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  "Mi madre me envició en el semen (1)".

 

 Hola a todos. Sé que a muchos les va a parecer raro lo que cuento en este relato y a otros muchos les va a parecer mentira. Al principio yo también me sentía rara conmigo misma e incluso llegaba a sentirme mal debido a mis prejuicios. Sin embargo, con el paso del tiempo he llegado a aceptar mis propios vicios como algo que forma parte de mi y así disfrutar con lo que me gusta.

Yo soy Carolina, una mujer “casada” de 36 años y adicta al semen. Mi matrimonio no es el típico matrimonio. Mi marido y yo somos muy liberales y nos queremos muchísimo. Ya hace tiempo que comprendimos que el querer a alguien significa querer verlo feliz siempre, por eso, las relaciones extramatrimoniales son frecuentes en nosotros siempre y cuando los dos sepamos en todo momento lo que cada uno ha hecho, o bien lo que tiene pensado hacer y con quién tiene pensado hacerlo. Admitimos las relaciones extramatrimoniales pero no aguantamos el engaño ni las mentiras.

Lo cierto es que debido a mi aspecto físico nunca me han faltado pretendientes para llevarme a la cama. Mis 35 años son totalmente naturales, soy rubia y todo el mundo dice que tengo una cara muy bonita con un cutis perfecto (pronto sabréis mi secreto), mi culo es mediano tirando a grande pero muy prieto, mis piernas son firmes con los muslos fuertes y tripa plana. Sin embargo, he de reconocer que la parte que más éxito me proporciona es mi pecho. Es cierto que no lo tengo muy grande, uso una 100 de sujetador, pero es que mi tronco es delgado y estrecho por lo que mis tetas resaltan mucho más. Las tengo un poquito caídas con unos pezones pequeños de color marroncito claro. Por ello, lo que más me han pedido hacer todos los hombres con los que me he acostado han sido las cubanas.

Yo sí he tenido bastantes relaciones con otros hombres después de casada y siempre con consentimiento de mi marido, pero sé que él no ha tenido tanta suerte. Creo que en los 8 años que llevamos casados solo se ha acostado con 5 o 6 mujeres y en la mayoría de los casos sólo lo ha hecho una sola vez. Yo en cambio he perdido la cuenta de los hombres que han pasado por mi cama en estos 8 años debido a que me he tirado individualmente a muchos, pero lo que más hemos practicado han sido orgías en la que también ha participado mi marido junto a otros 5 o 6 chicos. No obstante, creo que la diferencia de aventuras entre mi marido y yo se debe a que él está muy satisfecho conmigo en la cama y sabe que va a encontrar a muy pocas que le hagan disfrutar como yo lo hago. Disfruta al máximo viendo como soy follada delante de su cara.

Una vez hecha las presentaciones paso a contaros cómo me volví adicta al. Todo comenzó unos cinco meses antes de casarme con Juan. Yo vivía con mi madre que era divorciada, por tanto, vivíamos las dos solas en casa. Ella me tuvo muy joven cuando solo contaba con 18 años por lo que cuando todo empezó tenía 44 o 45, más que madre e hija éramos amigas. Ella es de una constitución muy parecida a la mía por lo que no aparentaba más de 35 años en aquellos entonces. Le gustaba ir siempre muy arreglada y maquillada, los hombres del barrio se la rifaban cuando la veían pasar por la calle, y aunque creo que nunca estuvo con ninguno de ellos si me consta que han sido varios los pretendientes que han salido con ella y se la han tirado. No había más que ver la insistencia con que llamaban todos por teléfono a casa para hablar y quedar con ella.

Como decía, todo sucedió unos cinco meses antes de casarme con Juan. Era de noche y estábamos sentados en el sofá del salón. Mi madre se había acostado porque tenia que trabajar al día siguiente por lo que nosotros estábamos entregados a los besos y las caricias. No era la primera vez que Juan y yo follabamos en el salón mientras que mi madre dormía arriba pero ese día fue un poquito más allá.


- He traido una cosa que te va a gustar – me dijo enseñándome una cinta de video – voy a ponerla con el volumen muy bajo.

Yo no dije nada y esperé a ver que contenía aquella cinta. Cuando comenzó a reproducir en la pantalla aparecieron un hombre y una mujer follando al estilo perrito.


- Me la ha grabado Guzmán – me dijo Juan.

- Pues quítala porque mi madre puede bajar en cualquier momento y no me imagino lo que puede pasar si nos ve mirando eso.

- No te preocupes, tu madre está durmiendo y nunca nos ha pillado haciendo nada. ¿Por qué iba a hacerlo hoy?

En parte tenia razón por lo que yo no dije nada más. Juan comenzó a calentarse viendo las distintas posturas que los protagonistas hacían en la pantalla y fue entonces cuando me metió la mano por debajo de la falda en busca de mi sexo. Se acercó a mi oído y me dijo “acaríciame tu también a mi, estoy muy cachondo”. Yo bajé su cremallera y metí la mano por debajo de su calzoncillo y sentí que tenia la polla tremendamente dura. Debido a la excitación de la película y del tacto de la polla de mi novio en la mano comencé a sentirme muy caliente. Mi vagina comenzó a lubricar y en pocos minutos estaba empapada. Sentía los dedos de Juan acariciarme la vulva y entrar de vez en cuando, mi calentura llegó al limite. Yo me escupía la mano y le acariciaba la polla intentando dale placer sobre todo alrededor de su capullo. En un momento retiró su mano y dejó de besarme.


- Quiero hacerte el amor – me dijo cuando yo sabia que lo que quería decir en realidad era que deseaba follarme.

Me incorporé en el sofá y él me ayudó a subirme la falda y a bajarme las bragas. Yo le pedí que no se desnudase por si acaso escuchábamos bajar a mi madre. Así lo hizo y solo se bajó un poco el pantalón dejando libre su polla para metermela. En aquel instante yo miré hacia la tele y vi como un negro le metía un tremendo pollón a una rubia totalmente depilada. Yo cerré los ojos y me imaginé que semejante polla era la que me estaba penentrando a mí tambien. Un minuto después abrí los ojos para mirar a Juan que continuaba empujándome e intentando metermela hasta lo más profundo de mi coño. Volví a mirar al televisor y en aquel momento el negro se levantó de la cama y se dirigió rápido, con la polla en la mano, hacia la cara de la rubia que continuaba tumbada. Una vez que se colocó bien cerca de ella comenzó a correrse en su cara y dentro de su boca de una manera descomunal. Fueron cuatro o cinco chorros de lefa que impactaron directamente sobre su carita virginal.


- ¡Que asco! – comente en voz baja mientras era follada por mi novio.

Juan abrió los ojos y miro al televisor para ver la escena que tanto me desagradaba. Y de repente la puerta del salón se abrió. Era mi madre. Entró y se quedó observando un momento el panorama que se encontró delante de ella. Yo me puse blanca y Juan tardó un poco más en reaccionar porque la puerta estaba a su espalda.

- ¡Vaya, vaya con la parejita! – dijo mi madre.

Juan intentó incorporarse rápidamente después del susto que le provocó oír la voz de mi madre.


- No, no. Por mi no lo dejéis – dijo ella echándole la mano al culo de Juan y achuchándole para que siguiese penetrándome. – Seguid en lo vuestro que mientras os digo un par de cosillas. No os creáis que soy tonta. Os he escuchado un montón de veces follar mientras que creíais que estaba dormida. Y muchas veces he bajado silenciosamente y a través de los cristales de la puerta he visto toda la escena que habéis representado aquí los dos solos.

Juan no quería mirar hacia atrás pero parecía que las palabras de mi madre le estaban poniendo muy cachondo porque su ritmo aumento de forma considerable.


- Muy bien Juan – dijo mi madre – me gusta ver como eres capaz de hacer disfrutar a mi hija. Pues como os decía han sido varias las veces que he bajado y os he visto follar por lo que eso ya no os debería dar tanta vergüenza. Sin embargo, hoy no he podido evitar entrar cuando he oído que tú, Carolina, has dicho “que asco” cuando el negro se corría en la cara de su amante. Me he dado cuenta de que efectivamente aún te quedan muchas cosas por aprender y, que la mejor forma es explicártelas con la práctica. Os importa que me una para explicaros algunas cosillas que aun no domináis.

Yo no daba crédito a lo que oía y ninguno de los dos respondimos a su pregunta.


- El que calla, otorga – dijo ella mientras se despojaba del camisón y se quedaba solo con las bragas puestas. – Juan, haz el favor de incorporarte para que mi hija pueda desnudarse del todo.

Juan así lo hizo y fue solo entonces cuando pudo ver a mi madre que en esos momentos ya estaba con las tetas al aire. Nos levantamos los dos y yo comencé a desnudarme tímidamente como me había ordenado mi madre. Sin embargo, a Juan era ella quien lo desnudaba, le bajó el pantalón, el calzoncillo y la camisa después. Yo tardaba un poco más por lo que mi madre y él me observaban como lo hacia. Ella se sentó y escupió sobre la polla de Juan antes de comenzar a masturbarle con su mano.


- Venga hija que el hombre se nos va a aburrir – me dijo mientras subía y bajaba su mano enérgicamente sobre su polla.
- Es que todo esto es muy extraño mamá.

- ¡No hija!. Tranquilízate, lo único que pretendo es enseñarte que el rico manjar que Juan guarda en sus huevos no es ningún asco. Venga, túmbate encima de la mesa boca arriba que te lo voy a explicar detenidamente.
Yo así lo hice, no podía hacer otra cosa porque me quedé sin poder de reacción. Me tumbé y miré a los ojos a Juan, éste, estaba extasiado con la paja que le propinaba mi madre desde el sofá.


- Juan, acércate a mi hija y empieza a follartela, mientras yo le voy a explicar lo beneficioso que es la leche de un hombre para toda mujer.

Juan se acercó a mi y colocó su polla a la entrada de mi vagina. Mi madre comenzó a hablar mientras él inició un mete saca delicioso.


- Hija, la leche que Juan guarda en sus testículos no es ninguna cosa de la que te debiese dar asco. Lo primero de todo es que no es lo mismo follar con preservativo que hacerlo sin ello. No solo por los riesgos de embarazo sino que si se folla sin condón la mujer disfruta mucho más cuando su compañero llega al orgasmo. Es decir, a toda mujer le gusta sentir como se corren y le llenan el coño de lefa, es una sensación mucho más placentera.
- Eso es cierto mamá, yo desde que tomo la píldora me gusta sentir como el semen de Juan entra en mi – no me podía imaginar que esas palabras saliesen de mis labios. Juan no se podía creer lo que oía y sus embestidas eran cada vez más fuertes.

- ¿Verdad que si? – respondió ella.- Segunda ventaja, a los hombres le encanta ver como su amante no muestra ningún pudor a la hora de recibir, tragar o juguetear con su lefa. Seguro que a ti, Juan, te encanta ver como chorrea el semen por el coño de mi hija cuando te corres dentro de ella. ¿Verdad? – le preguntó.

Mi novio no respondió verbalmente, simplemente hizo un gesto de afirmación con la cabeza.


- Y tercer punto, son muy pocas las personas que saben que el semen es una fuente de juventud y belleza. La rubia debía haber dado las gracias al negro por semejante corrida. Verás hija, una mascarilla de semen te deja un cutis fino, suave y estirado. Debes probarlo y verás como te conservarás igual que yo, me lo agradecerás dentro de unos años.

Juan empezó a gemir mientras que mi madre se acercó a el. Le mandó no hacer ruido pero él volvió a gemir. Entonces, le agarró de la nuca y le dirigió la cabeza hacia sus tetas. Le obligó a chuparle los pezones mientras que ella se subía y bajaba el busto para hacérselo más fácil.


- Si gimes, tardarás menos en correrte. Debes tener la mente ocupada en hacer otras cosas y no estar pensando en lo mucho que estás disfrutando, si no, te correrás antes de que mi hija pueda disfrutar de un orgasmo. Piensa en cómo deberías comerme las tetas para hacer que yo disfrutase lo más posible. Piensa en como usar tu lengua, tus dientes ... así no pensarás en que te estás corriendo y aguantarás mucho más.

Juan tenia la boca llena con las tetas de mi madre y no salía ruido alguno de ella. El consejo de mi madre parecía tener efecto porque la intensidad de sus embestidas eran cada vez más fuertes. Estaba aguantando a ese ritmo más que nunca en su vida y yo estaba disfrutando como nunca de una follada salvaje.


- UUHHMMmmHH!!!, - un gemido salió de mis labios.

- Muy bien hija, lo único que debes hacer es disfrutar e intentar llegar al orgasmo lo antes posible y después, intentar llegar a otro y a otro. Aunque no todas las mujeres son multiorgasmicas, si un hombre es capaz de aguantar lo suficiente, es posible que se pueda llegar a tener dos orgasmos como mínimo.

- AAAAAhhhh!!!!! UUMMMM!!!! – la palabras de mi madre hicieron que me excitase de tal forma que tuve un orgasmo descomunal.

- Muy bien Juan, deja a Carolina descansar un poquito y acércate a mi. Coge con los dedos los flujos que mi hija segrega por el coño tras su corrida y úntamelos en el culito – le ordenó mi madre mientras se colocaba a cuatro patas en el sofá.

Juan me miró asustado por la orden de mi madre, yo sin embargo, opté por dejar los ojos entornados y no responderle nada, simplemente abrí un poco más las piernas para que pudiese hacer lo que le pedían. Recorrió la entrada de mi coño con los dedos y los jugos que pudo recoger se los aplicó a mi madre en el ano. Yo miré hacia donde estaba ella con mi novio y pude observar como tenia el coño y el culo totalmente depilados.

Mi madre dejo hacer a Juan que comenzó a calentarse aun más al ver que estaba dilatándole el culo a su suegra. Ella no abrió la boca, creo que lo puso a prueba para ver hasta donde llegaba su imaginación ante un culo y un coño totalmente a su servicio. Juan comenzó a acariciar el culo de mi madre con la punta de su polla y ella empezó a gemir y a suspirar como una auténtica zorra.

Juan no lo pudo resistir más y dirigió la polla a la entrada de su coño, ella cuando notó su instrumento en la entrada arremetió hacia atrás y se introdujo la polla hasta el fondo. Sus gemidos y suspiros eran ya en voz alta, se comportaba como una auntentica zorra y Juan también empezó a gemir de placer. Cuando ella notó que él estaba a punto de correrse se sacó la polla y dirigió la mano hacia atrás, se la agarró fuertemente y con dos dedos le apretó en la base del capullo evitando así que eyaculase.


- ¿Has visto hija como se evita que se corra antes de tiempo? – me dijo volviendo la cara hacia la mesa donde estaba yo tumbada.

Colocó la polla de mi novio en la entrada de su culo y le pidió que la penetrase poco a poco. Juan no había penetrado analmente nunca a nadie por lo que se estrenó con su suegra querida. Ella sí que parecía tener experiencia porque su ano cedió de forma rápida y la polla de Juan entraba y salía con facilidad de ella. Los dos gemían y suspiraban, Juan dirigió sus manos hacia sus tetones y se los sobaba con ansia.


- AAAAAAhh, SSSIIIII, Siiiii, ME corro cabrón!!!!! – gritaba mi madre – Mme corrrooo, siiii!!. Tu aguanta, aguanta, TU AGUANTA CABRÓN!!!!!

Mi novio le estaba proporcionando una follada a su suegra genial, estaba logrando que se corriera como nunca y que gritase como una auntentica puta. Juan logró aguantar heroicamente sin correrse. Una vez que terminó mi madre sacó la polla de su ano. Ella se volvió y se sentó en el sofá cogiendole la verga enérgicamente con una mano y acercándosela a la boca comenzó a hacerle una mamada como una profesional. Los gemidos de Juan eran audibles desde la calle, estaba disfrutando de una mamada genial donde mi madre ponía todo su empeño.


- Ven hija, túmbate al lado mío en el sofá – me ordenó.

Yo me levanté de la mesa y poco a poco me fui tumbando al lado de mi madre. Juan me miraba con los ojos medio cerrados y gimiendo como un loco. Una vez que estuve totalmente en posición horizontal mi madre dijo:


- Juan, colócate sobre Carolina para que te haga una cubana como ella sabe. Os he visto como casi todas las noches lo hacéis y parece que ambos disfrutáis mucho.

Él lo hizo sin rechistar, se colocó sobre mí y colocó su polla entre mis tetas. Yo estaba muy excitada pero he de reconocer que después de mi corrida mi calentura había bajado un poco. Sin embargo, de pronto siento que algo roza mi coño.

Me quedé quieta para averiguar lo que es y noto que la lengua de mi madre me está lamiendo la vulva en busca de mi clítoris, fue entonces cuando volví a ponerme cachondisima. Escupí sobre mi canalillo y sobre la polla de mi novio para que pudiese resbalar bien entre mis dos tetazas.

 Mi madre me estaba deleitando con una fantástica comida de coño mientras que yo intentaba hacerle una cubana suprema a Juan. De vez en cuando me introducía su capullo en la boca cosa que le enloquecía. Mi madre logró dar con mi clítoris y dejaba que su lengua lo lamiese, lo chupase y lo empapase y al mismo tiempo me metía tres dedos en el coño. Sin esperarlo logré alcanzar un nuevo orgasmo. Apreté con mis piernas la cabeza de mi madre y aumenté el ritmo de la cubana a Juan.


- AAAhh, AAAhh – era cierto, logré correrme dos veces seguidas – AAAHHHH!!! – ya era un puro grito.

Al escucharme, Juan comenzó a suspirar aceleradamente y sus gemidos eran cada vez más potentes.


- ¡¡¡¡¡¡Me corro Caro!!! – me gritó.

- Sí, si, hazlo – le dijo mi madre desde mi coño – Hija, metete su polla en la boca y deja que se corra dentro, pero, NO te lo tragues.

Yo aún estaba con las últimas sacudidas de mi orgasmo, así que abrí la boca y Juan metió la polla dentro para dejar que descargase allí toda su carga.


- Ah!, el último consejo hija – dijo mi madre – si quieres que tu novio disfrute de la relación y descargue todo su semen para que se quede totalmente relajado, métele un dedito en el culo.

Sin más, introdujo un dedo en el culo de mi novio al que le cogió por sorpresa, no obstante, su orgasmo fue espectacular. Gritaba como nunca lo había hecho y comenzó a descargar toda su lefa en mi boca. Yo notaba que su corrida era más caudalosa que de costumbre y notaba que mi boca se iba llenando poco a poco de semen. Sentía como salian los chorros de leche y se estrellaban en mi garganta y en el cielo de la boca. Yo hice un esfuerzo sobrehumano para no vomitar sobre todo cuando notaba sus disparos directos a mi garganta. Sus arremetidas comenzaron a disminuir, había terminado de correrse y sacó su polla de mi boca. Mi madre se acercó a mí y me pidió que la abriese, así lo hice.


- Mira Juan, mira como has dejado la boca de Carolina. ¡Menuda corrida!, ¡Joder! – Juan la besó en la boca – Hija, pásame todo lo que tienes en la boca a la mía.

Mi madre se tumbó boca arriba y abrió la boca esperando a que yo se traspasase el semen de mi novio. Yo me incorporé y desde una distancia de 5 o 10 centímetros dejé que el semen cayese desde mi boca al interior de la suya. Juan nos miraba con cara de vicio. Una vez que fue traspasado todo, mi madre se levantó y se dirigió a la cocina, abrió un tarro y escupió toda la lefa que yo le pasé.


- Este es el secreto de la piel suave y tersa. Esta noche nos pondremos ambas una mascarilla de lefa de Juan y verás la diferencia. No se te ocurra decir nunca más que el semen es algo de lo que te de asco y procura siempre aprovechar todo el que puedas para compartirlo conmigo, para mi es oro líquido.

Fueron las ultimas palabras de mi madre. Abrió la puerta y subió las escaleras hacia su dormitorio. Allí se colocaría una mascarilla de semen recién exprimido. Yo lo probé unos días después y en verdad os digo que en estos 9 años posteriores he sido la envidia de mis amigas gracias a mi cutis perfecto.

Lo malo es que mi pobre marido no da abasto para sumistrar semen a mi madre y a mi a la vez, por lo que muchas veces nos vemos obligadas a montar orgías para cosechar el “oro liquido” como ella lo llama. Por cierto, os dije al principio que éramos liberales y que hacíamos de todo siempre y cuando el otro estuviese de acuerdo, pues bien, soy adicta al semen y esto hace que no siempre le cuente a Juan cuales son las aventuras que monto para lograrlo. A veces monto orgías con él como participe, pero otras muchas veces las he montado con mi madre sin que él se enterase.

Es lo malo de los vicios y de las adicciones, te obligan a mentir. La ultima vez ha sido con los que fueron compañeros de equipo de baloncesto de mi marido. Ahí logré sacar casi un cuarto de litro de esos 8 fortachones pero ya se me están terminando las provisiones. Habrá que ir planeando alguna otra aventurilla, pero esa es otra historia.

PD.- Es una pena el montón de litros de semen que se desperdiciarán leyendo este relato.
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