Pero hacerlo solo, y
eso excluía a la guarra que me servía de sustento y que de vieja ya
malamente podía pagar mi púa, y sería solo una carga para moverme. No es
que fuese tan vieja, pero el tanto lucir tetas sin sujetador, tanto
alcohol, tanta coca, etc, se había cobrado su tributo. Con 42 años
mantenía algún atractivo, pero estaba en las últimas y era cosa de buscar
carne fresca. Con algo de tiempo no me costaría encontrar otras jóvenes
que ganasen más, pero no tenía ese tiempo.
Así pues, decidí
desaparecer con lo puesto y mi agenda, inseparable de mí e
imprescindible, dejando una nota a la vieja guarra en la que le prometía
volver en un par de semanas. Nunca se sabe y me gusta dejar las puertas
abiertas por si acaso, además de que así me aseguraba que no cambiaría el
código de su tarjeta hasta darse cuenta de que no volvería, lo cual me
dejaba un tiempo para tirar de ella.
Pero¿Adonde
ir?Telefoneé a varios conocidos, viejos amigos y demás, de otras
ciudades. Ninguno se encontraba en condiciones de acogerme, o simplemente
pasaban y ya empezaba a desesperar. En eso apareció mi angel salvador en
forma de un viejo amigo de la mili. Fue una intensa amistad entonces y no
habíamos vuelto a vernos en 15 años. Le conté lo sucedido a mi manera,
añadiendo que me iba a vivir con mi hermana, que quedaba en Málaga,
allado de Córdoba, donde él vivía. Quedamos en vernos. Lo mío es el don
de gentes. De unas copas en el bar, pasamos a otras y se mostró encantado
invitó a quedarme unos días en su casa ya que no tenía prisa, para
revivir un poco aquellos días. Salimos del bar y allí nos dirigimos.
Me presento a su
mujer, hembra hermosa y muy simpática, con la cual congenié enseguida,
aunque la verdad es que siempre lo hago con las mujeres guapas. Su
sonrisa era encantadora e iluminaba un rostro idealmente enmarcado por
una melena rojiza, pero lo que realmente resaltaba en ella eran sus
enormes tetas bajo aquella blusa floreada. Continuamos, en el salón,
ahora los tres, ante una copa de coñac. En mi cabeza ya había germinado
la idea de ponerle los cuernos a mi amigo, y dejaba volar mi imaginación
pensando en un encuentro a solas, cuando alguien mas llegó.
Se trataba de su hija
mayor, Laura, de casi 14 años, aunque le faltaban algunos días aún. Y
¡vaya con la niña¡!Eso si era un belleza ¡Toda una belleza española de
largo cabello negro ondulado, y oscuros ojos almendrados, preciosa.
Pequeñita, pero con un par de melones de impresión a su edad y un tipo
muy bonito. Me la presentaron y enseguida me quedó obvio que le hacía
tilín:Es la reacción que suelo causar en las mujeres. Sin que se
percataran sus padres pero procurando que ella si, me quedé mirando sus
tetas, lo que le causó un profundo rubor, aunque sonrió halagada. De
repente se encendía una luz;aquella chica podía ser justo lo que
necesitaba.
En los siguientes
días, me fui haciendo con ella. La niña solo tenía ojos para mí y comía
en mi mano. Conocí a su amiga, Mónica. Una rubia de impresión, realmente
bella y de su misma edad, hija de gallegos, con ese aire del norte tan
especial y encantador. Una cara angelical, con grandes ojos azules y un
precioso pelo rubio, cortado tipo boina, y peinado con la raya en medio.
Mucho menos pecho que Laura, aunque mucho mas bonito también. Si bien las
de aquella eran grandes y muy bien formadas y duras por su edad, las de
esta eran dos peritas deliciosas y vibrantes, y conste que hasta ahora
solo hablo de lo que se adivinaba por sobre la ropa. Era mas alta y eso
sí, con un culo de fábula que se marcaba a través de sus vaqueros. Por
mas que las dos fueran muy bellas, en un concurso se lo llevaría de calle
Mónica.
El caso es que intime
con ellas. Ese fin de semana salieron con la excusa de pasarlo en casa de
una amiga, cuando realmente habían quedado conmigo. Les prometí dos días
en casa de un amigo en la montaña, enseñándolas a montar a caballo. Nos
encontrábamos en Córdoba y este tenía sus negocios en Málaga, su chalet
cerca de aquélla. A su padre le dije que me iba a casa de mi hermana ya.
En realidad mi amigo
era un viejo empresario de la prostitución, y aunque no estuvo de acuerdo
en recibirme en su casa en un principio(no es hombre de hacer favores
gratis, y siempre busca al hacerlos que sea con alguien a quien pueda
cobrárselos algún día)se prestó encantado cuando le comenté lo que tenía
en proyecto. Sabía que podía contar con él para que no delatase a los
tiburones donde me encontraba, caso dudoso de que los conociera, pues
tenían sus negocios lejos de aquella ciudad.
Una vez allí, las fui
picando. Alternativamente, iba prestabdo mas atención a una que a la
otra, encendiendo sus celos. Soy un maestro en el tema y se como
conseguir que cualquier mujer acabé deseosa de caer en mis brazos y sea
ella misma la que se ofrezca deseosa, suplicante. En las niñas despertó
una fuerte rivalidad que amenazaba con enemistarlas. Verme mas cerca de
la otra suponía en ellas furibundas miradas hacia la otra, y mostrarse
mas cariñosa conmigo.
Así, iban tonteando
para aventajar a su rival, hasta llegar a insinuarse muy descaradamente.
Es increíble el instinto de las hembras. Incluso sin ninguna experiencia.
les dicta como deben comportarse para excitar a un macho:En una de las
ocasiones, Mónica me preguntó por el aseo. Le indiqué donde estaba y, al
pasar junto a mí, le dí una palmada en el culo. Una pícara sonrisa de
triunfo asomó en su cara, mientras saltaban chispas de los ojos de Laura.
Desde ese momento, esta no hacía mas que ponerme su culo. Sabía que no
debía ceder y tocarlo entonces, con lo que la niña se fue recalentando,
rabiosa por dentro. No podía ocultarlo y Mónica sonreía victoriosa.
Fuimos entonces a
montar. Raimundo, que así se llamaba mi amigo, nos ensilló una llegua.
Monté delante y Mónica detrás. No dejábamos de tontear y Laura parecía a
punto de llorar. Luego le tocó a esta. En un momento dado, decidimos
cambier, ella delante y yo detrás. Era sencillo y no había mucho peligro.
Con una cuerda larag, Raimundo guiaba el caballo que daba vueltas a su
alrededor. Me agarré entonces a sus tetas. Dio un supiro.
-Hay que agarrarse
bien-le susurré al oído_pero si estás mas comoda de otra manera, me
agarro a otro sitio.
-¡No, no... no¡-Se
apresuró a decir-No quiero que te sueltes.
Ahora la sonrisa era
suya mientras aprendía a galopar, mientras Mónica, muerta de envidia,
esperaba su turno. En una hora que duró mas o menos, les metí mano por
todos sitios a las dos, ante la sonrisa d Raimundo que veía que nuestros
planes funcionaban.
Oscureció y nos
fuimos a cenar.
-Así no podeis
sentaros a la mesa. Ducharos y cambiaros, arriba teneis ropa y
maquillaje.
La ropa podeis
imaginaros, como era. A traves de un espejo tipo los que tu puedes ver a
los que hay a la otra cara, pero estos solo el reflejo, que Raimundo
tenía puesto en su dormitorio que daba al de ellas, pudimos ver la
escena.
Que fácilmente
manipulables podemos ser las personas, es incereible. En el armario había
cantidad de ropa de las putas de Raimundo que pasaban por su casa. Ya
podis imaginaros la ropa. Probaran lo que probaran, era demasiado fuerte
para ellas, que no se atrevían a ponerse aquello. Finalmente Mónica, mas
decidida, optó por un top blanco, que marcaba perfectamente sus jóvenes
tetas.
-¡Tía¡-Exclamó su
amiga escandalizada-¿Así vas a bajar?
-De alguna manera hay
que hacerlo¿no?
Dicho esto, comenzó a
probarse unas mallas. Laura no se hizo esperar demasiado. Viendo como se
vestía su amiga, temió verse en desventaja ante ella y rápidamente olvidó
su temor para buscar algo mas provocativo. Y luego aquella otra vez quiso
provocar más. Y luego esta. Decidimos dejarlas entonces.
Finalmente bajaron
hechas un verdadero par de putones. Laura vestía una camisita. Realmente,
comenzaban a perder todos sus reparos y a comportarse solo como hembras
en celo. Laura vestía una ajustada camisa blanca, algo transparente, sin
sujetador claro, y a través de la cual se veían sus oscuros pezones.
desabrochados varios botones hasta crear un vertiginoso escote,
acompañado de una falda negra cortísima, de vuelo.
Mónica a su vez,
vestía un short vaquero muy cortito también otra camisa negra, que
parecía había sido objeto de encarnizada disputa entre ellas, quedándose
con ella finalmente, la que primero la había visto, y que caía sobre el
short, cubriéndolo. Esta no era ajustada como aquellas, pero era
totalmente transparente, y a través de la cual aparecían aquellas divinas
tetitas desnudas, en todo su esplendor. No me había equivocado al
adivinarlas tan bellas tras aquellas camisetas que usaba habitualmente.
Estaban realmente preciosas maquilladas y Mónica en particular, parecía
una diosa del amor.
-¡Vaya, que guapas
estan las dos putitas¡-Exclamó Raimundo sentado conmigo a la mesa-Parece
que esta noche tienes trabajo Luis.
Reimos y ellas
tambien lo hicieron, aunque timidamente. Conseguimos emborracharlas un
poquito con vino durante lacena y champagne después. Terminada la cena,
saqué tabaco y le ofrecí a Raimundo, que aceptó. No así ellas, ante lo
cual me molesté. Les hice entender que fumar es algo tremendamente
atractivo para los hombres si se hace con clase. En realidad, mi
auténtica intención era desbaratar todos sus antiguos valores, para
propiciar la ruptura con su entorno y acercarlas mas a mí. Aceptarón.
Parece que les gustó el humo el Winston, y desde ese momento pasaron a
ser chimeneas
-Realmente lo tengo
difícil-observé en un momento dado-No se con cual quedarme. Acercaos-Se
colocaron una a cada lado-¿Tú que dices Raimundo?Esta tiene unas tetas
increíbles, enormes, mira... -diciendo eso cogí una de sus tetas con la
manos, por sobre la camisa, sobándola. La niñase dejaba hacer-La otra las
tiene mas pequeñitas, pero son irresistibles-Ahora toqué una de las de
Mónica-Pero es que esta además tiene un culo realmente definitivo. Date
la vuelta. Mira. Ahota le toqué el culo-¿Qué te parece?
-No se... realmente
la rubia esta de muerte y tiene un culo como he visto pocos. Pero la
morena tiene una cara de zorra increíble y deber ser lo más en la cama.
A todo esto ellas
permanecían impasiblesmientras eran juzgadas crudamente. En su interior
se que la tensión era terrible, esperando ser la elegida.
-¿Sabeis lo que os
digo?Creo que aún no habéis conocido un hombre de verdad, y aunque así
fuera, soy lo suficiente macho como para hacerme cargo de las dos. -Ahora
quedaron un tanto extrañadas-No se por cual decidirme. Así pues, os vais
a venir las dos esta noche a mi cama, y allí me convencereis de cual es
la mejor. La que me decepcione será la que se caiga.
Dicho y hecho, no
hubo pegas, aunque si miradas de odio entre ellas!Como disfrutaba con la
situación¡Estaba claro que había nacido para ello. Me tumbe en la cama y
se tendieron una a cada lado. semiincorporadas. Sus tetas quedaban a la
altura dfe mi cara!Que maravilla¡No podía quitar los ojos de aquel par de
peritas de Mónica, tan deliciosas... de vez en cuando eran los enormes
melones de Laura los que llamaban mi atención. Su tamaño, tan bonitas y
en su sitio... eratodo un espectáculo. Pero mi vista volvía
invariablemente a las tetas de Mónica, a aquellas obra suprema de la
naturaleza.
Agarré su culo y lo
sobé con ansia. Me moría de ganas de disfrutar de él. Laura, envidiosa,
se sacó una teta y me puso el pezón en la boca. Toqué su culo también
entonces. La rubia, al sentir que perdía la iniciativa, sacó una de las
suyas a la vez. Ahora, sus tetas luchaban una contra la otra por la
posesión de mi boca, con lo cual mi cara quedaba entre una maravillosa
masa de tetas entre la cual a ningún hombre le disgustaría morir ahogado.
En esta lucha, debían permanecer muy cerca.
Percatándome de ello,
las agarré por la nuca y acerqué sus rostros. Estaba claro lo que quería.
Mónica dudó, pero no así Laura. Saboéndose por detrás en mi predilección
a causa del impresionante cuerpo de su amiga, a pesar de que el suyo
también era muy, muy bonito, sabía que tenía que lanzarse para nivelar la
balanza. Sin pensárselo dos veces, besó los labios de su amiga,
introduciendo la lengua en su boca. En un instante, se estaban besando
con auténtica pasión, enredando sus lenguas, intercambiando salivas.
Ninguna quería quedar rezagada con respecto a la otra.
Entonces fue cuando
comenzó aquello realmente. Ambas querían demostrar lo que valían, y
realmente era mucho en ambos casos. Comenzaron a tocárselas tetas, a
comérselas., sin olvidarse de acariciar mi paquete también.
-Ven aquí-Le dije a
Mónica, que era a la que mas ganas le tenía, haciéndola colocarse sobre
mí-Quítame la camisa con la boca-Uno a uno, como una experta devoradora
de hombres, fue desabrochando los botones con aquella boca de labios
carnosos. Una vez abierta, comenzamos a morrearnos con pasión. Ella me
acariciaba el pecho y yo a ella el culo. Mientras, me había sacado la
polla del pantalón y Laura me la mamaba como una experta. No me importaba
dejar ver mi predilección por Mónica. Eso contribuía poderosamente a
aumentar elcelo de la morena en su tarea.
En un momento,
estábamos los tres casi desnudos. Yo en bolas, Laura solo con su camisa
desabrochada y Mónica con la suya abrochada. Sus tetas vistas a través de
la tela transparente tenían un encanto especial. Fue entonces cuando
quise colocar a Laura en posición para follármela. Por un momento se
cortó (en breve sabría que ambas eran vírgenes momento que aprovechó
Monica para tenderse abierta de piernas en la cama. Su coñito era
delicioso, tan rubio, tan ofrecido... Apoyándome sobre ella, la penetré.
-Con cuidado...
-comenzó a decir, pero ya era tarde. Noté su himen al romperse a la vez
que un hay surgía de sus labios, acompañado de una lágrima. Mi bonita
polla de 20 ctms, debía doler realmente en un coño no invadido jamás por
ningún rabo de macho. Laura mientras contemplaba desesperada como había
desaprovechado su oportunidad de ser la primera en ofrecerme su
virginidad aquella noche. Se la veía iracunda y pensativa.
-¿Te duele?
-Un poco. Hazlo con
cuidado por favor.
En pocos minutos la
niña había olvidado todo dolor y suspiraba de placer, pidiendo mas,
mientras sus jugos manaban como un manantial. La saqué y me corrí sobre
sus tetas. Laura vió entonces su oportunidad de reivindicarse como mujer
de cama y se lanzó sobre las tetas de su amiga a lamer mi semen.
Realmente me gusto aquello. Me excitó ver tanto vicio en una niña de 13
años todavía, tanto que volví a trempar. Ahora su culo quedaba en pompa
ante mí.
La agarré por las
caderas y me dispuse a ensartarla. Pero para entonces quedaba claro que
la criatura no solo buscaba impresionarme, sino que le gustaba realmente
aquello, por el ansia con que sorbía mi yeta de aquellas tetas, y los
movimientos con que acompañaba aquel sorber, que no me dejaban enfilar su
agujero. Alnotarlo, se quedó quieta para favorecer mi labor. Agachó la
cabeza y elevó el culo todo lo que pudo. Ladeo un poco la cara para
hablar.
-¿Quieres metérmela
por el culo?
Aquello si que me
pilló por sorpresa. Era obvio que la jovencita sabía lo que le gustaba a
los hombres y que estaba dispuesta a entregarse a fondo en esta batalla
por el macho. Dudé un poco al verla tan pequeñita, aquel diminuto
agujerito. No se porque, me lo imaginaba rasgándose, sangrando
desgarrado. Podía complicare el tema si la niña se asustaba y se empeñaba
en ir a un hospital¿qué iba a explicar entonces?
-Vamos, métemela si
quieres, sin miedo.
Aquella niña era
terriblemente excitante. Me levanté para ir a por un bote de vaselina.
-¿Dónde vas?
-Por vaselina
-¿Para que?
-¿Para lubricarte el
culo?
-¿Y eso?
-Para dilatarlo, te
dolerá menos.
-Déjalo, métemela así
¿no quieres sentir como entra por mi culito apretado?
-¿Lo has hecho alguna
vez?
-No, tu vas a ser el
primero. En todo. Y quiero notarte, sentirte. No quiero que nada quede
suavizado, ni el dolor ni el placer. Vamos, rómpeme el culo.
Me latían las sienes
con fuerza de deseo!que viciosa era aquella niña¡Fui a penetrarla con un
dedo, pero meneo su culo y preguntó dulcemente, con una sonrisa;
-¿Qué haces?
-Acostumbrártelo un
poco antes.
Soltó una risita.
-No hace falta.
Métemela ya.
-Pero... así, sin
dilatar ni nada... de dolerá mucho.
-Mejor. Quiero
recordar este momento para siempre. Rómpeme el culo, pártemelo. Métemela
hasta el fondo, de un golpe.
Creo que podría
haberme corrido oyendo aquello tan solo. Tomando posición tras ella,
coloqué mi champiñón en su ojete. Estaba en extasis, como si me hubiera
fumado un canuto de marihuana superfuerte.
-Vamos, de un golpe,
hasta el fondo.
Diciendo esto, hundió
su cara en el coño de su amiga, comiéndoselo con deleite. De un solo
golpe de riñones, hundí mi polla hasta los cojones. La niña soltó un
grito que debío oirse en Kms a la redonda. Su cara aparecía ahora bañada
en lágrimas.
-¿La saco?-pregunté
alarmado.
-¡¡¡No... ¡¡¡No la
saques por favor. Fóllame. Fóllame el culo con fuerza. Vamos, pártemelo
en dos.
Comencé a follármela
entonces a lo bestia. Era consciente de que el dolor que estaba
soportando era atroz, pero lo aguantaba estoicamente y no paraba de
pedirme que siguiera, que le diera mas fuerte todavía. Y todo para
demostrarme lo zorra que podía ser. Aquello me sacaba de mis casillas y
solo pensaba en follármela lo mas brutalmente posible, causándole todo el
dolor que pudiera. Intuir su dolor me excitaba hasta sacarme de quicio.
deliraba de placer sádico.
Al poco tiempo, era
ella la que deliraba de placer. No paraba de gritar lo que le encantaba
mi polla en su culo, abriéndose paso en sus entrañas. Me corrí soltando
bufidos, llenando su culo de leche. No quería que se la sacara del culo y
pedía mas, pero por ley natural, mi cipote se desinchó, por lo que quedo
bastante ansiosa, a pesar de haberse corrido a gusto. No es que aquellas
chicas fueran multiorgásmicas, es que eran de un orgasmo contínuo y
permanente, inodoro en el caso de Mónica y fuertemente oloroso en el de
Laura, aunque no desagradable. Cada uno tenía su encanto, sin que pudiera
decir cual me gustaba más. El olor del flujo de Mónica era como todo en
ella, suave y sensual. El de Laura en cambio era salvaje y penetrante,
terriblemente excitante.
Mónica entonces,
continuando tumbada boca arriba, hizo colocarse a su amiga en cuclillas,
sobre su cara, su ojete a un plamo de su boca abierta.
-Esta leche es mía.
Vamos, suéltala.
Laura apretó entonces
y unos gases escaparon en primerlugar, como es fácilque ocurra despés
deuna buena enculada, A Mónica no le importó y no apartó la boca. A
continuación, un cuajarón de esperma cayó directamente en su boca, que lo
recibió golosa. Después un segundo algo menos abundante. Después del
tercero, fue ella que tuvo que ir a buscar elsemen al culo de su amiga,
hurgando con su lengua.
A continuación
quedamos los tres tendidos en la cama, una a cada uno de mis lados. Nos
besábamos con pasión, me restregaban sus tetas por la cara y se fundían
en increíbles bollos. Para aquellas alturas, ambas me resultaban ya
igualmente atractivas, aunque debo admitir que cada vez que miraba a
Mónica, su cuerpo, su cara bellísima, parecía "enamorarme" un poco de
ella. Laura lo notaba, pero tampoco le importaba mucho ya. Sabía que se
había ganado mi aceptación y que me resultaba muy atractiva, que no la
iba a dejar fuera. Por otro lado, parecía haber dejado rienda suelta a
una bisexualidad no reconocida, igual que su amiga. con lo cual intuían
todo lo que podríamos llegar a gozar juntos. Sabía que, si bien ella era
muy bella, su amiga lo era aún más Pero eso ya no era problema. Sabía que
en la cama era tan buena como ella y, además, ahora podía disfrutar ese
cuerpo que tanto había deseado en secreto, deseo que había escondido tras
un mal disimulado sentimiento de envidia. Por su parte Mónica, también
había suspirado mucho tiempo por gozar del precioso cuerpo de la morena.
-A ver si esta zorra
me supera en esto-desafió con una pícara sonrisa y un brillo muy especial
en los ojos. La rubia también sonrió con complicidad. Cogiendo sus
enormes tetas con ambas manos, Laura comenzó a hacerme una fabulosa
cubana, acompañadas a intervalos por sus lamidas y mamadas. Mónica y yo
nos fundimos entonces en un desesperado morreo, devorando nuestras bocas
con ansia, mientras yo acariciaba aquellas increíbles tetas suyas.
Terminé corriéndome
con todo lo que me quedaba en la cara de Laura. Durante un rato al menos,
debería descansar para reponerme. Además, el sueño comenzaba a dar sus
señales. Mónica pareció adivinarlo.
-No te preocupes-me
dijo con una deslumbrante sonrisa-Pero no olvides que mi culo espera
también mañana.
Dicho esto, bajó
hasta la altura de su amiga y comenzó a besarse con ella, lamiendo el
semen de su cara, que se repartían entre las dos.
A la mañana
siguiente, Raimundo nos despertó temprano para desayunar. Cuando nos
reunimos abajo, habían dos personas de visita, sentados a la mesa. Una
puta de uno de los clubs de Raimundo, una negra Nigeriana impresionante
de veintipocos años, y su chulo, un alemán guapísimo. Ya nos conocíamos
de antes. Les presenté a las niñas, que solo vestían sus camisas y tanga.
-Son
preciosas-comentó Lucía-¿Cuántos años teneis?-añadió con curiosidad
morbosa. Las niñas se cortaron un poco.
-Esta morenita
cumplirá pronto 14-Contestó Raimundo que llegaba hasta la mesa, tocándole
una teta-aunque parezca mentira al ver estas tetas. Esta rubita tan guapa
es algo mas joven-Tocó entonces una teta de esta. Laura quedó un segundo
sorprendida, delatando su gesto tal sorpresa. Mónica an cambio entendió
instantáneamente que debía aceptar aquello como algo totalmente natural.
Les quedaba claro que yo no era ningún santo y que para estar conmigo
debían comportarse como unas auténticas guarras.
-Gracias por lo de
guapa Raimundo, eres un sol-contestó levantándose y besándole en la
mejilla.
-Anda guapa, a la
chacha se le ha olvidado sacar la mermelada. Ve a lacocina y traela por
favor.
Con una sonrisa,
Mónica se prestó a obedecer. Al pasar por su lado, Raimundo le dio una
palmada en el culo, sonriéndole ella con picardía.
-¡Vaya culo¡
-Desde luego que sí.
Vaya un culo bonito y bien hecho-añadió Lucía.
-Mónica tiene un culo
realmente precioso-observé yo-pero para culo tragón el de
Laura¿Sabeis?Ayer se lo desvirgue y lo hice de un solo golpe, sin
vaselina. Aguanto como toda una mujer, y luego disfrutó mucho¿verdad?
-Si, me encantó.
Estoy deseando repetirlo. Me hizo sangre -una mezcla de rubor y orgullo
afloraba a su rostro juvenil. -¡Como duele¡. -Diciendo esto se rascó el
culo cómicamente. Todos reímos.
-Conociendo a
Luis-observó Lucía-lo vicioso que es y el mabre que gasta, debió dolerte
mucho.
-Fue fantástico.
-Reímos de nuevo.
-¡Pero niña... ¡¿cómo
eres tan puta con solo 13 años?-exclamó divertida Lucía, y reimos de
nuevo con ganas.
-¿Qué tan vicioso
eres Luis?-preguntó Mónica que volvía con la mermelada. Sonreí.
-Mucho.
-¿Si? Dime ¿qué te
apetecería hacer ahora?
-¡Uuuuuuhhhhhhhhhhhhhhuuuuuuuuu...
¡-exclamaron todos. A la vez.
-No provoques a Luis
niña-advirtió Klaus, el alemán. -Si lo haces no sabes a donde te puede
llevar.
-Si, lo se por
experiencia-Añadió Lucía-Una vez me hizo mamársela en un parque público,
lleno de mujeres paseando los críos, viejos... !ja, ja, ja¡Fue
fantástico, pero hubo que desaparecer antes de que llegara la policía.
Todos reímos de
nuevo.
-¿Te gusta el
exhibicionismo guapo?-Preguntó a la vez que, acercándose a mí y tomando
mi barbilla con su mano, besaba mis labios. Yo asentí-Desde la cocina he
oído como les contabas la forma en que le desvirgaste el culo a
Laura-Continuó-¿Por qué en vez de contárselo no se lo enseñas?
Diciendo esto, se
quitó el tanga, primero lo pasó por un pie y luego por el otro.
Subiéndose a la mesa, se colocó a cuatro patas sobre ella, ofreciéndome
su ojete.
-Vamos, encúlame.
Enséñales a todos como rompiste el culo de Laura-Había un ansia de
revancha no oculta en sus palabras. Era obvia su envidia hacia la
enculada de su amiga. Me desnudé de cintura para abajo y me subí también
a la mesa. Suerte que era fuerte y maciza. Agarrándola por las caderas,
coloqué mi precioso y enorme glande contra su ojete. Raimundo, Klaus y
sobre todo Lucía se inclinaron con morboso interés.
-Vamos, de un golpe,
hasta el fondo. Como a ella.
De un golpe de
riñones, enterré la totalidad de mi polla en su culo. El berrido que
soltó fue desgarrador, las lágrimas invadieron su lindo rostro
inmediatamente.
-¡Sacala¡-se asustó
Lucía-La vas a matar.
-¡Ni se te
ocurra¡-cortó ella intentando reir. Cogiendo la cara de Lucía, le estampo
un beso en los labios y le dedico una sonrisa. -Vamos, dame fuerte...
párteme en dos.
Allí, ante la mirada
del resto, la enculé salvajemente. Al cabo de unos pocos minutos, gritaba
de placer como una loca. Lucía se acariciaba ansiosa las tetas
contemplándola escena, mientras su chulo le acariciaba el coño por sobre
la falda. Raimundo se apretaba el paquete con la mano. Laura por su parte
comprendía que no podía quedarse atrás, y tampoco lo deseaba.
Desabrochando los botones de su camisa, dejó sus tetas fuera y comenzó a
sobárselas a la vez hacía un dedo. Nadie latoco. Aún no estaba seguro de
que estuvieran maduras para entregarse a otros, de que no les impactara
demasiado y desandaran lo andado a causa de ello.
Cuando me corrí
dentro de su culo, Laura le pidió que depositara el semen en su plato. A
continuación, tomó una rebanada de pan de molde separando un pedazo, lo
untó en él. Se lo llevó a la boca y lo comió, saboreándolo con deleite.
Repitió hasta que no quedó nada, y luego lamío y penetró con su lengua el
ojete de su amiga.
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