Ellas
volvieron a su casa y yo volví a casa de mi amigo de la mili, con la
excusa de que la visita en casa de mi hermana se alargaba por
imprevistos.
Que serían solo
unos días. No hizo mucho por disimular que no le entusiasmaba la idea
de que se prolongara mi estancia. Su mujer en cambio estaba encantada,
y Laura también. Su hija mas pequeña, de nueve años, también se había
hecho muy amiga mía, pero apenas contaba su opinión. La cuestión es que
me quedé, no muy a gusto con ello mi anfitrión, aunque nada decía al
respecto.
Continué follándome
a la cachonda de su hija y también cachonda de su amiga. El siguiente
paso era provocar la ruptura familiar. Mientras siguieran bajo aquel
techo no podría nunca prostituirlas. No ofrecía muchas complicaciones
tampoco aquello. En efecto, estando en casa de Laura, compartiendo
mucho mas tiempo con ella a solas del que hacía con las dos, no
tardaron en afluir los celos de Mónica. Me reclamaba con razón, que
también quería tiempo para estar conmigo a solas. Se lo concedí y a
partir de entonces todo fue cuesta abajo.
La una siempre se
moría de celos cuando estaba con la otra a solas. Yo alimentaba esos
celos con comentarios acerca de lo provocativa que vestía la otra
siempre y lo mucho que me gustaba. Le hacía ver que vestía mas
escandalosa y se comportaba mas como un putón, dejando entender que me
iba inclinando mas hacia aquella por esto. El efecto fue automático.
Cada una por su
lado, incómoda con los avances de su rival, comenzó una escalada. Si
bien por su edad no tenían demasiada ropadel tipo, sabían aprovechar la
que tenían. El sujetador paso a ser algo anecdótico, como las bragas.
Sus movimientos cada vez eran mas sensuales y provocadores. Procuraban
ir maquilladas siempre que podían, y provocar a los hombres cuando yo
las veía.
Al principio
procuraban hacerlo a escondidas de sus padres, pero pronto comenzaron a
arriesgarse demasiado, cuando yo les comentaba que la otra no tenía
tanto miedo a que la descubriran. Total, que pronto las habían
sorprendido a ambas fumando, vestidas de aquella manera, maquilladas y
zorreando. Especialmente violento fue el caso de Laura.
En su afán de
putear lo máximo para luego contarme sus hazañas, se había liado con
cuatro compañeros de clase en una caseta de tres paredes, que había a
la entrada del colegio. Era por la tarde y no quedaba nadie salvo
algunos profesores que salían mas tarde. Verónica, su hermana pequeña,
se entretuvo en casa de una compañera al no acompañarla ella hasta
casa, y su padre, que ese día solo trabajaba por la mañana, se acercó
hasta e l colegio a preguntar por ellas. Total, que la caseta estaba de
cara al colegio y así el grupo controlaba que no los sorprendiera
ningún profesor que saliera, dando descuidando la gente que entrara,
dando por descontado que nadie lo haría.
Pero si lo hizo
alguien, y fue su padre. La encontró allí, anganchada con cuatro
chavales. Su camiseta subida, sus tetas fuera, siendo sobadas y comidas
a discreción por los cuatro, a la vez que la morreaban y metían las
manos bajo su falda, tras la cual se notaban sus piernas abiertas. El
escándalo se puede entender que fue máximo. No obstante no se le riño y
se intento hacerle ver que así no iba bien. Se habló de llevarla a un
psicólogo.
Por otra parte, sus
estudios empeoraron, cuando siempre habían ido bien. Eso además
favorecerme en el tema de la ruptura, era parte de mi plan. Cuanta
menos preparación tuvieran, mas dependerían de mi después y les
costaría hacerse a otra vida. Para lo que yo las quería, no necesitaban
demasiada cultura. Nunca sospecharon que mi presencia tuviera alguna
relación con aquello, achacándolo a alguna crisis del paso a la
adolescencia.
Por mi parte, mi
estancia se prolongaba demasiado. Su mujer seguía encantada conmigo.
Según decía, era una muy buena ayuda para la niña en estos momentos
difíciles. La muy ingenua solo escuchaba los consejos vacíos que le
daba ante ellos y de los que luego nos reíamos, peroque servían para
ganarme su total confianza. Manuel por su parte me instó a que al menos
trabajara y ganase algún dinero (el chollo de la tarjeta hacía tiempo
que se había acabado y solo tiraba con lo que Raimundo me iba mandando
como préstamo, muy interesado en las niñas). Ahí si que me dio la risa
para mis adentros"¿trabajar yo? 1ja¡". Pero le dije que si, que
buscaría algo, y me las fui arreglando para capear el temporal.
No obstante les
dije a las niñas que aquello debía acabarse antes o después, y que yo
me iría. Les horrorizó la idea, y enseguida propusieron buscar alguna
solución.
-Solo hay una. Yo
no tengo dinero para alquilar un piso aquí en Córdoba, y no conozco a
nadie aquí en cuya casa me pueda quedar ¿Conoceis vosotras algún sitio?
-Obviamente no conocían-Bien, veamos. . . ¿os gustó la casa de
Raimundo? -Ambas asintieron-Ok. He hablado con él, y estaría dispuesta
a dejarnos vivir en ella, pues el apenas va por ella¿Os vendríais
conmigo a vivir allí? -
En un principio les
escandalizó la idea, alegando que no podían dejar su casa. Pero ante la
perspectiva que les quedaba, mi marcha y pérdida irremediable, acabaron
cediendo gustosas.
-Claro que
Raimundo. . . no nos dejará su casa a cambio de nada-No parecían
entender-Sabéis que le gustáis y, a cambio de cedernos el chalet,
deberíais prestaros a acostaros con el de vez en cuando. No serían
muchas veces tampoco. Un par de veces al mes cada una mas o menos.
No costó demasiado
convencerlas para que aceptaran aquello también. Estaba todo decidido
entonces y al día siguiente mismo nos marcharíamos, No quería dejar
pasar demasiado tiempo ahora que las tenía tan convencidas. En eso que
empezamos a magrearnos y besarnos y ¡zas¡ pasa lo que no me esperaba.
Entra la madre de Laura sin que la oigamos y nos pilla en ello.
Escándalo sin gritar para que no nos oyeran los vecinos. Les dice a las
niñas que se bajen a la calle que vamos a discutir nosotros. Nos
quedamos solos.
-Eres un cerdo.
Ahora veo claro que eres tú, el responsable del cambio en la niña!
Desgraciado¡¿Cómo eres tan desagradecido de pagar así lamano que te
tendimos mi marido y yo cuando estabas tirado en la calle sin sitio a
donde ir.
Aquello me obligaba
a actuar improvisando y arriesgando. En sus ojos, aparte del brillo del
odio y el desprecio, quedaba claro que también había una poderosa
atracción hacia mi. Eso lo tenía claro de bastante tiempo atrás. Me
acerqué mas a ella mirándola a los ojos fijamente, poniéndola nerviosa.
-¿Qué querías que
hiciera? -contesté haciéndome la víctima. Ella parecía no
comprender-Sabes que me gustas estoy loco por ti.
-¿Q-que dices?
-Tartamudeó enseguida.
-Sabes que estoy
enamorado de tí, pero tu no me diste nunca una oportunidad. Solo tienes
ojos para Manuel! Bah¡-exclamé con mis ojos vidriosos, como conteniendo
las ganas de llorar. -Como lo odio por tenerte. Las niñas solo fueron
una válvula de escape.
Giré mi cabeza como
para que no me viera brotar las lágrimas.
-¡Luis. . . oh
Luis¡-Exclamó tomando mi cara en sus manos y haciéndola girar para
mirarla-No sabía nada ¿por qué no me lo dijiste? -
Tome entonces una
de sus increíbles tetas en mi mano, acariciándola. Ella agachó la
mirada.
-Luis. . . esto no
está bien. . . no debemos. Es tu amigo y mi marido.
-Si, pero me deseas
a mí, ahora lo se. -Retrocedió algo ante mis avances, hasta que la
pared le impidió seguir haciéndolo-Si tu quieres y yo quiero, nadie
impedirá que nos amemos-le dije mientras desabrochaba uno a uno los
botones de su blusa. Comencé a besarle los labios. Al principio dudaba,
aunque no se resistía. Ya no era una madre defendiendo a su hija,
furiosa con el adulto que la pervierte. Ahora solo era una hembra, en
guerra sus hormonas con su mente, su deseo con su razón. Finalmente
acabó morreándome con la misma pasión con que lo hacía su hija, y
acabamos follando en su cama de matrimonio.
Sus tetas eran
increíbles realmente. Si su hija las tenía enormes, ella mucho mas.
Caían por su peso y los 33 años que tenía, naturalmente, pero aún así
se notaba que habían sido mantenidas con muchos cuidados y mimos, pues
se mantenían espléndidamente bien, aunque no como las de una
adolescente claro. En cuanto a follar, de vicio. Era una auténtica
leona. Pronto perdió todo reparo y me la follaba hasta estando el
marido en casa.
La cuestión es que
ahora debería aplazar el tema de la huída unos días, pues había que
hacerlo por sorpresa. En esos días llego a aceptar que me follara
también a su hija, aunque a condición de que no ledijeranada a ella.
Un buen dia,
escapamos. Llegamos al chalet de la montaña, y todo fue de lujo. Las
niñas todo el día vestidas como putas, preciosas. Ellas encantadas.
Ahora podían beber y fumar sin reparo, y era increíble las borracheras
que pillaban. Un par de de polvos los primeros días y el resto pasión.
Intimidad compartida con Winston y White Label, follar hasta no poder
mas. . .
Hasta que un día se
lo planteo. No me queda nada de dinero. Nunca lo había tenido, a
excepción de la tarjeta de la guarra vieja. Actualmente Raimundo me
concedía crédito ilimitado a cambió de prostituir a las niñas, pero eso
ellas no lo sabían claro. Ahora no había ni para comprar comida. Les
expliqué que Raimundo se había ofrecido a buscarme trabajo en la
ciudad, pero que aún no había encontrado nada.
-¿Qué podemos
hacer? -Preguntó Mónica.
-Bueno, Raimundo me
ha hablado de unos amigos que pagarían mucho por pasar una noche con
vosotras. Pero no me parece bien que os sacrifiqueis vosotras. Ya
habeis hecho demasiado. -Agachéla cabeza-Creo que quizá sería mejor
separarnos y que volvierais a casa.
Sabía que no lo
harían. Se miraron por un segundo.
-Dile que si-Aceptó
Mónica totalmente resuelta-Tú haz lo que quieras, pero yo me quedo-le
dijo a Laura.
-Yo también-aceptó
esta.
Las vi tan
resueltas que decidí saltarme el paso previo de ir acostumbrándolas a
prostituirse en casa, para llevarlas directamente al club.
Raimundo tiene
varios puticlubs en la provincia de Málaga. Uno de ellos en Marbella, .
Pese a que tiene otros mas grandes, este es la estrella. Es mas bien
pequeñito, y nada mas entrar es algo cutre. En él. unas putas negras,
brasileñas, gordas y fofas, se ofrecen nada mas entrar. En realidad,
llevan años trabajando para Raimundo, y son mujeres de su confianza. Al
traspasar una puerta camuflada, se accede a otra dimensión del club.
Siendo igualmente pequeñito, a él solo acceden determinados clientes.
Allí, ninguna de
las chicas ha cumplido los 18 años. Son bellezas realmente explosivas
en su juventud, llegadas de diferentes partes del mundo;esculturales
negras africanas, preciosas muñequitas del este, bellísimas orientales,
despampanantes sudamericanas. . . todas ellas dispuestas a entregar sus
favores a cambio de jugosas cantidades. Expertas en el arte del amor a
pesar de su juventud, con sus agujeros bien dilatados , bocas expertas
y vicio sin límites. En estos momentos, no había ninguna tan joven como
Laura o Mónica, pero las había habido antes y volvería a haberlas.
Las niñas estaban
preciosas. Era el capricho de aquellos clientes que vistieran el típico
traje de colegiala, a saber; faldita corta de volantes y ligera, a
cuadros rojos y negros. Camisa blanca y corbata roja. Ni bragas ni
sujetador y el pelo peinado en dos coletas a los lados, con la ralla en
medio. en el caso de Laura, suelto en el de Mónica.
Al entrar, una de
las chicas, una chinita preciosa y con un cuerpo de vértigo, de unos 16
años, se abalanzó sobre mí. Era Sung, una amiga ya de dos años, que
antes estuvo en un club de otra ciudad. Al parecer, su chulo habia
decidido trasladarse al Sur.
-¡Luis, Luis. . .
cuanto tiempo¡-. exclamó con su acento oriental
Saltó a mi cuello y
nos morreamos, mientras sobaba su perfecto culo. Laura y Mónica no
dieron muestras de molestarse. Tenían aceptado que fuera mucho hombre
para una sola mujer, e incluso para dos. Mientras ellas fueran las
favoritas, todo iría bien. Otra cosa eran los celos por dentro. Sabían
que para seguir conmigo debían tragar con que me acostara con otras,
pero eso no quería decir que les gustase la idea. Si las hubieran
dejado, le hubieran sacado los ojos a aquella "puta amarilla" , me
consta.
En unos minutos se
fueron todas las chicas y se quedaron solo ellas, Luis, y la camarera,
una chica rusa de unos 28 años, rubia con el pelo recogido en un moño,
muy guapa pero con gesto serio impasible y unas tetas increíbles
asomando al escote redondo de su traje de cabaretera
-Hoy estaréis
solas. Los clientes llegaran en seguida y han pagado por vosotras. A
las otras ya las conocen y quieren estar a solas con las dos hoy.
Podéis fumar y beber, hoy si. A estos señores les excita el look de
"colegiala mala". Quizá otro día lleguen unos que os quierne como niñas
buenas y no podais ¿ok? -Asintieron. Para entonces ya tenían claro que
ese iba a ser su trabajo en el futuro y lo aceptaban. Les gustaba hacer
la puta, y a estas alturas ya no era solo por complacerme. -Os voy a
contar una cosa que nadie mas debe saber-Tenía la absoluta confianza de
que no me traicionarían. Todas las chicas de aquel club eran de
confianza. O bien por miedo o bien por voluntad-Detrás de ese espejo,
-dije señalando el que había en la pared tras la barra-estaremos
nosotros. Os veremos desde allí, pero vosotras no nos veréis. Os vamos
a filmar. Se trata de tener algo con lo que en su momento poder sacar
mas dinero a esos. Quiero que seais muy, muy cariñosas, y muy muy
zorras. Queremos unos bonitos planos de ellos follandoos ¿ok?
-Ok, no hay
problema-Contestaron con una sonrisa.
Las bese a ambas en
los labios y, tras unas palmadas en sus culos, me fui a la sala
contigua con Raimundo.
-Bueno, ahora
veremos que tal estas dos zorras.
Los clientes
tardaron una hora en llegar, bastante mas tarde de lo previsto, pero
ellos eran los que pagaban y por tanto los que mandaban. Cuando
llegaron, el ambiente estaba cargado de humo. Las niñas se habían
convertido en dos auténticas chimeneas, y la camarera no les iba a la
zaga. La primera imagen que ofrecieron a los clientes, fue sentadas
ante un White Label, con un Winston humeante en la mano, esperando. Era
el único güisqui que habían tomado, pues sabían que luego vendría mas y
mas y debían aguantar. Eran cinco. Uno muy gordo y muy alto, con
entradas, coronilla y gafas. Debería tener cerca de 40 años y era el
jefe de los otros. Habían dos bajitos, calvos y regordetes, de unos 60
años. Un barbudo flaco de unos treinta y tantos y un chico joven rubio
de unos 20 o 21, bastante guapo.
-¡Hombre Oxana,
cuanto tiempo ¡saludó el gordo enorme a la camarera. A través de la
barra, la beso en los labios y agarró una de sus magníficas tetas. -Veo
que me las has cuidado.
-Siempre dispuestas
para ti Ignacio lo sabes. -Contestó sonriente, mientras el sacaba la
teta de su escote y se inclinaba a lamer el pezón.
-¿Bueno, no nos
presentas a estas preciosas mujercitas?
-Claro que si.
Estaban esperandoos ansiosas. A ver Laura, Mónica. . . este señor es
don Ignacio. . .
Laura se acercó
hasta él y se puso de puntillas a la vez que él se agachaba para besar
sus labios. Al mismo tiempo sobó su paquete sobre su pantalón de
franela.
-Encantada. -Saludó
apretando un poco.
-Don Antonio, don
Pedro, don German y don Emilio, el hijo de don Ignacio.
Uno a uno, Laura
los fue saludando a todos de igual manera. A continuación lo hizo
Mónica, añadiendo esta un mordisquito final en el labio. Ambas se
quedaron con las ganas de besar mas profundamente al joven, pero se
habían propuesto ser muy profesionales. Pensaron que quiza aquella
muestra de predilección sentara mal al resto.
-Bueno, ponnos de
beber-pidió el gordo a Oxana-Lo nuestro ya lo sabes ¿para vosotras?
-White Label con hielo.
-¡White Label con
hielo¡Exclamó divertido-Vaya con las niñitas.
Allí en la barra
comenzaron los manoseos,
-Vaya par de tetas
tienes-Observo el gordo, sentado en una butaca.
-¿Te gustan?
-pregunto Laura sacando pecho, ofreciéndolas. -Son tuyas, tócalas.
No se hizo de
rogar. Con sus enormes manos abarcó aquellas enormes tetas también,
aunque no en su totalidad. Sonrió al comprobar la ausencia de
sujetador.
-¿Cuántos años
tienes?
-13
-¡Increíble¡!Vaya
tetas tienes con 13 años¡
Mónica por su parte
hablaba con los otros cuatro. Constantemente se encontraba con manos en
sus tetas o culo, y ya perdía la noción de quien la sobaba.
-Estas muy buena
niña-le dijo el barbudo-¿Cuántos años tienes?
-13
-¡Joder¡ Pues vaya
puterío llevas con 13 años solo ¿Has visto Ignacio? -Preguntó
levantando la voz-Esta solo tiene 13 años. Raimundo dijo que tenía algo
especial y especial es realmente.
-Esta también tiene 13.
-Son mas jóvenes
que tu hija y la mía ¿eh? -sonrió.
-Y mas putas !ja,
ja, ja¡
A laura le gusto
aquella broma, y se agachó para darle un mordisquito en el paquete.
-¡Huuummmmmmmm¡!Que
ganas tengo de tenerla en la boca. Esta bien dura. ¿Es capaz tu hija de
ponérsela así a un tío también?
-A mi hija mejor la
dejamos fuera. Si me sale una hija tan puta como tú la mato.
No lo dijo
enfadado, pero Laura entendió que había metido la pata.
-Bueno-dijo
incorporándose-Yo no soy tu hija, así que puedes aprovechar.
-Aver, ponlas una
al lado de otra a ver cual está mas buena, -Sugirió Emilio.
Dicho y hecho. Las
colocaron así y comenzaron a juzgarlas.
-¡Uuuuuuffff, como
está la rubia¡ Está mucho mejor que la otra.
El juicio fue
unánime, todos estuvieron de acuerdo. Mónica sonreía con la felicidad
que da el saberse superior y verlo demostrado. Pero ahora también
sonreía Laura. Estaba empezando a disfrutar con esta inferioridad
manifiesta. Mientras mantuvo en secreto su bisexualidad, desviaba su
deseo hacia el cuerpo de su amiga, transformándolo en un sentimiento de
envidia. Ahora, desde que podía disfrutar de él. había desaparecido ese
sentimiento y todo era deseo y admiración. . . eso y un ilícito placer
masoquista que se abría paso cual ejército imparable en su interior,
disfrutando enórmente al verse rebajada en las comparaciones.
-La rubia esta mas
buena-intervino Ignacio-pero la otra tiene mejores tetas.
-A ver,
enseñárnoslas.
Laura se quitó la
corbata. Se acercó hasta Emilio y, pasándola por detrás de su nuca y
tirando con ambas manos, lo atrajo hacia ella, besando sus labios,
momento que el aprovechó para acariciarle las tetas. Un escalofrío de
placer le recorrió el cuerpo al notar sus manos. Comenzó a
desabrocharse la camisa muy sensualmente, mirándolos y sonriendo
picaramente. Finalmente abrió la blanca camisa, mostrando aquel
soberbio par de melones.
-¡Vaya-tetas¡ Exclamaron
casi todos a la vez.
-Realmente preciosas.
-Sin esperar a que se lo
pidiesen, Mónica avanzó con una sonrisamezcla deaceptación del desafio
y desprecio a un rival inferior. Se despojó de lacorbata y abrió su
camisa, ante la vista atónita de todos alver sus tetas.
-En mi vida he
visto unas tetas tan bonitas-reconoció Ignacio, y todos aplaudieron.
-Mirad ahora mi culo-Dándose
la vuelta, se subió la falda con una sonrisa, y mas de uno se echó las
manos a la cabeza.
-¡Vaya culo¡-fue una
expresión unánime.
-¿Ahora ella. . . o no hace
falta? -Sonrió despectiva.
Mónica se estaba
convirtiendo en una estúpida vanidosa que no dejaba pasar oportunidad
de despreciar a Laura. A esta todo esto no le molestaba en absoluto, es
más, le excitaba terriblemente. Le gustaba sentirse menospreciada ante
ella, y ella misma provocaba las situaciones. Sin esperar respuesta, se
dio la vuelta y se subió la falda.
-Un culo muy
bonito, si señor. Pero el de la rubia es de fábula.
-Está clarísimo.
Ella es mucho mas guapa y mucho mejor cuerpo. Superior por donde la
mires. Aunque tú también estás muy bien. Venga pues. Tu. . . ¿Mónica te
llamabas? Con mi hijo. Hoy es su cumpleaños y tu vas a ser su regalo.
La morena con nosotros.
Eso ya no le gustó
tanto. En un momento, Mónica y el guapo Emilio estaban enzarzados en el
sofá, enroscados de manera indisoluble, besándose con pasión,
sobándose. Laura hubiera pagado por estar en ese momento en el lugar de
su amiga.
-Otro whiski para
la niña. Y otra ronda para todos.
Al cabo de un rato
ya llevaba tres White Labels y medio en el cuerpo, y otro medio en el
vaso. Llevaba un colocón guapo ya. . Los demás también iban a gusto,
aunque menos, y se reían viendo a la niña colocada.
-Bébete ese Whisky,
que vamos a pedir otra ronda.
-¡Buuuuffff¡Espera
un poco. Llevo un globo que te cagas en este momento.
-¡Ja, ja,
ja¡Bébetelo, ahora solucionamos eso. La chica tenía todo el vicio del
mundo y más valor todavía, o sea que lo apuró de un trago. Un fuerte
colocón subió a su cabeza en ese momento-¡Otra ronda¡-Diciendo esto,
sacó una bolsa de coca. Laura sabía por oídas lo que costaba un gramo,
y allí estaba claro que debían hacer al menos cinco. En la misma barra,
hizo 7 rayas-Haz los honores.
Como ya he dicho,
la niña tenía todo el vicio del mundo. Con el tiempo sabría que aquello
no era una raya, sino un rayón. De una vez se la metio entera. Le gusto
aquel saborcillo. Notó una especie de leve zumbido en su cabeza.
-¿Bien?
-¡Muy bien¡-sonrió.
-Te ha gustado ¿eh?
-Si ¿Puedo meterme otra?
-¡ja, ja, ja¡-Estallaron
todos en carcajadas-¡Vaya vicio tiene la golfa¡Metete las que quieras
cariño. Toma-Le entregó la bolsa-Eso para ti y tu amiga. Esas 6 rayas
son vuestras también.
Sacando otra bolsa,
esta vez Pedro, hicieron seis mas. Laura se metió otra raya
efectivamente, y avisó a Mónica. esta no se hizo de rogar y se metió
una por cada agujero de la nariz, volvieno ipso ipso con Emilio.
Parecía enamoradísima de él en ese momento. Laura observó que este no
se metía, al menos delante de los demás, aunque tenía algunas idas al
aseo bastante sospechosas. Ciertamente aún no lo eran para ellas, que
no habían desarrollado todavía esa picardía.
-Ni que me entere
yo-dijo su padre.
-¿Por qué?
-Preguntó Laura
-Porque es muy
joven todavía.
-Vaya, ocho años
mas que yo, y a mí si me das.
-Tú eres puta y no
eres mi hija.
La respuesta fue
brutalmente sincera. No pretendía ofender, era simplemente que no se
preocupaba de lo que ella pudiera pensar ni si resultaba ofensivo. Ella
era una guarra y el pagaba, tenía que tragar, punto. No le molestó. Al
contrario, le gustó. Comenzó a entender que para los hombres habían dos
tipos de mujeres ;las "santas" que eran sus madres, esposas, hijas y
hermanas, y las guarras, que eran todas las demás. Esas eran
maravillosas para follar, pero nunca para salir con ellas en serio.
Estaba bien. Una chica que supiera jugar sus cartas, podía aprovecharse
de aquella imbecilidad colectiva de lo hombres, y beneficiarse sin
tener que compartir su vida con un baboso imbécil. Ciertamente,
prefería ser "guarra" antes que "santa".
El bloqueo de su
mente remitió con la droga. Esa noche. Laura y Mónica descubrieron lo
maravillosa que era para ellas la coca, a la que se aficionaron desde
la primera raya.
Con la lucidez
recuperada, se sucedieron mas Whiskis y mas rayas. Oxana alucinaba con
el vicio que tenían aquellas dos muchachas. Tumbada en el sofá, Mónica
mamaba con deleite la polla de Emilio, sin preocuparle que los demás
mirasen. Había descubierto que, si bien esta no era tan grande como la
mía, y quizá la de Raimundo, se veía deliciosa, con aquellas venas
trepando por su tronco, con aquel glande sonrosado y joven. Laura por
su parte estaba cachondísima, mas al ver aquello.
Sentía que
necesitaba polla rápidamente, y ya no le importaba de quien, joven o
viejo, gordo o flaco, guapo o feo. Sentada en una butaca, sus tetas
fuera de la camisa abierta, eran mamadas por Pedro y Germán
simultáneamente, mientras ella suspiraba de placer. La barba de este
último le pinchaba, pero estaba descubriendo que el dolor le gustaba
también en el sexo.
Ignacio pidió unos
chupitos de Jack Daniel´s para ellos cuatro, Laura y Oxana. A Mónica y
Emilio nadie los molestaba ya. Incorporada a la barra con los demás,
una teta todavía fuera de su camisa, un colocón impresionante en su
cabeza, brindó con ellos. Bebió de un trago el bourbon y le gusto.
Mucho. Al mismo tiempo que decidía esto, la mano de Ignacio se posó en
su culo. Ella lo removió ansiosa, deseando que la sobaran bajo la
falda. El gordo no tardo demasiado en hacerlo, e introducir su grueso
dedo índice en su ojete. Laura suspiró de placer.
En ese momento,
Mónica y Emilio se levantaron y se fueron a una habitación. Parecía que
Emilio quería mas intimidad para follársela. A ella ciertamente no le
importaba donde lo hiciera ni quien estuviera delante. Solo quería
sentir aquella divina en sus entrañas. No se molestaron en cerrar la
puerta y al cabo de un rato los suspiros de Mónica llegaban hasta ellos
perfectamente audibles, así como los "chop, chop" de su coño y los
"mas, mas"de su boca.
Laura por su parte
continuaba con el dedo de Ignacio en su culo, disfrutando de él en un
placer inacabable. Llevaban un rato así. El gordo lo movía a
intervalos, arrancándoles grititos de placer y risas de los demás que
miraban.
-Te gusta, ¿eh
malenkaya? -Comentaba Oxana cachonda hasta el límite ante el
espectáculo-¡Bled¡Cuánto jóvenes y cuanto putas.
-Tu calla-rio
German-que también eres mas puta que las gallinas.
-¡Chto ti joches,
niet panimail¡¿Ti durak? ¿Puchimu gabaritti ya mnoga bled¡-Estalló
riendo.
-Da igual como te
pongas, en ruso o en castellano eres igual de puta.
-¡Ja, ja, ja¡-rieron
todos.
-Me gusta-observó
Laura-Tienes que enseñarme a hablar en ruso.
-Yo te
ensañaré-contestó Ignacio-Palets es dedo, popa culo¿ves? Te meto el
palets hasta el fondo del popa.
Diciendo esto,
hundió el dedo con fuerza, empujándola violentamente contra la barra.
Todos rieron con ganas. Laura, suspiró profundamente de placer y se
inclinó sobre la barra, pegando su cuerpo totalmente a ella.
-¡Mas adentro por favor,
mas. . . ¡
-Pero. . . !será
puta¡!Ven conmigo¡-Diciendo esto la tomo en brazos sin esfuerzo
aparente.
-¡Espera. . . ¡
Antes de dejar la
barra, quiso asegurarse de que lo hacía con un whisky en la mano.
Ignacio la llevó entonces hasta un sofá, en el cual se sentó, con ella
sobre sus piernas. Dio un largo trago del vaso y lo dejó en una mesita.
Después tomo al gordo por la cara con su manita, mientras con la otra
lo abrazaba. Acercando su boca lo beso con lengua, con muchas ganas. No
era teatro, realmente deseaba besarlo, devorar su boca. Al mismo tiempo
comenzó a acariciarle la barriga, aquella enorme barriga sobre la que
estaba recostada y que debía impedir que se viera la polla.
Contrariamente a lo que pueda creerse, le gustó muchísimo tocar aquella
masa gelatinosa, se excitó enormemente con ello. Descubrió que si
obviamente no era como tocar mis abdominales, sí tenía un morbazo
increíble.
Tomando la teta que
tenía fuera con una mano, la llevo hasta la boca del gordo, que la mamó
con avaricia. No pudo resistirlo mas. Necesitaba una polla o iba a
estallar. Arrodillándose en el suelo ante él, le aflojó la correa y
desabrochó los pantalones. Cuando le bajó los calzoncillos, descubrió
otra verdad que se da en muchos hombres;no importa su situación
económica ni social, hay incontables de ellos que no prestan la higiene
que deberían a su aparato. El tufo que salió de él, le golpeo como el
puño de un boxeador. con su efecto nockeante. Pensó que aquél tipo era
capaz de no habérsela lavado desde que anoche o vete a saber cuando se
follara a su mujer u otra.
Retirando la piel
de su prepucio, el olor aumentó. Allí descubrió restos de semen
semicuajados, fermentados quizá. En aquel momento todo aquello mas que
darle asco la excitó, lanzándose como una posesa a mamar aquella polla,
a lamerla y limpiarla. No era fácil. Aquella enorme barriga caía a
plomo haciendo de barrera que le dificultaba el acceso hasta aquella
verga tan deseada. Ignacio comenzó a suspirar de placer. A sus
espaladas oyó una voz a la vez que le levantaban la falda
-¡Vaya culo¡
Laura entonces se
agachó aún mas y levanto su culo, colocándolo en posición idónea para
recibir una polla en él, preparándose mentalmente y deseándolo.
Entonces Antonio apuntó su poya a su coño. En una reacción automática,
llevó su mano atrás y. retirando aquel capullo de su entrada vaginal,
lo colocó en su ojete, colocando después sus manos en sus nalgas,
abriéndolas lo mas posible, al tiempo que sin brazos que la soportaran
su cara se hundía en la entrepierna del gordo. Se había hecho la
ilusión de que iba a ser enculada y en este momento era eso lo que
deseaba. Antonio, que había dudado antes de encularla al verla tan
menudita, la ensartó ahora de un solo golpe, que riendo arrancarle un
alarido, aunque lo único que consiguió fue gemidos y expresiones de
"mas, mas". Ignacio se corrió en su boca abundantemente, y ella trago
todo golosamente. No es que le gustara el sabor, sino que le excitaba
el hacerlo, le parecía supermorboso. Con varios besos de
agradecimiento, se despidió momentáneamente de aquella polla,
dedicándose por entero a la de su culo, que no tardo en acabar también.
Una vez se retiró aquella. se volvió hacia ellos. Colocó la palma de su
mano bajo su ojete y apretó, cayendo todo el cuajaron en ella.
Llevándose la mano a la boca, lo lamió todo mientras los mirabas a los
ojos.
Eso los volvió
locos. Violentamente, la cogieron y le arrancaron la ropa, tumbándola a
continuación sobre la barra. Ignacio comenzó a comerle el coño entonces
mientras German le comía las tetas. Oxana observaba todo apoyada en la
barra, las tetas a la altura casi de la cara de Laura. Fue verlas y
actuar. Con su mano bajó el escote y dejó una fuera. Sus ojos se
clavaron en los de la rusa suplicantes, y esta entendió. Inclinándose,
introdujo el pezón en su boca. La niña comenzó a mamar de él como si en
ello le fuera la vida.
-¡Vaya pedazo de
puta¡!Le va todo¡-Exclamó Ignacio. A continuación, pidió una botella de
Moet Chandon que derramó sobre su cuerpo, aplicándose todos a beber,
mientras uqe ella no soltaba aquella teta. Ignacio entonces le metió la
botella en el culo. Laura se quejó por el papel de aluminio del cuello
que le raspaba. Después de quitárselo, selo metieron de nuevo.
Se la follaron todos y por
todos sus sitios. Laura no entendía aquello. Simpre había oído que los
hombre no aguantan tanto, e incluso algo sabía de que la coca impedía
la erección. Lo que no sabía aún era del efecto contrarestador de la
viagra, que convierte mediocres en super amantes.
Finalmente se
reunieron todos de nuevo. ellos ya vestidos y ellas dos desnudas.
Brindaron con Chanpagne.
-Ya se que te gusta
Mónica, -comentó Laura a Emilio-peroespero también gustarte yo un
poquitín. . Al menos para que me folles aunque solo sea una vez la
próxima ocasión.
-Ok. No dudes,
volveré por aquí-Diciendo esto, le pellizcó un pezón, sonriendo ella
con complicidad.
Se despidieron no
sin antes dejarles 120 euros de propina a cada una, incluida Oxana.
realmente habían quedado complacidos. Obviamente, los 240 euros fueron
a parar a mi bolsillo, para entonces ya su chulo reconocido como tal,
junto al resto del dinero que habían ganado aquella noche¿Y porque no?
Estaban profundamente enamoradas de mí, lo darían todo por aquel hombre
que las colmaba en todos los sentidos y les había conseguido aquel
trabajo que les encantaba y no cambiarían por ningún otro. A partir de
aquel día no les faltaría coca, casa lujosa, macho de lujo. . . en fin,
todo lo que pudieran pedir. Si tenían todas sus necesidades cubiertas y
eran completamente felices ¿por qué no intentar compensar, en parte al
menos, aquella felicidad que les había conseguido, con algo tan
insignificante como el dinero que ganaban con aquello? !Ojalá todas las
cosas en la vida costar tan baratas.
Laura y Mónica se
fundieron entonces en un bollo increíble. Oxana estuvo tentada de
participas, pero un gesto de infinita ternura asomó a su rostro al ver
el infinito cariño y delicadeza con que se besaban aquellas dos niñas.
La suavidad con que se acariciaban las tetas y se lamía. Le pareció
algo demasiado bonito para interrumpirlo, ella que no podía participar
de aquella complicidad tan perfecta, y optó por salir, dejándolas
solas.
-Realmente
impresionante-comentó Raimundo-Son realmente buenas. esta vez te has
lucido. Y ahí hay tema para años
Sonreí feliz.
Volvían los buenos tiempos. Billetes, casinos, coches de lujo, mujeres.
. . tenía dos minas de oro en mis manos y estaba decidido a explotarlas
a fondo.