corbata roja. Ni bragas ni sujetador y el pelo peinado en dos coletas a los lados, con la ralla en medio. en el caso de Laura, suelto en el de Mónica.

Al entrar, una de las chicas, una chinita preciosa y con un cuerpo de vértigo, de unos 16 años, se abalanzó sobre mí. Era Sung, una amiga ya de dos años, que antes estuvo en un club de otra ciudad. Al parecer, su chulo habia decidido trasladarse al Sur.

-¡Luis, Luis. . . cuanto tiempo¡-. exclamó con su acento oriental

Saltó a mi cuello y nos morreamos, mientras sobaba su perfecto culo. Laura y Mónica no dieron muestras de molestarse. Tenían aceptado que fuera mucho hombre para una sola mujer, e incluso para dos. Mientras ellas fueran las favoritas, todo iría bien. Otra cosa eran los celos por dentro. Sabían que para seguir conmigo debían tragar con que me acostara con otras, pero eso no quería decir que les gustase la idea. Si las hubieran dejado, le hubieran sacado los ojos a aquella "puta amarilla" , me consta.

En unos minutos se fueron todas las chicas y se quedaron solo ellas, Luis, y la camarera, una chica rusa de unos 28 años, rubia con el pelo recogido en un moño, muy guapa pero con gesto serio impasible y unas tetas increíbles asomando al escote redondo de su traje de cabaretera

-Hoy estaréis solas. Los clientes llegaran en seguida y han pagado por vosotras. A las otras ya las conocen y quieren estar a solas con las dos hoy. Podéis fumar y beber, hoy si. A estos señores les excita el look de "colegiala mala". Quizá otro día lleguen unos que os quierne como niñas buenas y no podais ¿ok? -Asintieron. Para entonces ya tenían claro que ese iba a ser su trabajo en el futuro y lo aceptaban. Les gustaba hacer la puta, y a estas alturas ya no era solo por complacerme. -Os voy a contar una cosa que nadie mas debe saber-Tenía la absoluta confianza de que no me traicionarían. Todas las chicas de aquel club eran de confianza. O bien por miedo o bien por voluntad-Detrás de ese espejo, -dije señalando el que había en la pared tras la barra-estaremos nosotros. Os veremos desde allí, pero vosotras no nos veréis. Os vamos a filmar. Se trata de tener algo con lo que en su momento poder sacar mas dinero a esos. Quiero que seais muy, muy cariñosas, y muy muy zorras. Queremos unos bonitos planos de ellos follandoos ¿ok?

-Ok, no hay problema-Contestaron con una sonrisa.

Las bese a ambas en los labios y, tras unas palmadas en sus culos, me fui a la sala contigua con Raimundo.

-Bueno, ahora veremos que tal estas dos zorras.

Los clientes tardaron una hora en llegar, bastante mas tarde de lo previsto, pero ellos eran los que pagaban y por tanto los que mandaban. Cuando llegaron, el ambiente estaba cargado de humo. Las niñas se habían convertido en dos auténticas chimeneas, y la camarera no les iba a la zaga. La primera imagen que ofrecieron a los clientes, fue sentadas ante un White Label, con un Winston humeante en la mano, esperando. Era el único güisqui que habían tomado, pues sabían que luego vendría mas y mas y debían aguantar. Eran cinco. Uno muy gordo y muy alto, con entradas, coronilla y gafas. Debería tener cerca de 40 años y era el jefe de los otros. Habían dos bajitos, calvos y regordetes, de unos 60 años. Un barbudo flaco de unos treinta y tantos y un chico joven rubio de unos 20 o 21, bastante guapo.

-¡Hombre Oxana, cuanto tiempo ¡saludó el gordo enorme a la camarera. A través de la barra, la beso en los labios y agarró una de sus magníficas tetas. -Veo que me las has cuidado.

-Siempre dispuestas para ti Ignacio lo sabes. -Contestó sonriente, mientras el sacaba la teta de su escote y se inclinaba a lamer el pezón.

-¿Bueno, no nos presentas a estas preciosas mujercitas?

-Claro que si. Estaban esperandoos ansiosas. A ver Laura, Mónica. . . este señor es don Ignacio. . .

Laura se acercó hasta él y se puso de puntillas a la vez que él se agachaba para besar sus labios. Al mismo tiempo sobó su paquete sobre su pantalón de franela.

-Encantada. -Saludó apretando un poco.

-Don Antonio, don Pedro, don German y don Emilio, el hijo de don Ignacio.

Uno a uno, Laura los fue saludando a todos de igual manera. A continuación lo hizo Mónica, añadiendo esta un mordisquito final en el labio. Ambas se quedaron con las ganas de besar mas profundamente al joven, pero se habían propuesto ser muy profesionales. Pensaron que quiza aquella muestra de predilección sentara mal al resto.

-Bueno, ponnos de beber-pidió el gordo a Oxana-Lo nuestro ya lo sabes ¿para vosotras?

-White Label con hielo.

-¡White Label con hielo¡Exclamó divertido-Vaya con las niñitas.

Allí en la barra comenzaron los manoseos,

-Vaya par de tetas tienes-Observo el gordo, sentado en una butaca.

-¿Te gustan? -pregunto Laura sacando pecho, ofreciéndolas. -Son tuyas, tócalas.

No se hizo de rogar. Con sus enormes manos abarcó aquellas enormes tetas también, aunque no en su totalidad. Sonrió al comprobar la ausencia de sujetador.

-¿Cuántos años tienes?

-13

-¡Increíble¡!Vaya tetas tienes con 13 años¡

Mónica por su parte hablaba con los otros cuatro. Constantemente se encontraba con manos en sus tetas o culo, y ya perdía la noción de quien la sobaba.

-Estas muy buena niña-le dijo el barbudo-¿Cuántos años tienes?

-13

-¡Joder¡ Pues vaya puterío llevas con 13 años solo ¿Has visto Ignacio? -Preguntó levantando la voz-Esta solo tiene 13 años. Raimundo dijo que tenía algo especial y especial es realmente.

-Esta también tiene 13.

-Son mas jóvenes que tu hija y la mía ¿eh? -sonrió.

-Y mas putas !ja, ja, ja¡

A laura le gusto aquella broma, y se agachó para darle un mordisquito en el paquete.

-¡Huuummmmmmmm¡!Que ganas tengo de tenerla en la boca. Esta bien dura. ¿Es capaz tu hija de ponérsela así a un tío también?

-A mi hija mejor la dejamos fuera. Si me sale una hija tan puta como tú la mato.

No lo dijo enfadado, pero Laura entendió que había metido la pata.

-Bueno-dijo incorporándose-Yo no soy tu hija, así que puedes aprovechar.

-Aver, ponlas una al lado de otra a ver cual está mas buena, -Sugirió Emilio.

Dicho y hecho. Las colocaron así y comenzaron a juzgarlas.

-¡Uuuuuuffff, como está la rubia¡ Está mucho mejor que la otra.

El juicio fue unánime, todos estuvieron de acuerdo. Mónica sonreía con la felicidad que da el saberse superior y verlo demostrado. Pero ahora también sonreía Laura. Estaba empezando a disfrutar con esta inferioridad manifiesta. Mientras mantuvo en secreto su bisexualidad, desviaba su deseo hacia el cuerpo de su amiga, transformándolo en un sentimiento de envidia. Ahora, desde que podía disfrutar de él. había desaparecido ese sentimiento y todo era deseo y admiración. . . eso y un ilícito placer masoquista que se abría paso cual ejército imparable en su interior, disfrutando enórmente al verse rebajada en las comparaciones.

-La rubia esta mas buena-intervino Ignacio-pero la otra tiene mejores tetas.

-A ver, enseñárnoslas.

Laura se quitó la corbata. Se acercó hasta Emilio y, pasándola por detrás de su nuca y tirando con ambas manos, lo atrajo hacia ella, besando sus labios, momento que el aprovechó para acariciarle las tetas. Un escalofrío de placer le recorrió el cuerpo al notar sus manos. Comenzó a desabrocharse la camisa muy sensualmente, mirándolos y sonriendo picaramente. Finalmente abrió la blanca camisa, mostrando aquel soberbio par de melones.

-¡Vaya-tetas¡ Exclamaron casi todos a la vez.

-Realmente preciosas.

-Sin esperar a que se lo pidiesen, Mónica avanzó con una sonrisamezcla deaceptación del desafio y desprecio a un rival inferior. Se despojó de lacorbata y abrió su camisa, ante la vista atónita de todos alver sus tetas.

-En mi vida he visto unas tetas tan bonitas-reconoció Ignacio, y todos aplaudieron.

-Mirad ahora mi culo-Dándose la vuelta, se subió la falda con una sonrisa, y mas de uno se echó las manos a la cabeza.

-¡Vaya culo¡-fue una expresión unánime.

-¿Ahora ella. . . o no hace falta? -Sonrió despectiva.

Mónica se estaba convirtiendo en una estúpida vanidosa que no dejaba pasar oportunidad de despreciar a Laura. A esta todo esto no le molestaba en absoluto, es más, le excitaba terriblemente. Le gustaba sentirse menospreciada ante ella, y ella misma provocaba las situaciones. Sin esperar respuesta, se dio la vuelta y se subió la falda.

-Un culo muy bonito, si señor. Pero el de la rubia es de fábula.

-Está clarísimo. Ella es mucho mas guapa y mucho mejor cuerpo. Superior por donde la mires. Aunque tú también estás muy bien. Venga pues. Tu. . . ¿Mónica te llamabas? Con mi hijo. Hoy es su cumpleaños y tu vas a ser su regalo. La morena con nosotros.

Eso ya no le gustó tanto. En un momento, Mónica y el guapo Emilio estaban enzarzados en el sofá, enroscados de manera indisoluble, besándose con pasión, sobándose. Laura hubiera pagado por estar en ese momento en el lugar de su amiga.

-Otro whiski para la niña. Y otra ronda para todos.

Al cabo de un rato ya llevaba tres White Labels y medio en el cuerpo, y otro medio en el vaso. Llevaba un colocón guapo ya. . Los demás también iban a gusto, aunque menos, y se reían viendo a la niña colocada.

-Bébete ese Whisky, que vamos a pedir otra ronda.

-¡Buuuuffff¡Espera un poco. Llevo un globo que te cagas en este momento.

-¡Ja, ja, ja¡Bébetelo, ahora solucionamos eso. La chica tenía todo el vicio del mundo y más valor todavía, o sea que lo apuró de un trago. Un fuerte colocón subió a su cabeza en ese momento-¡Otra ronda¡-Diciendo esto, sacó una bolsa de coca. Laura sabía por oídas lo que costaba un gramo, y allí estaba claro que debían hacer al menos cinco. En la misma barra, hizo 7 rayas-Haz los honores.

Como ya he dicho, la niña tenía todo el vicio del mundo. Con el tiempo sabría que aquello no era una raya, sino un rayón. De una vez se la metio entera. Le gusto aquel saborcillo. Notó una especie de leve zumbido en su cabeza.

-¿Bien?

-¡Muy bien¡-sonrió.

-Te ha gustado ¿eh?

-Si ¿Puedo meterme otra?

-¡ja, ja, ja¡-Estallaron todos en carcajadas-¡Vaya vicio tiene la golfa¡Metete las que quieras cariño. Toma-Le entregó la bolsa-Eso para ti y tu amiga. Esas 6 rayas son vuestras también.

Sacando otra bolsa, esta vez Pedro, hicieron seis mas. Laura se metió otra raya efectivamente, y avisó a Mónica. esta no se hizo de rogar y se metió una por cada agujero de la nariz, volvieno ipso ipso con Emilio. Parecía enamoradísima de él en ese momento. Laura observó que este no se metía, al menos delante de los demás, aunque tenía algunas idas al aseo bastante sospechosas. Ciertamente aún no lo eran para ellas, que no habían desarrollado todavía esa picardía.

-Ni que me entere yo-dijo su padre.

-¿Por qué? -Preguntó Laura

-Porque es muy joven todavía.

-Vaya, ocho años mas que yo, y a mí si me das.

-Tú eres puta y no eres mi hija.

La respuesta fue brutalmente sincera. No pretendía ofender, era simplemente que no se preocupaba de lo que ella pudiera pensar ni si resultaba ofensivo. Ella era una guarra y el pagaba, tenía que tragar, punto. No le molestó. Al contrario, le gustó. Comenzó a entender que para los hombres habían dos tipos de mujeres ;las "santas" que eran sus madres, esposas, hijas y hermanas, y las guarras, que eran todas las demás. Esas eran maravillosas para follar, pero nunca para salir con ellas en serio. Estaba bien. Una chica que supiera jugar sus cartas, podía aprovecharse de aquella imbecilidad colectiva de lo hombres, y beneficiarse sin tener que compartir su vida con un baboso imbécil. Ciertamente, prefería ser "guarra" antes que "santa".

El bloqueo de su mente remitió con la droga. Esa noche. Laura y Mónica descubrieron lo maravillosa que era para ellas la coca, a la que se aficionaron desde la primera raya.

Con la lucidez recuperada, se sucedieron mas Whiskis y mas rayas. Oxana alucinaba con el vicio que tenían aquellas dos muchachas. Tumbada en el sofá, Mónica mamaba con deleite la polla de Emilio, sin preocuparle que los demás mirasen. Había descubierto que, si bien esta no era tan grande como la mía, y quizá la de Raimundo, se veía deliciosa, con aquellas venas trepando por su tronco, con aquel glande sonrosado y joven. Laura por su parte estaba cachondísima, mas al ver aquello.

Sentía que necesitaba polla rápidamente, y ya no le importaba de quien, joven o viejo, gordo o flaco, guapo o feo. Sentada en una butaca, sus tetas fuera de la camisa abierta, eran mamadas por Pedro y Germán simultáneamente, mientras ella suspiraba de placer. La barba de este último le pinchaba, pero estaba descubriendo que el dolor le gustaba también en el sexo.

Ignacio pidió unos chupitos de Jack Daniel´s para ellos cuatro, Laura y Oxana. A Mónica y Emilio nadie los molestaba ya. Incorporada a la barra con los demás, una teta todavía fuera de su camisa, un colocón impresionante en su cabeza, brindó con ellos. Bebió de un trago el bourbon y le gusto. Mucho. Al mismo tiempo que decidía esto, la mano de Ignacio se posó en su culo. Ella lo removió ansiosa, deseando que la sobaran bajo la falda. El gordo no tardo demasiado en hacerlo, e introducir su grueso dedo índice en su ojete. Laura suspiró de placer.

En ese momento, Mónica y Emilio se levantaron y se fueron a una habitación. Parecía que Emilio quería mas intimidad para follársela. A ella ciertamente no le importaba donde lo hiciera ni quien estuviera delante. Solo quería sentir aquella divina en sus entrañas. No se molestaron en cerrar la puerta y al cabo de un rato los suspiros de Mónica llegaban hasta ellos perfectamente audibles, así como los "chop, chop" de su coño y los "mas, mas"de su boca.

Laura por su parte continuaba con el dedo de Ignacio en su culo, disfrutando de él en un placer inacabable. Llevaban un rato así. El gordo lo movía a intervalos, arrancándoles grititos de placer y risas de los demás que miraban.

-Te gusta, ¿eh malenkaya? -Comentaba Oxana cachonda hasta el límite ante el espectáculo-¡Bled¡Cuánto jóvenes y cuanto putas.

-Tu calla-rio German-que también eres mas puta que las gallinas.

-¡Chto ti joches, niet panimail¡¿Ti durak? ¿Puchimu gabaritti ya mnoga bled¡-Estalló riendo.

-Da igual como te pongas, en ruso o en castellano eres igual de puta.

-¡Ja, ja, ja¡-rieron todos.

-Me gusta-observó Laura-Tienes que enseñarme a hablar en ruso.

-Yo te ensañaré-contestó Ignacio-Palets es dedo, popa culo¿ves? Te meto el palets hasta el fondo del popa.

Diciendo esto, hundió el dedo con fuerza, empujándola violentamente contra la barra. Todos rieron con ganas. Laura, suspiró profundamente de placer y se inclinó sobre la barra, pegando su cuerpo totalmente a ella.

-¡Mas adentro por favor, mas. . . ¡

-Pero. . . !será puta¡!Ven conmigo¡-Diciendo esto la tomo en brazos sin esfuerzo aparente.

-¡Espera. . . ¡

Antes de dejar la barra, quiso asegurarse de que lo hacía con un whisky en la mano. Ignacio la llevó entonces hasta un sofá, en el cual se sentó, con ella sobre sus piernas. Dio un largo trago del vaso y lo dejó en una mesita. Después tomo al gordo por la cara con su manita, mientras con la otra lo abrazaba. Acercando su boca lo beso con lengua, con muchas ganas. No era teatro, realmente deseaba besarlo, devorar su boca. Al mismo tiempo comenzó a acariciarle la barriga, aquella enorme barriga sobre la que estaba recostada y que debía impedir que se viera la polla. Contrariamente a lo que pueda creerse, le gustó muchísimo tocar aquella masa gelatinosa, se excitó enormemente con ello. Descubrió que si obviamente no era como tocar mis abdominales, sí tenía un morbazo increíble.

Tomando la teta que tenía fuera con una mano, la llevo hasta la boca del gordo, que la mamó con avaricia. No pudo resistirlo mas. Necesitaba una polla o iba a estallar. Arrodillándose en el suelo ante él, le aflojó la correa y desabrochó los pantalones. Cuando le bajó los calzoncillos, descubrió otra verdad que se da en muchos hombres;no importa su situación económica ni social, hay incontables de ellos que no prestan la higiene que deberían a su aparato. El tufo que salió de él, le golpeo como el puño de un boxeador. con su efecto nockeante. Pensó que aquél tipo era capaz de no habérsela lavado desde que anoche o vete a saber cuando se follara a su mujer u otra.

Retirando la piel de su prepucio, el olor aumentó. Allí descubrió restos de semen semicuajados, fermentados quizá. En aquel momento todo aquello mas que darle asco la excitó, lanzándose como una posesa a mamar aquella polla, a lamerla y limpiarla. No era fácil. Aquella enorme barriga caía a plomo haciendo de barrera que le dificultaba el acceso hasta aquella verga tan deseada. Ignacio comenzó a suspirar de placer. A sus espaladas oyó una voz a la vez que le levantaban la falda

-¡Vaya culo¡

Laura entonces se agachó aún mas y levanto su culo, colocándolo en posición idónea para recibir una polla en él, preparándose mentalmente y deseándolo. Entonces Antonio apuntó su poya a su coño. En una reacción automática, llevó su mano atrás y. retirando aquel capullo de su entrada vaginal, lo colocó en su ojete, colocando después sus manos en sus nalgas, abriéndolas lo mas posible, al tiempo que sin brazos que la soportaran su cara se hundía en la entrepierna del gordo. Se había hecho la ilusión de que iba a ser enculada y en este momento era eso lo que deseaba. Antonio, que había dudado antes de encularla al verla tan menudita, la ensartó ahora de un solo golpe, que riendo arrancarle un alarido, aunque lo único que consiguió fue gemidos y expresiones de "mas, mas". Ignacio se corrió en su boca abundantemente, y ella trago todo golosamente. No es que le gustara el sabor, sino que le excitaba el hacerlo, le parecía supermorboso. Con varios besos de agradecimiento, se despidió momentáneamente de aquella polla, dedicándose por entero a la de su culo, que no tardo en acabar también. Una vez se retiró aquella. se volvió hacia ellos. Colocó la palma de su mano bajo su ojete y apretó, cayendo todo el cuajaron en ella. Llevándose la mano a la boca, lo lamió todo mientras los mirabas a los ojos.

Eso los volvió locos. Violentamente, la cogieron y le arrancaron la ropa, tumbándola a continuación sobre la barra. Ignacio comenzó a comerle el coño entonces mientras German le comía las tetas. Oxana observaba todo apoyada en la barra, las tetas a la altura casi de la cara de Laura. Fue verlas y actuar. Con su mano bajó el escote y dejó una fuera. Sus ojos se clavaron en los de la rusa suplicantes, y esta entendió. Inclinándose, introdujo el pezón en su boca. La niña comenzó a mamar de él como si en ello le fuera la vida.

-¡Vaya pedazo de puta¡!Le va todo¡-Exclamó Ignacio. A continuación, pidió una botella de Moet Chandon que derramó sobre su cuerpo, aplicándose todos a beber, mientras uqe ella no soltaba aquella teta. Ignacio entonces le metió la botella en el culo. Laura se quejó por el papel de aluminio del cuello que le raspaba. Después de quitárselo, selo metieron de nuevo.

Se la follaron todos y por todos sus sitios. Laura no entendía aquello. Simpre había oído que los hombre no aguantan tanto, e incluso algo sabía de que la coca impedía la erección. Lo que no sabía aún era del efecto contrarestador de la viagra, que convierte mediocres en super amantes.

Finalmente se reunieron todos de nuevo. ellos ya vestidos y ellas dos desnudas. Brindaron con Chanpagne.

-Ya se que te gusta Mónica, -comentó Laura a Emilio-peroespero también gustarte yo un poquitín. . Al menos para que me folles aunque solo sea una vez la próxima ocasión.

-Ok. No dudes, volveré por aquí-Diciendo esto, le pellizcó un pezón, sonriendo ella con complicidad.

Se despidieron no sin antes dejarles 120 euros de propina a cada una, incluida Oxana. realmente habían quedado complacidos. Obviamente, los 240 euros fueron a parar a mi bolsillo, para entonces ya su chulo reconocido como tal, junto al resto del dinero que habían ganado aquella noche¿Y porque no? Estaban profundamente enamoradas de mí, lo darían todo por aquel hombre que las colmaba en todos los sentidos y les había conseguido aquel trabajo que les encantaba y no cambiarían por ningún otro. A partir de aquel día no les faltaría coca, casa lujosa, macho de lujo. . . en fin, todo lo que pudieran pedir. Si tenían todas sus necesidades cubiertas y eran completamente felices ¿por qué no intentar compensar, en parte al menos, aquella felicidad que les había conseguido, con algo tan insignificante como el dinero que ganaban con aquello? !Ojalá todas las cosas en la vida costar tan baratas.

Laura y Mónica se fundieron entonces en un bollo increíble. Oxana estuvo tentada de participas, pero un gesto de infinita ternura asomó a su rostro al ver el infinito cariño y delicadeza con que se besaban aquellas dos niñas. La suavidad con que se acariciaban las tetas y se lamía. Le pareció algo demasiado bonito para interrumpirlo, ella que no podía participar de aquella complicidad tan perfecta, y optó por salir, dejándolas solas.

-Realmente impresionante-comentó Raimundo-Son realmente buenas. esta vez te has lucido. Y ahí hay tema para años

Sonreí feliz. Volvían los buenos tiempos. Billetes, casinos, coches de lujo, mujeres. . . tenía dos minas de oro en mis manos y estaba decidido a explotarlas a fondo.

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