Aunque he tenido experiencias
sexuales con varias chicas de mi edad la verdad es que ahora lo que más
me gusta es gozar con estas dos jamonas maduritas que son mi madre y mi
tía Luci. Me produce un morbo y una excitación especial tener relaciones
con estas dos mujeres casadas, amas de casa, de 45 mi madre y 40 mi tía,
muy decentes y recatadas de cara al exterior pero que, a pesar de su
edad, en la intimidad son unas viciosas de campeonato.
Todo empezó un día, hace tres
años, en el que yo llegué a casa a media tarde, mucho antes de lo que lo
acostumbro a hacer, y me las encontré a ambas en el salón llevando tan
sólo puestos unos conjuntos de ropa interior muy provocativos. Mama
llevaba unas bragas negras de encaje que, bien encajadas en la raja,
dejaban su glorioso culazo al descubierto. Un liguero sujetaba sus medias
negras de amplia malla que realzaban sus largas y jamonas piernas, aun
más alargadas por unos zapatos de alto tacón de estilete.
Completaba su desnudo un
sujetador también de encaje negro semi-transparente bajo el que se
adivinaban los pezones, y que aunque cubría bien poco de sus deliciosas
tetorras, las empujaba para arriba y las ponía respingonas. ¡Coño que
globos tenia mi madre! Con cierta turbación me di cuenta de que por
primera vez veía a mi madre como hembra y, aunque un poco jamona, la
encontraba bien buena y de lo más deseable.
Mama esta un poco gordita pero
ha puesto los kilos en los mejores sitios. No es de carnes fofas, sino
todavía duras, mantiene una cintura y a pesar de tenerme a mi, casi no
tiene barriguita. Lo que tiene son unos pechos, un culazo y nos muslos
que quitan el hipo. Mi tía Luci, por su parte, tampoco tiene desperdicio,
tiene un buen culazo y unas piernas muy atractivas que yo, algunas veces,
ya había ojeado y hasta toqueteado un poco, pues como ella es una
cachonda, aunque aparente ser una reprimida, me había permitido tomarme
algunas libertades.
Mi tía aquel día llevaba
también zapatos de tacón alto, rojos, unas medias negras que llegaban
hasta medio muslo dejando al descubierto la mejor parte de sus gloriosos
jamones, bragas de color rojo y negro y un picardías rojo oscuro,
transparente bajo el cuál se apreciaban sus bonitas tetas, no tan grandes
como las de mama pero un poco mas enhiestas. Al verme los dos se pusieron
coloradas, mostraron sorpresa y bastante nerviosismo.
A mí, cuando me recupere de la
sorpresa, no se me ocurrió mas que piropearlas diciendo que guapas y
atractivas que estaban. Mi madre, cuando se repuso de su turbación, para
explicar aquella situación, me dijo que las dos habían ido juntas de
compras y se estaban probando la ropa interior que se habían comprado
aquella misma mañana
Ver a mi madre y a mi tía
medio desnudas, con aquellos conjuntos de zorras me excitó bastante. A
pesar de que las dos son de la familia y una de ellas mi madre, la verdad
es que estaban bien ricas mostrando sus prietas carnes con aquellos
conjuntos más propios de busconas que de castas amas de casa.
A pesar de su edad, las dos
son unas jamonas de lo más apetecibles, llenitas si, pero de carnes
duras, con todas las curvas apropiadas en los sitios justos, mas bien
altas y agraciadas de cara. Por cierto, me llamo la atención que las dos
llevaban bastante más maquillaje de lo habitual, con los labios muy
pintados, ojos y cejas resaltando mucho y colorete en las mejillas.
Ellas, para quitar hierro a la
situación, me explicaron entre bromas que se habían comprado esos
modelitos tan picantes, porque a su edad ya necesitaban de todo tipo de
ayuda para engañar a la madre naturaleza y conseguir la atención de sus
maridos. Todos reímos y yo entonces, aprovechando la confianza que tenía
con mi tía Luci para estas cosas y recordando que ella alguna vez me
había insinuado que mi madre tampoco era en realidad tan recatada como
aparentaba, me atreví a decirles:
No se porque decís que
necesitáis ayuda para que os hagan caso, la verdad, es que da gusto
veros, estáis las dos como para comeros. Pero, ya que he tenido la
suerte de llegar cuando os estáis probando estas cosas tan picantes, si
no os importa a mí me encantaría asistir al pase de modelos. Así os
puedo dar la opinión de alguien del sexo opuesto sobre los modelitos.
¡Ay hijo, que galante! Por
supuesto, cariño. Dijo mi madre aceptando mi pícara propuesta y
riéndose ella también con picardía. Nos gustará mucho oír tus
opiniones. Además es muy agradable saber que a nuestra edad todavía le
podemos gustar a un jovencito.
Entonces las dos mujeres se
exhibieron delante de mí, paseándose, contoneándose y hasta poniendo
poses algo provocativas; la cachonda de la tía Luci hasta me incitaba,
poniéndose delante de mí y haciéndome gestos con la cara y pícaramente
apuntando a sus pechos, a su trasero y hasta se daba palmadas en los
muslazos.
Así las cosas, yo me atreví a
darles algún que otro cachete en sus gordos culos mientras les decía que
estaban de lo más atractivas y que seguro que tendrían todo el éxito que
quisieran con sus maridos. Yo, con toda aquella exhibición de carne
madura, y encima con los gestos de la cachonda de mi tía me estaba
poniendo como un burro y me estaban entrando unas ganas enormes de
meterles mano a las dos y especialmente a mi madre; porque a Luci ya
había tenido la buena fortuna de toquetearla un poco alguna vez.
Sin embargo, y a pesar del
ambiente desenfadado que se había creado, yo notaba a mi madre bastante
nerviosa y mi tía miraba el reloj con demasiada frecuencia. Yo tenía
ganas de verlas completamente en pelotas. de meterles mano, de... meter
otras cosas, pero no me atrevía a decirlo claramente, sobre todo porque
no sabía como reaccionaría mi madre.
Su nerviosismo y preocupación
por la hora también me hizo pensar que allí había gato encerrado y que
podía haber otra explicación sobre el hecho de que estuvieran casi en
pelotas en casa. Entonces se me ocurrió la idea de simular que me iba de
casa. Dije que me iba al cine con unos amigos, me despedí de las dos,
bese a mi madre y mi tía en las mejillas y aproveche para palmotear sus
recias ancas de yeguas cachondas. Salí al pasillo, abrí la puerta de la
entrada, la cerré con bastante ruido y con gran sigilo volví a mi
habitación dejando la puerta entreabierta.
Anda Nati
Oí a mi tía decir.
Que inoportuno tu hijo,
suerte hemos tenido, por poco la liamos bien liada.
Bueno, le ha faltado poco
pero, ha salido bien. Mi hijo pensará que su madre es una calentorra y
una indecente pero peor hubiera sido si nos encuentra en plena faena
con los otros dos.
Mis sospechas habían sido
fundadas. Al parecer tenían un lío con dos tíos a los que estaban
esperando cuando había aparecido yo tan inoportunamente. Su conversación
acabó por aclararme que estaban esperando al marido de una amiga de mi
madre, un tal Andrés, y a un amigo de éste para tener una sesión de sexo
los cuatro.
Me parecía increíble que mi
madre fuera una calentorra despendolada que practicaba el sexo en grupo
en compañía de mi tía Luci y con dos hombres, poniéndoles unos buenos
cuernos a sus maridos. Sin embargo no me sentí ofendido porque mi madre
actuara así. Más bien me excitaba la idea de contemplar a mi mama y mi
tía en plena orgía y de saber que eran tan lanzadas en temas de sexo
A los pocos minutos llamaron a
la puerta el tal Andrés y su amigo. Fue a recibirlos mi madre y a mí casi
me da algo cuando pude ver de nuevo desde mi habitación su generoso
culazo contoneándose, con un embelesador tembleque de los cachetes debido
a los tacones y con aquella braguita tanga que se metía por la raja del
culo. ¡Estaba buenísima! Y no es que yo me estuviera olvidando de que era
mi madre; ¡Que diga lo que quiera el cabrón de Sigmund Freud! Es que
precisamente el hecho de que mi madre fuera tan calentorra era lo que me
ponía más excitado todavía. Los hombres silbaron al verla y pasaron a la
sala magreándole el culo. Allí se encontraron con Luci
Oí como se besaban, palmoteos
y los piropos que ellos les dirigían a las dos. Les llamaban "zorronas",
"tias buenas", "marranas", "putorras", y "cachondas" sin que ellas se
ofendieran por ello. Unos minutos después me atreví a salir de mi
habitación para ver si podía ver lo que sucedía en la sala. Tuve suerte
ya que habían dejado la puerta entornada y con las luces en sala y el
pasillo a oscuras yo podía ver sin ser visto.
Lo que vi me puso la polla a
cien en un segundo. Se trataba de mi madre pero reconozco que me excitó
enormemente ver como ella, inclinada ante uno de los hombres, con las
largas patas separadas y bien estiradas y con todo su culazo en pompa, se
metía el cipote del tío en la boca haciéndole una espectacular mamada
Venga, Nati, cómeme todo el
rabo, calentorra.
Le decía él mientras recibía
los lengüetazos de mi madre.
Lo haces de miedo, mamona,
se ve que tienes vicio y te gusta ¡so guarra! Chupa, chupa... trágate
toda mi verga, así, así, hasta dentro. ¡Jodia, que bien mamas, lo haces
con gusto y ganas! Si te viera el cornudo de tu marido, ¿eh, so puta? A
él seguro que no se la chupas con tanto vicio, putona.
Ni con vicio ni sin vicio.
Dijo mi madre, parando un poco
de chupársela al hombre aquel y cogiendo aire.
A mi marido no se la he
chupado nunca. Pensaría que soy una indecente y no me consentiría ni
intentarlo, pero bueno, él se lo pierde
Mi madre continuó mamándole la
verga al hombre aquel con una glotonería, vicio y desenfado que a mí me
estaban poniendo a punto de reventar. Además Andrés le había quitado el
sujetador y mientras ella se la chupaba, él le magreaba sus gordos pechos
que colgaban, cual ubres gloriosas, bailando al ritmo de la mamada que
ella le estaba haciendo.
Mientras, el otro hombre le
había bajado a Luci las bragas y arrodillado le estaba chupando el conejo
haciendo que ella diera fuertes gemidos de placer. Mi tía le cogía la
nuca con las dos manos y decía:
Si, mamón si, chupame la
pipa, chupa, chupa. No seas "pasmao", mete la lengua en el coño, metela
cabrito. Así, mamón así, de la pipa al coño y del coño a la pipa; dame
gustirrin jodio.
Después los dos tíos se
desnudaron por completo y terminaron de dejar a las dos hembras sólo con
las medias y los zapatos. La verdad es que estaban cojonudas con sus
gordos culos y peludos coñazos al aire. Las dos tienen el chocho bien
frondoso, especialmente mi madre que tiene un auténtico bosque en el
coño. Hubiera dado cualquier cosa por poder gozar con ellas yo también, y
no me importaba en absoluto que una de ellas fuera mi madre, es más, creo
que eso me excitaba especialmente. Las dos siguieron portándose como
auténticas zorras y ver a mi madre y a mi tía en aquel plan me ponía cada
vez más cachondo.
Lo que hicieron a continuación
fue ponerse en cuclillas y chuparles las vergas a los dos machos,
poniendo sus manos en el trasero de los afortunados. Con gran vigor les
empujaban los culos para meterse las vergas hasta el estomago.
Yo podía ver perfectamente
como las pollas de los tíos se metían por entero en las bocas de las dos
hembras y también veía, por su posición, sus coños perfectamente
expuestos. Los tíos estaban como locos, las agarraban de los pelos, de
las orejas, empujaban sus cabezas, por un momento pense que se iban
sofocar con aquellas pollas metidas tan adentro.
¡Joder con mama! Para no
chuparsela nunca a mi padre tenia una habilidad con la boca… Claro esta
que los bienaventurados no aguantaron mucho tal tratamiento y con gritos
y rugidos se corrieron en sus bocas Las dos trataron de tragarse todo el
semen que pudieron y no me cupo la menor duda de que ellas disfrutaron
recibiendo su leche, parte de la cual terminó manchando sus caras y
resbalando hasta sus tetas. Luego Andrés, dándole unos azotes en el culo
le dijo a mi madre:
Nati, guarrona ponte a
cuatro patas, como la jodia perra que eres.
Mi madre no se hizo de rogar,
se puso a gatas y le ofrendo su sexo como una perra en celo se exhibe,
expone y ofrece. El tal Andrés, con gran entusiasmo, la asió por las
caderas y sin mas ceremonia, se la metió hasta el corvejón iniciando una
salvaje follada mientras mamá le jaleaba:
Así, así, jódeme, destrózame
el chocho y dame gusto con tu pollón, cabronazo. ¡Qué bueno es esto!
Sigue, sigue... Aaah, gozo como una cerda sintiendo todo tu rabo en el
coño. Muévete, muévete jodio, métela hasta dentro cabrito, hasta el
corvejón, dame con fuerz, ¡dame!
Toma rabo, zorrona, que eres
una buena calentorra. Eres una auténtica guarra, Nati. Cómo me gusta
joderte, putona maciza, ¡qué bien te mueves viciosa, que bien lo haces!
Mamón, jodeme, jodeme. Anda
cabrito frótame la pipa, que me da mucho gustirrin, pero así, a cuatro
patas, yo no puedo.
Por su parte Luci, no se
quedaba atrás, se había tumbado de espaldas en el sofá, esparrancada, con
las piernas en alto, y sujetando los muslazos con ambas manos invito al
otro tío a penetrarla. Cuando el otro tio la estaba dando polla a toda
velocidad, ella gemía sonoramente de placer y pedía más y más castigo
mientras con sus manos, como una loca azotaba el culo del tío. Al rato
los cuatro llegaban, prácticamente a la vez, entre gritos y rugidos de
placer. Luego descansaron un poco pero mi madre y mi tía parecían
insaciables, enseguida se pusieron en acción y volvieron a chuparles los
rabos a los tíos para ponerlos otra vez en forma. Cuando, gracias a las
habilidades de mi familia, los tíos, y sus instrumentos, estaban listos
Luci dijo:
Anda mamones, vamos a
cambiar a ver que rabo me gusta más.
Sin mas preámbulos, se puso a
cuatro patas, puso el culo en pompa y como mandril en celo ofreció su
sexo. Andrés no se hizo de rogar, de un solo viaje le metió el cipote
mientras mi tía ronroneaba de placer y le animaba a entrar más y más.
El otro tío tumbado en el
suelo boca arriba, fue violado por mi madre que sin ninguna ceremonia se
sentó en su enhiesta verga y subía y bajaba totalmente despendolada. ¡Qué
tía mi madre! En cuclillas, las manos sobre sus rodillas, se metía y
sacaba la lanza del tío en su chocho con autentica furia; los tetones
bailando a su ritmo, los ojos en blanco y ella aullando como una loba y
gozando como una cerda, mientras el tío le sobaba, estrujaba y manoseaba
las generosas ubres.
Yo alucinaba viendo a mi madre
y a mi tía tan desmelenadas. Parecían auténticas furcias, comiendo polla,
pidiendo más y más, siendo magreadas y folladas, gozadas y usadas boca
arriba, boca abajo, de medio lado, por todos lados, como fulanas
viciosas. Me encantaba ver las abundantes carnes de mi madre,
completamente desnuda y gozando del sexo con aquellos dos tíos como una
cerda.
Estaba tan excitado que tuve
que sacarme la polla y casi sin tocármela me corrí abundantemente cayendo
todo mi semen contra la puerta de la sala y en el suelo. Después de una
hora de follaje, dieron por terminada la sesión ya que aunque, según
decían, ellas tenían cuerda para más, los pobres hombres ya no aguantaban
pues se habían corrido tres veces cada uno. Cuando empezaban a marcharse
ellos, yo me escondí de nuevo en mi habitación
Cuando ellas regresaban a la
sala, después de haberles acompañado a la puerta a los tíos, iban
comentando que no les hubiera importado tener más ración de verga para
quedarse satisfechas. Luci le comentó entonces a mi madre que para ella
lo ideal era un chico joven como yo, pues lo jóvenes tenían más ganas,
más cuerda y más aguante. Sorprendentemente mi madre dijo entonces:
Chica, pues yo te pareceré
una depravada pero creo que hoy estoy tan salida precisamente por el
incidente de antes con José.Y no parece le haya disgustado vernos medio
desnudas; hasta cuando me daba palmaditas en el culo, me a parecido que
dejaba la mano mas tiempo del normal. Me ha excitado que me viera medio
en cueros y, la verdad, aunque sea mi hijo, no me importaría hacerle
una demostración de lo zorrona que puede ser su madre. Me pone cachonda
pensar que me ha visto prácticamente en pelotas y que nos dijera que
estábamos para comernos.
Luci se volvió a mi madre y
con una risita nerviosa dijo:
Quizás nos lo apañamos un
día y entre las dos hacemos un hombre a tu José. Pero joder, lastima
que se les haya acabado la cuerda tan pronto a esos dos cabritos, por
que ¿sabes? Para quedarme a gusto de verdad lo que a mí me ha faltado
es que me dieran, bien dada, por atrás.
¡Pero Luci! ¿Por atrás, por
el culo, tú tomas por el culo? Dijo mi madre sorprendida.
Toma, pues claro, no
siempre, pero si un tío esta bien plantado, tiene un buen aparato y
sabe lo que hacer con el, se me ha follado bien follada por delante, me
chupa la pipa con arte y gracia, y me hace correrme dos o tres veces
yo, en agradecimiento, le ofrezco mi culo.
¿Pero no te da asco? ¿No
duele mucho? ¿De verdad te gusta, Luci?
Mi madre preguntaba incrédula
y se notaba un cierto temblor en su voz.
Coño Nati, no me seas
mojigata ahora, a ver si me vas a decir que a tus casi cincuenta tacos
nunca te han dado por el culo, que nunca te han hecho una buena
enculada.
La verdad es que no¼ bueno
Felipe, un chaval con el que tuve un apaño a poco de casarme, hace ya
veinte años, siempre quería metérmela por el culo. ¡Madre del amor
hermoso, que tranca grande y hermosa tenia aquel Felipe! Tanto
insistía, que yo una vez le deje probar, pero cuando empezó a meterme
aquel vergón de gloria que tenia por el ojete, me dolió mucho, se la
saque y desde entonces no he vuelto a probar. ¿De verdad da tanto gusto
como por el coño?
No se es distinto, quizás es
psicológico. Como te he dicho, una vez un tío me ha satisfecho de
verdad yo le sacrifico mi culo. Después de haberme corrido dos o tres
veces estoy relajada y con un poco de aceite o vaselina entra fácil. Me
da la sensación de que soy mas mujer, me hace sentir mas plena, siento
que me he entregado toda al tío y me relaja. Y los tíos no veas, se
ponen a cien. Les gusta mas que untar pan en la salsa. Todos los
gorrinos que lo han catado vuelven a por más y lo piden todas las
veces. El truco es dárselo únicamente muy de vez en cuando, así vuelven
como perritos falderos pidiendo un premio. Nati, tienes que probarlo,
además con este culazo tan bueno que tu tienes¼
Mientras hablaba la cachonda
de la tía Luci le estaba sobando el culo a mi madre.
Mira Nati, si no fuera
porque tengo que volver a casa antes de que vuelva el cabrón de Juan te
lavaba el culo bien lavado, te hacia un beso negro profundo, te metía
la lengua hasta sacarla por tu boca de viciosa, y yo misma desvirgaba
el culo de mi hermana mayor, aunque fuera con una vela.
Luci, Luci eres aun más
guarra de lo que yo pensaba, pero con tus guarradas me estas poniendo
bien caliente y con unas ganas…. Anda vete a tu casa con el cabrón de
tu marido y¼ ya hablaremos.
Yo estaba aun más alucinado si
cabe. Después de ver como se trajinaban a los dos tíos ya me había dado
cuenta de que eran un par de salidas. Pero esta conversación final dejaba
bien claro que eran un par de putorras viciosas de mucho cuidado. Las dos
se reían y entre chistes, magreos e insinuaciones, Luci se vistió con sus
ropas de mujer "decente"y se fue. Luego, mi madre que seguía desnuda,
bueno, sólo con las medias de malla y los zapatos de estilete, al volver
a la sala, reparó en el semen que había en el suelo, consecuencia de mi
anterior corrida. Doblando la cintura, toco con un dedo mi corrida y
murmuro:
Esto es leche de hombre,
pero aquí...
Empezó a decir para sí un
tanto confusa. Yo desde mi habitación tenia una visión gloriosa de su
estupendo culazo. De espaldas a mí, con los tacones altos, las medias de
malla negra cubriendo aquellos jamonazos suculentos, las piernas tiesas,
un poco separadas, la cintura completamente doblada sobre mi corrida, las
tetas colgando en toda su generosa gloria y su firme, acogedor y tentador
culazo en pompa con los incitantes y pálidos cachetes enmarcando el negro
chocho en toda su gloria. Yo, bien caliente por sus comentarios
anteriores, y la conversación final con la tía Luci, ya no pude aguantar
más. Hice algo de ruido para no asustarla e inmediatamente salí.
Temblando de excitación, miedo, lujuria y un tropel de emociones, me
presenté ante ella, con mi cipote en ristre, como asta de bandera,
completamente empinado.
Pero hijo, ¿qué, qué haces
tú aquí?
Dijo nerviosa, medio
tartamudeando y sin saber qué hacer. Al verme se había puesto roja como
un tomate e incluso hizo un vano amago de taparse el chocho y las tetas
con las manos; pero enseguida comprendió que yo me había quedado en casa
y no tuvo dificultad en deducir la procedencia del semen caído en el
suelo.
Le dije que no se preocupara,
que yo sería muy discreto y no tendrían problemas por mi causa. Además le
dije que me parecía estupendo todo lo que había visto y que gozaran de
sus cuerpos todo lo que pudieran. Ella entonces, ya más tranquila y
relajada, indicó el semen derramado en el suelo y me dijo con picardía:
Así que te puso cachondo ver
a tu madre haciendo marranadas, portándose como una puta y te cascaste
una paja ¿eh? ¡Que jodio! Pues muy mal hecho, cariño, porque si mamá te
la pone dura debe ser mamá la que te saque la lechecita y goce con
ella. Ya que tienes una madre un poco guarrona será mejor que cuentes
con ella para que te dé gustito ¿no, cariño? De paso yo disfrutaré de
un jovencito y si es con mi propio hijo con más placer aún.
Sus palabras y el hecho de
tenerla cerca de mí en pelotas, sin preocuparse ya de tapar ni su chocho
ni sus abundantes y mantecosas tetas, que aunque un poco caídas por la
edad, seguían estando de lo más apetitosas, había hecho que mi mango
estuviera durísimo. Me acerqué a ella, le empecé a acariciar el incitante
culo e indicando mi erecta verga le dije:
Pues mira cómo la tengo
ahora, mamá. Y la verdad, estoy deseando hacer contigo todo lo que te
he visto hacer antes con esos dos, so maciza.
Mi madre, sin ningún remilgo y
sin hacerse de rogar, me cogió el cipote con una mano y suspirando dijo:
¡Ay amante! Como sois los
jóvenes.
Tirando suavemente de mi
instrumento me guío a la sala mientras yo seguía sobándole las deliciosas
tetas y el culo. Daba gusto magrear su cuerpo relleno, sobre todo su
estupendo culazo, grande, macizo, aun firme, suculento y que adivinaba
acogedor. Una vez en la sala, ella me terminó de desnudar, me sentó en el
sofá y, de rodillas frente a mí, como sacerdotisa pagana empezó a adorar
mi verga, acariciándola, alabándola, sobándola, meneándola, mamándola.
¡Que digo mamándola! Haciéndome una mamada de artesanía, cual torero
recreándose en la suerte, deleitándose en su vicio, gozando de mi placer
y mi admiración ¡La mamada más excitante de mi vida! Entre chupetón y
chupetón, salmodiaba de forma semi-incoherente
José, hijo, vaya polla más
dura que tienes aquí. ¡Qué hermosura! ¡Y no solo dura si no de muy buen
tamaño! Esto es una verga de respeto. Verás como ahora mamá te da mucho
gustito en ella. ¡Qué bonito el capullo! Esta verga no la has heredado
del soso de tu padre, debe ser algo que has heredado de mi familia que
somos de casta viciosa. Veras como te la va a cuidar y mimar la
depravada de tu madre. No veas lo bien que va a estar este pollón
dentro de mi cálido, húmedo, acogedor y cachondo coño.
Yo alucinaba de excitación
viendo y oyendo a mi propia madre chupándomela con aquellas ganas y aquel
vicio, salmodiando, mientras yo gozaba de modo infinito con el
virtuosismo de su chupada y con el magreo y sobeteo de sus exuberantes,
sedosas y dulces tetorras
Pero no duró gran cosa porque
con lo excitante de la situación, enseguida me corrí en su boca,
tragándose ella parte de mi leche mientras el resto le resbalaba por la
barbilla llegándole hasta las tetas. Yo estaba tan salido que no se me
bajaba así que ella me dijo:
Y ahora, cariño, vas a
joderte a la putita de tu madre hasta reventarla de gusto, que estoy
deseando sentir toda esa penca en el lo mas profundo de mi coño.
Sin perder el tiempo, se tumbó
de espaldas en la alfombra y me indicó que la penetrara. Yo así lo hice,
puse sus ajamonados y firmes muslazos sobre mis hombros, exponiendo su
coñazo en toda su gloria, y sin miramientos se la hundí hasta lo mas
hondo.
Al entrar en su chocho sentí
como una nueva descarga de placer. Empecé a follarla con fuerza mientras
le magreaba las tetorras y, de vez en cuando, pellizcaba sus pezones. A
los pocos minutos ella alcanzó un tremendo orgasmo al que siguieron otros
dos. La putorra gritaba de placer mientras sus tetas, como enormes
flanes, bailaban al ritmo de mis empellones y su culazo acomodaba el
ritmo de mi verga; yo llevado de la excitación, le chillaba:
Mama que putorra eres, pero
que buena estas, que mujerona, que tetazas y que bien follas; ¡guarrona
que eres una guarrona!
Ella ponía los ojos en blanco
y decía:
Cómo sois los jóvenes, ¡qué
gusto dan las vergas bien duras! Sí cariño, si, dame tu vergón, dame
gusto mi niño, dame pollazos y disfruta con la zorra de tu madre. ¡Qué
puta me siento jodiendo con mi propio hijo! ¡Cuánto vicio! ¡Ay Dios!
Soy una puta, si una putorra, pero esto, esto es lo mejor que hay.
Finalmente, con un rugido
final, me corrí en su coño coincidiendo con un nuevo orgasmo suyo
mientras ella chillaba:
Si, si mi amor dame tu
leche, dámela, dale la lechecita a mama, dámela toda mi niño.
Derrengado, caí sobre ella
chupando uno de sus apetitosos pezones. Mientras yo. Jadeando, trataba de
reponerme mamando de sus deliciosas tetorras, ella acariciando mi cabeza
dijo:
¡Que bien mi niño, que bien!
Oye me has dado mucho gustirrin, capullo lo haces muy bien. No debe de
ser la primera vez que echas un palo ¿e picarón? He gozado mas con este
palo que con los tres que me echaron antes. ¡Juventud divino tesoro,
que decía el poeta! ¿Por cierto, oíste lo que decía Luci al final?
Si, mama si que lo he oído,
sabia que la tía era calentorra pero no sabia que fuera tan guarrona y
tomara por el culo, ademas parece que también lo hace con tías.
¿Que quieres decir que lo
hace con tías?
Joder mama, se ha ofrecido a
hacerte un beso negro y desvirgarte el culo, ¿Qué mas quieres para
decir que es una todo terreno y también lo hace con mujeres?
Bueno, si, en fin hijo, eso
de la calentura debe ser cosa de familia hijo, porque la verdad es que
Luci con sus guarradas, lo que dice de la satisfacción de tomar por
atrás y, no sé si lo has visto, pero al final me ha estado magreando y
sobando el culo y hasta por un momento se chupo un dedo y me lo metió
por ahí. Jodia Luci, me ha puesto bien caliente. Lo que es peor, me ha
dejado llena de curiosidad y con ganas de proba.r¿Pichón mío, quieres
que probar lo que tanto le gusta a Luci? ¿Quieres que mama te dé a ti
lo que nunca le ha dado a nadie? Como dice Luci ¿Quieres hacerme una
mujer completa? ¿Quieres que te sacrifique mi culo virgen?
Yo no podía creer lo que oía
de la boca de mi madre.
¡Tu culo! Me darías tu culo
so guarra.
¡Ay José! si que soy
guarrona, pero no hace falta que me lo digas. Además, es que Luci con
todo lo que ha dicho, sobandome el culo, metiendome un dedo y diciendo
que me haría un beso negro me ha dejado con unas ganas de probarlo que
no veas. Ven aquí amante.
Así diciendo, mientras ella
seguía tumbada sobre la alfombra, me puso a horcajadas sobre su pecho y
empezó a chuparme la verga. Yo pensaba que después de la paja, la mamada
y el polvo, mi instrumento no se iba a levantar, pero mientras mi madre
chupaba como una loca, jugueteaba con uno de sus pezones en mi culo.
Aquella visión, mi polla entrando y saliendo en la diestra boca de mi
madre, su pezón en mi culo y la cara de vicio y gozo que ella ponía fue
todo lo que hizo falta. Mi tranca se puso orgullosa, firme y vertical. Mi
madre la sacó de su boca y, mirándola con embeleso dijo:
¡Que maravilla de verga,
hermosa la tienes mamón, me encanta verla airada! Es que los jóvenes
sois¼ ¡la leche! Anda, levanta mi amor.
Yo me levanté y ella con toda
la desfachatez del mundo, sin importarle su desnudez, se irguió,
balanceándose sobre los finos estiletes, y adrede, para excitarme aun más
si cabe, contoneaba los macizos cachetes de su culazo y las suculentas
tetorras con cada paso, mientras lentamente se acercaba al respaldo del
sofá. Sin mas ceremonia, doblo su cintura sobre el respaldo, separo sus
recias piernas, puso el culo en pompa y separando los albos, túrgidos y
deliciosos cachetes con sendas manos, exponiendo la flor de su único
orificio virginal, sin mas preámbulos se ofreció:
Anda amante ven aquí y no
tengas piedad de tu madre. ¡Me da tanto morbo que vaya a ser mi hijo
quien me desvirgue el culo! Te doy lo que, con todo lo guarra que soy,
aun no le había dado a nadie, mi niño ¡Te doy mi culo virgen! Métela
aquí, dame por el culo; si hijo si, jódelo mi amor, méteme todo tu
trancón, hazme una mujer completa, empálame hasta el fondo, no tengas
compasión cariño, no le des ni tregua ni cuartel a este culo de zorra,
métemela hasta que me salga por la boca. ¡Estoy de un caliente! Rómpeme
el culazo, cabrón ¡párteme en dos con tu tranca gloriosa!
¡Que visión! La cabeza, el
torso y las tetazas derrengados sobre el sofá. Los zapatos de alto tacón
no solamente alargaban las piernas, sino que hacían su culazo, su
maravilloso, redondo, macizo y albo culazo, respingón, lo ponían en
pepitoria, como en bandeja ofrecido a mis ojos y¼ a mi verga. Parecía
haber puesto su culo sobre un altar para que yo hiciera el sacrificio de
su virginal orificio. No hacia falta que me rogara mucho, sacerdote no
seré, pero para oficiante de sacrificios ya valgo. Cómo un loco,
jadeando, lanza en ristre me abalance; puse algo saliva en su culo y en
mi capullo y chillando dije:
¡Gracias mama, gracias!
De un solo golpe se la metí
hasta el corvejón. Mi madre chilló, mejor dicho, aulló como una loba:
—¡Ay, Ayyyyy!.
Pero yo, como un poseso, sin
atender a sus gritos, con ambas manos le agarre y estrujé las tetorras y
metía y sacaba mi tranca como un loco, con desesperación, con frenesí,
con abandono, sin importarme sus aullidos, su dolor, ni sus quejas. Mama
chillaba:
Joseeeé, José, me matas
cabrón, me matas, ¡sácala, sácala que me partes en dos jodio! Duele
mucho, ¡la guarra de Luci! Sácala cabrón sácala que duele muchisimo. No
aguanto, no aguanto, por favor sácala.
Pero aunque protestaba y
aullaba como perra apaleada, aunque maldecía a Luci por incitarla a esta
experiencia, sus pies no se movían y sus magníficos muslazos seguían bien
plantados, recios, cual columnas de Hercules, aguantado mis empellones
sin ceder un palmo. Yo seguía enloquecido, como en trance, bombeando,
como me ella me había pedido, sin tregua ni cuartel, mete y saca, mete y
saca, aserrándole el ojete, macerando aquel culo glorioso, haciéndoselo
jalea, mientras inclinado sobre ella, estrujaba y retorcía sus pechazos,
chupeteaba y mordisqueaba su nuca. Al poco tiempo, mama cambio el tono,
ya no aullaba, ahora ronroneaba.
¡Ay, Ay! Si cabrito, si, que
malo eres, pero si, anda dame, dame. ¡Qué bárbaro, estas dando por culo
a tu propia madre! ¡Qué degenerado que eres José! ¡Si, si rómpele el
culo a la zorra de tú madre, rómpemelo! ¡Hazme una mujer! ¡Dame polla
José, mata a pollazos a la putorra de tú madre! Anda que, que guarra
soy ¡Jodiendo con mi propio hijo! ¡Follando a la carne de mi carne!
Entre Luci y tu ¡menuda viciosa me habéis hecho!. Pero tu maricón, ¡qué
degenerado eres tú! ¡Dándole por culo a tu propia madre! ¡Pero... que
bien que le das pichón! ¡Ay, me rompes cabrón, me rompes, voy a
reventar, que no me cabe tu trancón, hijo, que no me cabe!
La verdad es que a mi no hacia
falta que me jaleara; pero sus gritos, su voz de gozo, el refregar de su
culote, aquellos enormes cachetes, ver mi nabo entrando y saliendo de su
culo, su gozo, abandono y su implorar me excitaban aun más. Yo decía
incrédulo:
Mi primer culo mama, mi
primer culo ¡y es el tuyo! Gracias guarrona, gracias. Mama que culazo
tienes, putorra, que culazo y como me gusta, y los muslazos y las
tetas. Mama ¡que buena estas y que bien lo haces so viciosa! ¡Me estas
dando un gustazo!
Debía estar dejándole el
trasero hecho jalea, lo angosto de su culo me oprimía el cipote y me lo
empezaba a notar en carne viva, pero yo seguí sacrificando en aquel altar
de las delicias, macerándole el culazo glorioso y ella, con vicio,
mientras seguía con sus ronroneos de placer, acompasaba su culote a mis
vaivenes y se metía mi nabo hasta lo mas profundo. Finalmente, agarre su
pelo con una mano y tirando de el como de soga, le erguí el cuerpo, pero
con un empellón final de mi polla la vencí sobre el sofá e hincándosela
hasta los huevos me corrí dentro de ella con un ultimo alarido.
¡Ay , José! Que bestia eres
cabrón, te has pasado, hijo te has pasado. Me has roto el culo, me lo has
dejado hecho unos zorros. Pero que gusto me has dado cabrón, ¡qué
gustazo! ¡Hijo mío, que tranca tienes! ¡Y que bien la mueves, no sé quien
te ha enseñado mamón, pero eso no es una tranca, eso es un tesoro
nacional! ¡Tenia razón la guarra de Luci! Aunque al principio a dolido,
debíamos haber ido mas despacio, poquito a poco, pero una vez
acostumbrada a tu tranca ahí, ¡qué bueno lo del culo! ¡Lo que me he
estado perdiendo todos estos años!
¡Que tonta haber sido virgen todos
estos años!
Mientras mi madre así decía
yo, exhausto, nada mas pude musitar un: ¡Gracias putorra! Y me
derrumbe en el suelo como un saco de patatas. Ella seguía con sus
ronroneos:
Marica, me has destrozado el
culo, lo tengo en carne viva, me va a doler toda la semana, no me voy a
poder ni sentar.
Decía, mientras se lo
restregaba.
Pero ¡qué gustazo, mamón,
que gustazo me has dado mi amor! Que guarro eres tu también. ¿a que te
ha gustado follarte y encularte a la viciosa de mama?
Mi madre se sentó en el suelo
junto a mí, puso mi cabeza en su regazo, sobre su rezumante coño y
mientras acariciaba y besuqueaba mi cara y pasaba sus tetorras sobre
ella, ronroneaba:
¡Ay jodio, jodio! Que bien
que nos lo vamos a pasar tu y yo desde ahora. Me vas a ayudar a
recuperar el tiempo perdido. ¡Mamón, como te voy a cuidar esa joya de
tranca que tienes y cuanta leche me vas a dar! ¡No te me vayas por ahí
con nadie, amante, lo que tu quieras, cuando tu quieras y como tu lo
quieras yo te lo daré! Te quiero todo para mí, soy toda tuya cabrón.
Luego, mientras descansábamos,
mi madre insistió en que teníamos que ser muy discretos y dijo que le
parecía estupendo hacerlo conmigo; que por ella lo haríamos siempre que
me apeteciera y como me apeteciera, que si quería podría tirarme también
a Luci. Yo le dije que por supuesto que sí, pero esta es otra historia
que ya contaré. Lo que sí puedo decir es que con estas dos zorronas mi
vida sexual ha cobrado una dimensión que nunca pude imaginar. Además,
gracias a mi madre, también he podido pasarme por la piedra a dos amigas
suyas igualmente calientes.
Así que me he hecho un
especialista en mujeres maduras, hasta el punto de que las de mi edad
apenas me interesan en cuestiones de sexo. No quiero perder el tiempo con
niñatas a las que hay que recitar poesías, discutir filosofías,
convencer, suplicar, prometer, y después cargar con sus complejos de
culpabilidad. Prefiero a estas casadas maduras, recias, de carnes
macizas, putorras, viciosas, que saben lo que quieren y anhelan, que
aprecian las pollas duras, empalmadas, que aparentan ser decentes y que
son más zorras y cerdas que nadie. Y si en medio del ajo están mi madre y
mi tía todavía mejor pues me resulta de lo más excitante comprobar lo
zorronas que pueden llegar a ser y como entre las dos compiten en
inventar nuevas guarrerias para mi gozo y disfrute.
Luci y Nati
Hacia ya dos semanas desde la
maravillosa tarde en que había visto a mamá y la tía Luci pasándose por
la piedra a Andrés y a su amigo, gozando como unas furcias, y yo había
tenido el honor de disfrutar por primera v ez de las carnazas y del vicio
de mamá. Estabamos en casa, comiendo a mediodía, cuando mamá me dijo con
una mirada de complicidad:
José, hace como dos horas
llamó tu padre. Ha tenido que ir a Albacete a revisar los libros de la
compañía; se tendrá que quedar allí esta noche y no volverá hasta
mañana por la tarde. Te he preparado un regalo sorpresa. Bueno, en
realidad va ha ser un regalo para todos y una sorpresa para Luci.
Resulta que al enterarse de que mi padre estaría fuera toda la noche,
la calentorra de mamá decidió aprovechar la ocasión y organizar una
buena orgía. Según me explicó ella:
He pensado que podíamos
matar varios pájaros de un tiro. Si te acuerdas la guarrona de Luci se
ofreció para hacerme un buen beso negro y después desvirgar mi culo.
Desde que me lo dijo, a pesar de todos los gustazos que me has dado tú
y de que ella ya no me podrá desvirgar el trasero, aun me quedan ganas
de probar el beso negro y como se siente eso de te lo haga tu propia
hermana. Así que la he llamado y le dicho que tu padre se ha ido y que
venga aquí a ver si esta dispuesta a hacer todas las cosas que dijo la
otra tarde.
Y ¿qué dijo Luci?
Me ha dicho que en cuanto se
vaya el pasmado de su marido, coge los bártulos esenciales y viene aquí
como un rayo para hacerme una mujer de una vez.
¿Le has contado algo de
nosotros?
Pregunté yo.
No, amante, esa es parte de
la sorpresa. Luci vendrá aquí pensando que estaremos solas y que se me
va a trajinar a mí y a mi trasero; pero cuando ella acabe conmigo, tu
te la trajinas a ella por delante y por detrás; y si al acabar con ella
te quedan fuerzas, ángel mío, le puedes dar gustirrin a la guarra de tu
madre por donde tu quieras y como tu quieras.
Dijo mamá con su picara
sonrisa. Mientras mi madre hablaba yo seguía asombrándome de la
naturalidad y desfachatez con la que, en solo dos semanas, se había
acostumbrado a tener relaciones sexuales conmigo, a pedirlo en cuanto
había una oportunidad, a hacer cuanto yo le pidiera y a su constante
calentura y deseo sexual. ¡Que tía! A sus cuarenta y cinco años, tenia
más deseos y necesidades sexuales que yo a mis diecinueve. Que cambio tan
increíble, de la madre recatada y decente que había sido para mí hasta
hace unas semanas; se había quitado la mascara y hablaba con la
procacidad y vicio de la golfa callejera que en el fondo era. ¡Me
encantaba!
Lo que yo he pensado José,
es que no le decimos a Luci que tú estas en el ajo. Cuando ella venga
tu te escondes en tu cuarto, como tan bien sabes hacer, so cabrón; yo
dejare la puerta de la sala abierta y cuando estemos en plena faena, tu
podrás vernos. Cuando Luci halla acabado conmigo, entras tu por
sorpresa y te la beneficias. No te la casques mirándonos, mariquita,
que tienes que guardar algo de lechecita para darle gusto a la viciosa
de mamá.
Me parecía un plan magnifico y
así podría "vengarme" de las calenturas que la tía Luci me había
producido durante los últimos años. Desde que tenia quince o dieciséis
años yo estaba atormentado por la tía Luci.
Es cinco años más joven que
mamá, tiene cuarenta, y esta de muy buen ver. Es alta con piernas largas,
bien torneadas, un culazo impresionante, buenos pechos, no tan grandes
como los de mamá pero aun muy respetables, guapota de cara, boca grande
con labios sensuales, enormes ojos claros como su piel y pelo que ha sido
de múltiples colores y matices pero generalmente entre rubio y pelirrojo.
Le gusta vestirse de forma que
destaquen sus formas y se mueve con tronio, moviendo lo que hay que
mover. Me acostumbre desde pequeño, a que yendo con ella y mi madre por
la calle, muchos tíos se quedaran mirando y más de uno decía alguna
barbaridad.
En cuanto Luci notó que yo a
mis quince años la miraba y admiraba como la hembra de bandera que es, y
me quedaba embobado, le encanto jugar conmigo y hacer la calienta-pollas.
Unas veces se inclinaba delante de mí dejándome ver gran parte de sus
magnificas tetorras por el escote, otras veces me pedía que la sujetara
mientras se subía a una silla para cambiar una bombilla y al bajar se
restregaba con el culo o las tetas; otras veces se restregaba contra mí
cuando pasábamos por una puerta, o se "arreglaba" las medias delante de
mí enseñandome la deliciosa muslada. Un par de veces con la excusa de que
había estado todo el día de pie me pidió que diera un masaje en las
piernas. Yo se lo di llegando hasta sus corvas ¡Aquella muslada sólida y
tentadora!. Me puso mas caliente que el tendido de sol a mediodía. La muy
jodida, después de hacer sus exhibiciones y rozamientos y ponerme de lo
más cachondo y excitado soltaba una risita y decía algo como:
Uy te estas poniendo
colorado José, anda no seas tonto, que aunque te estés haciendo un
hombrecito las carnes de tía no excitan.
¡Que jodia! "las carnes de tía
no excitan" y entonces a mi ¡que coño me pasaba! No solo me dejaba con
las ganas, pero encima se cachondeaba de mi. Bien sabia ella que me ponía
cachondo y adrede bien que me excitaba. Además, cuando decía esto, ella
miraba a mi bragueta y estoy seguro de que más de una vez se me noto el
empalme. Pero se conoce que al ego de la jodia le satisfacía torturar a
un "hombrecito" sabiendo que me dejaba caliente y frustrado. Pues muy
bien, hoy el "hombrecito" se la iba a joder a lo bestia por todos los
lados, hoy iba ha aprender respeto por la verga del hombrecito. ¡La iba a
dejar hecha unos zorros!
Yo le di las gracias a mi
madre por pensar en mi y ofrecerme a Luci, pero ella se levantó de la
mesa se vino a mi me cogió mi "aparato" con una mano, con la otra la nuca
y me planto un besazo metiéndome su lengua hasta el estomago y dijo:
Pues claro que pienso en ti
amante, espero que te lo pases muy bien con la guarra de mi hermana;
pero también pienso en mi, que tengo ganas de ver de lo que es capaz
Luci y después de Luci quiero tener este "salchichón" tuyo, tan
hermoso, todo dentro de mi. Anda pichón, vete a tu cuarto y espera. Yo
me voy a arreglar un poquito para Luci; ella ha insistido mucho en que
me duche a fondo y ponga especial cuidado en lavarme el culo bien
lavado. No hagas nada cuando estés solo, calentón, que no quiero que te
me desgastes, ¿eh? que Luci estará aquí dentro de poco.
¿No quieres que te ayude en
la ducha, mamá?
¡Anda ya capullo, espera un
poco! Que ya sé yo que clase de "ayuda" me darías en la ducha. Vete a
tu cuarto y espera.
Nos levantamos y la ayude a
recoger un poco en el comedor. Mientras íbamos y veníamos a la cocina
llevando los platos sucios nos toqueteábamos el uno al otro, nos dábamos
azotes, yo le pellizcaba el trasero y sobaba los pechazos y hacíamos
comentarios cachondos.
Una vez despejado el comedor
mi madre se fue a su cuarto y yo al mío. La verdad es que me hacia mucho
ilusión la idea de follarme a la tía Luci y quitarme tres años de
frustración de encima; aun más morbo me daba que fuera mi madre la que lo
hubiera organizado. No sabia muy bien como reaccionaria yo a la idea de
que mi madre me viera follando a su hermana; por otra parte, era ella la
que lo proponía así que no debería haber ningún problema.
Las visiones de la tía Luci
chupándole el culo a mamá, de mi follada con la tía Luci y, quien sabe,
de los tres juntos haciendo cualquier marranada me tenían mas que
empalmado. Tenia que hacer verdaderos esfuerzos por no sacar mi organo y
masturbarme como un mandril, pero pense que valdría la pena esperar.
Por fin, después de unos
interminables tres cuartos de hora sonó el timbre, pegue mi oreja a la
puerta y escuche el taconeo de mi madre corriendo a abrir la puerta. Oí
como se besuqueaban y la tía Luci decía:
Nati, cuanto me alegro de
que te hayas animado, ya veras como te gusta mucho. Oye, ¡qué guapa te
has puesto! Estas riquisima.
Luci, es para ti ya que me
vas a hacer yo se que de marranadas, lo menos que puedo hacer es
ponerme atractiva o lo mas atractiva que pueda a mi edad.
Que coqueta eres Nati, sabes
que para cualquier edad estas mas buena que el pan, que los tíos por la
calle te dicen cantidad de burradas y anda que el Andrés el otro día se
volvía loco contigo, es que tienes un culo y unas tetas... Anda, déjame
ir al cuarto de baño que yo también me voy a arreglar un poco para ti.
Oí como se abrían y cerraban
puertas y me moría de impaciencia por ver a las dos jamonas cachondas.
Por fin oí la puerta del cuarto de baño y a mi madre gritando incrédula
Pero Luci¡pareces una
profesional! Esta no es la primera vez que haces estas cosas.
Decidí que eso quería decir
que la faena iba a empezar y podía salir. Despacio, con mucho tiento abrí
la puerta de mi cuarto y, sin zapatos para no hacer ruido, me acerque a
la sala donde mi madre había dejado la puerta medio abierta para que yo
pudiera verlas.
Verlas, las vi, y ¡qué visión!
Mamá se había puesto unos zapatos negros de tacón muy alto, medias negras
con costura, una falda muy estrecha, roja que le llegaba hasta justo por
encima de las rodillas, pero completamente abierta a un lado donde la
apertura se extendía hasta dejar ver sus bragas rojas. La ajustada falda
realzaba su magnifico culo de yegua madura y el muslazo que asomaba
podría derretir la mejor nevera.
Completaba su atuendo con un
jersey negro (de veinte tallas más pequeña que la suya), sin mangas, muy
escotado, que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel y realzaba aun
más sus poderosos pechos. Se había puesto "pinturas de guerra" y llevaba
los labios y los ojos mucho mas maquillados de lo habitual. Estaba como
para comérsela con ese esplendor de belleza redonda que solo da la
temprana madurez.
Pero si mamá quitaba el hipo,
la tía Luci quitaba la respiración. La muy cabrona se había vestido de
dominatriz. Con botas de charol negro, de tacón alto, que le llegaban
hasta la rodilla. Una especie de traje de baño de cuero negro muy
ajustado que a duras penas le cubría el pubis y poco más.
En vez de cubrir los pechos el
atuendo nada mas los sujetaba por debajo, realzándolos y presentándolos
como en bandeja. Los labios pintados de rojo oscuro, casi morado y el
resto de la cara cubierto por un gran antifaz de fino cuero negro.
Completaba su atuendo con negros guantes hasta el codo y una fusta en la
diestra.
El contraste entre la blanca
tez de sus tetas y muslotes con el negro del cuero la hacían aun más
incitante si cabe. No tenia que avergonzarme de los montones de pajas que
me había hecho pensando en ella; mas que una mujer era la materialización
de una fantasía de adolescente. ¡Que buena estaba la jodia! Al parecer no
solo se había traído el traje de dominatriz, si no también la
personalidad.
Pues claro que no Nati. Bien
sabes tu que de siempre yo he sido muy calentona y mandona, así que
este traje me viene muy bien.
¿Entonces a ti te gustan las
mujeres?
Anda Nati, parece que te has
caído de un guindo. Pues claro y también los tíos, me gusta dar y
recibir, tengo mas vicioPero ¡ya esta bien de cháchara!
Al decir esto le pego un
fustazo bien pegado a mamá en el culo. Mamá, puso cara de sorpresa y
enfado, se acaricio las nalgas y dijo:
¡Coño! no te tomes tan en
serio tu disfraz, que eso duele.
Por todo comentario, la Puri
le pego otro fustazo en las nalgas y dijo:
Mira Nati, te voy a dar mas
gusto de lo que te ha dado nadie en tu vida; te voy a hacer de todo
pero hay una regla muy sencilla que tienes que respetar: Aquí la que
manda soy yo. Tú calla, haz lo que te mando y nos lo pasaremos de
cojón. Si no te portas como corresponde te desuello a fustazos ¿me
entiendes hermanita?
Mi madre puso carita de niña
buena, se rasco las nalgas y para mi asombro y sorpresa, sumisa murmuro:
Como tu digas Puri.
La tía Puri se sentó en el
sofá y dijo:
Baila Nati, baila para mi,
baila como lo que eres como una furcia barata.
Mamá, sin música alguna, se
puso a bailar. Estaba visto que las sorpresas no iban a acabar nunca. No
sé de donde se saco su sentido del ritmo pero se movía de forma sinuosa,
y mientras se contoneaba hacia los gestos más procaces que uno se pueda
imaginar: se sobaba los pechos, sacaba las nalgas, se daba azotes en las
ancas, se frotaba la ingle, sacaba la lengua y se relamía los labios Luci
se lo debía estar pasando casi también como yo, porque sin ningún
miramiento se estaba frotando el sexo como una loca.
Anda putita, desnúdate poco
a poco.
Sin perder su ritmo y mientras
seguía contoneándose, mi madre se quito el jersey. Daba gloria ver
aquellos pechazos, moviéndose como flanes y pugnando por saltar del
diminuto sujetador rojo. Yo no era el único que apreciaba aquellas tetas
imperiales:
¡Nati cabrona! No sabes la
de años que llevo pensando en tus tetorras y hoy ¡por fin! van a ser
mías, te las voy a estrujar, sobar y chupar hasta que se queden
flácidas y secas. Sigue putorra sigue.
Mientras jaleaba a mi madre,
Luci seguía masturbándose como loca y mi madre enardecida se saco los
pechos del sujetador y alternaba los pezones en su boca viciosa. ¡Lastima
no tener una camara de vídeo! Yo no me podía creer aquello. Mi madre con
sus zapatos de altísimo tacón, medias y falda roja, desnuda de cintura
para arriba meneando el culo y las caderas, chupándose las tetas y con
una cara
de vicio Decidió quitarse la
falda, descorrió la cremallera en el lado de la abertura y, con un solo
gesto, la exigua falda roja cayo al suelo. Siguió sin alterarse,
únicamente con zapatos, medias negras y una mínima braga roja;
contoneándose. El ver aquel culote moviéndose era mas de lo que yo podía
aguantar, tuve que contenerme para no entrar y follar esa tentadora
maravilla.
Era difícil decidir donde
poner los ojos si en las bamboleantes tetazas o en los gloriosos cachetes
de su culo. Luci parecía haber resuelto el dilema.
Ven aquí Nati. Ponte de
rodillas en el sofá con el culo en pompa.
Mamá, obediente se acercó al
sillón, pero al estar a la altura de Puri no se pudo contener y le
estrujo uno de los pechos.
Puri, siempre me han
encantado tus tetas, ¿cómo haces para tenerlas tan duras?
Puri le pego un fustazo en las
desnudas nalgas mientras decía:
Nati, tocaras cuando yo te
diga, ahora eres mi putita privada y haces únicamente lo que yo te
diga. ¡Arrodíllate en el sofá!
Mamá se restregó el dolorido
trasero, no dijo nada, se arrodillo en el sofá y su glorioso culazo, con
la marca roja del fustazo, quedo expuesto al mundo. A mí me sorprendía
ver a mi madre, que ere bastante mandona y dominante con su hermana
"pequeña", sometida como cordera. Luci se puso bajo ella en el sofá y
mamando de las enormes y colgantes ubres decía:
Vas tú a envidiar mis tetas
cuando tienes estos hermosisimos melones. ¡La envidia que me dan a mí!
Como posesa ella estrujaba,
ordeñaba y chupaba de aquellas tetas magnificas. De pronto se irguió,
le dio dos fustazos cariñosos
en el culo y dijo:
Quítate las bragas, so
furcia, no se para que las llevas, con lo pequeñas que son no tapan
nada este magnifico culazo de yegua fondona que tienes.
Mamá sin rechistar se quito
las bragas y, excepto por los tacones y las medias, se quedo en una
gloriosa desnudez. Puri, en cuclillas detrás de ella le acariciaba y le
besaba el culote diciendo:
Vas a ver Nati, vas a ver te
voy a dar mas gusto y no veas el que me va a dar a mi. Que joya de culo
tienes, so furcia, ¡qué culo! y yo, tu hermanita, te lo voy a
desvirgar.
Puri se debía de estar
calentando pues empezaba a murmurar de forma incoherente y alternaba
besos con azotes y fustazos.
Ahora disfruta, so furcia
disfruta.
Sin mas aviso empezó a besarle
el ojete, metía y sacaba la lengua, hacia círculos alrededor del ano y
volvía a meter y sacar su lengua sabia. Mamá estaba como en trance.
¡Ay Puri que rico, que
gustirrin, como relaja! Puri, guarrona, ¿no te da asco? Puri de mi alma
me estas haciendo una vieja zorra viciosa Pero sigue, mi amor sigue,
si, si mete tu lengua bien metida.
Puri, después de unos minutos
de chupeteo loco, se levanto, dio dos fustazos mas
y dijo:
¡Ahora vas ver lo que es
bueno zorrona!
Sin otro preámbulo le metió el
mango de la fusta por el mismísimo culo. Mi madre respingó, dio un par de
ayes sin mucha convicción y como rindiéndose puso su frente sobre el
sofá, dejando el culote aun más en alto y musitó:
Si Puri, si, dame bien dado
por el trasero, ¡Dale, dale!
Puri dejándole la fusta
insertada, se inclino sobre una bolsa medio oculta por el sofá y de ella
produjo una verga y huevos de goma negra, de aspecto muy natural, con
cintajos colgando. Como una verdadera experta se lo puso en la ingle, se
paso los cintajos por delante y por detrás, cerró hebillas y quedo
convertida en embelesador hermafrodita con enhiestas tetas al aire,
pollón en ristre y largas y suculentas piernas metidas en botas de tacón
alto.
La verdad es que la tía, a
parte de los de goma que se acababa de adosar, tenia huevos bien puestos.
Andando de una forma que destacaba y exhibía aun más su cipote
artificial, dio la vuelta al sofá se puso delante de mamá, cogiéndola de
los pelos con una mano, con la otra le propino dos sonoras bofetadas y
dijo:
Anda zorrona, besa y chupa
esta verga que te va a hacer mujer.
Mamá, acepto las bofetadas sin
rechistar y cogió el vergón de goma con una mano y sin mas ceremonia se
lo metió en la boca. Según mamaba, con ambas manos apresó el culo de Puri
y empujaba para que el falo entrara del todo en su boca. Puri, dijo:
¡Qué viciosa eres hermana!
Con los aires de recatada que te das, como chupas jodia. ¡Ala, vale ya!
Ponle un poco de saliva para que te entre bien.
Sacándola de la boca de mamá,
dio una vuelta de triunfo al sofá, se encaro el glorioso trasero de mamá,
saco la fusta, separo bien separados los cachetes con ambas manos y
apoyando la punta del falo en el ano de mamá dijo:
Relájate zorrona, relájate.
¿Te acuerdas del parto? Pues esto es parecido pero al revés.
Lentamente, pero de forma
continua, empezó a empujar, metiendo el falo mas y más. Mamá emitió algo
entre gruñido y suspiro, se quedo con la boca abierta sin respirar un
buen rato y cuando consiguió respirar otra vez dijo:
Puri, so zorra, me estas
rompiendo el culo, te juro que me lo partes en dos pero ¡que bueno!
sigue, sigue. ¡Ay madre que gusto y que dolor! Sigue, sigue, so guarra,
hazme una mujer métela, métela y reviéntame, revienta mi culo de golfa,
hasta dentro marimacho, métela hasta dentro. ¡Ay madre mía! Que
cipotazo, mételo, sácamelo por la boca so guarra, dámelo todo.
Puri excitada por los gritos
de mamá empezó un mete y saca desesperado; mientras seguía moviendo su
pelvis con ritmo creciente, se inclino sobre mi madre, puso sus manos en
el chocho de mamá y las metía y sacaba, retorcía el clítoris, besuqueaba
y mordía el cuello de mi madre, gruñía como una loba mientras mamá, de
puro placer, gritaba como gorrina en degüello.
La visión de aquellas dos
furcias jamonas, viciosas dándose por todos los lados, jaleandose,
luciendo las carnazas maduras y chillando como desesperadas me tenia
enloquecido, no pude resistir mas y me saque mi verga. Mamá por fin
grito:
Si, Puri, si ¡dame, dame! No
sé que me gusta mas so guarra, el cipote que me estas metiendo en el
culo o tus manos en mi coño. Jodia, que bien lo haces, dale a la pipa,
dale, no pares, por favor no pares que ya llego ¡Aaaaaaaaaaahh!.
Puri, poco a poco, pareció
recordar su cordura y dejo de morder y arañar a mamá, irguiéndose le saco
el falo y pregunto:
-¿Qué hermanita? Te lo has
pasado bien ¿eh guarrona? Pero no te quedes ahí pasmada, que ahora tu
me tienes que dar gusto a mi.
En ese momento yo ya no me
pude contener, entre en la sala, donde con la moqueta y con mis pies
descalzos no hice ningún ruido, y poniéndome detrás de la tía Puri. Le
pegue cuatro o cinco azotes en el culo con todas mis fuerzas. Ella
chillo, no sé si de dolor, de sorpresa o de los dos. Volviéndose a mí,
mientras se acariciaba el culo exclamo:
¡José!, ¿Porque coño me
pegas, que haces tu aquí?
Mientras así decía se volvió a
mamá con cara interrogante. Mamá sin perder comba dijo:
Si José si, zúrrale bien
zurrado a esta guarra que me ha destrozado el culo con sus fustazos.
La tía puso cara de aun más
sorpresa y yo le propine una nueva sarta de azotes
diciendo:
So zorra, ¡te pego por
emputecer a mamá, por los calentones que me has dado estos años y
porque me gusta tu culo macizo!
No mentía yo. Mamá tiene el
culo más grande y muy apetitoso pero la tía Puri lo tiene de carnes duras
y prietas. Sin ninguna ceremonia, le arranqué el invento del falo, y a
tirones le quite la mascara y el minivestido de cuero.
Con las botas altas como única
vestimenta, la tire al suelo cogí sus muslazos con ambas manos y se los
clave contra el suelo dejándola despatarrada con su coño y culo en
gloriosa exhibición y como estaba, vestido, con la verga asomando por la
bragueta, se la metí en el chocho y enloquecido empece a follarla a lo
bestia. Daba gusto tocar sus carnes, no era delgada ni mucho menos la
Puri, pero tenia unas carnes duras como ella sola. Las tetas, los muslos,
el culo todos ellos eran firmes y sólidos.
Toma ya zorrona, a ver que
te parece la polla del hombrecito, te la voy a sacar por la boca so
calienta-pollas
Mamá me animaba:
Si hijo si follatela bien
follada, que a Puri le encanta. A que si Puri, a que te gusta la verga
tiesa y dura de José. Y el chaval aguantaque no veas, a mi me ha dado
por todos los lados en una sola sesión, se corrió tres veces y aun le
quedaba cuerda. A que si Puri, a que estas gozando de esta verga casi
virgen.
Mi tía giraba su cabeza de
mamá a mi, de mi a mamá y después de mirar y mirar, empezó a reírse:
Cacho cabrones, lo habíais
preparado. Mira la retraída de mi hermana lo golfa que se a vuelto,
follandose a su propio hijo, vergüenza te debía dar so viciosa. Pero...
Nati, gracias por compartir, porque el hombrecito folla como los
ángeles. Si chaval, si dame bien dado, yo siempre he dicho que no hay
nada como la verga joven.
El hablar no la distraía y
agarrando mis nalgas me hincaba mas dentro de ella.
Dame pichón, dame, que el
culazo de tu madre me ha puesto a cien.
El tener aquella maquina de
follar, con la que había soñado durante años debajo de mi, empujando mis
nalgas, con las tetas bailando al ritmo de mis empellones, era mas de lo
que podía aguantar, con una ultima embestida me corrí dentro de ella.
Derrengado me caí al suelo al
lado de Puri. Mamá enseguida se puso junto a mi y acariciándome la cara
decía:
Ay capullo que bien lo haces
daba gusto ver como te picabas a mi hermanita. Pero tu verga se ha
quedado triste; vamos a ver si mama le puede dar algo de alegría
Mamá empezco a chuparemela
como solo ella
sabe hacerlo. Mientras tanto
Puri, se levanto y mientras le sobaba el culo a mamá decía. -Y yo que
pensaba que te iba a descubrir un mundo nuevo, y resulta que tu hijo ya
te había hecho una mujer entera.
Caray con José, que palo me
has metido, lo que no me gustado han sido los azotes. ¡Que bestia! Me
has hecho daño de verdad, pero luego el polvo ha estado muy bien. Anda
majo dame mas gustirrin.
Mientras a si decía se puso en
cuclillas con su coño encima de mi boca.
Chúpame la pipa sobrinejo
que me da mucho gusto
¡Que tía mi tía! La acababa de
follar a lo bestia y aun pedía mas castigo la jodia. Así estaba yo,
tumbado en suelo, chupandole el chumino a mi tía mientras mi madre me
chupaba la verga. No me podía quejar de lo que el destino me deparaba.
Mamá dijo:
Hay que ver con los jóvenes
da gusto lo agradecidos que sois. Ya estas empalmado y listo para la
faena otra vez. Ven aquí, amante y follame.
Puri no parecía concurrir.
Nati a ver si vamos a tener
que discutir, tu tienes a esta maravilla de verga a tu disposición todo
el tiempo y yo no tengo ese privilegio. Anda, no seas egoísta y
déjamela a mí
Anda so zorra pero si te
acaba de follar.
Pense que tenia que ser yo
quien decidiera.
¡Qué viciosas sois so
guarras! Ahora a callar y hacer lo que yo os diga. Mamá, ponte la verga
que ha traído la tía.
Mamá sin rechistar cogió el
instrumento del suelo y después de mirarlo y remirarlo, consiguió
ponérselo y cerrar las hebillas. La verdad es que estaba para comérsela
con las enormes tetas, un falo saliendo de su ingle y el culo y muslazos
maravillosos.
Anda ahora échate boca
arriba en el suelo.
Así lo hizo.
Luci, ahora tu guarrona
ponte en cuclillas y folla con mamá
Luci no se hizo de rogar, en
cuclillas, todavía con sus botas altas con suavidad se empalo en el falo
de goma.
Ay Nati, que bien se esta
encima de ti. Me encanta tener esta verga dentro y poderte sobar estos
tetones que tienes.
Mientras así decía se
inclinaba un poco para coger y estrujar las tetas de mama y chupar sus
pezones. Esa era la mía, inclinada como estaba, su culo era un blanco que
mi cipote no podía errar. Arrodillado detrás de ella, le agarre los
hombros y de una sola embestida la empale.
¡Toma polla de hombrecito
cabrona! Esto por las cien calenturas que me has dado.
Puri, chillo y trato de
revolverse, pero mamá la tenia bien agarrada por la cintura y yo la
sujetaba por los hombros. Empece a bombear dentro y fuera de su culo; con
ambas manos le agarre sus tetas. ¡Qué buenas! Duras como granadas de
mano, mientras follaba notaba el falo de goma en su vagina. Mamá
procuraba moverse y Luci chillaba como una loca:
¡Qué jodios sois los dos! Me
estáis destrozando cabrones, me vais a romper. Nunca me habían dado por
los sitios a la vez. Ay madre que gustirrin, Ay que putorra soy, si
José si, métela bien amor, métela hasta dentro rómpeme el culo chaval
que no sabes que gustazo me estas dando. Nati, jodia ¡te voy arrancar
las tetas!
Leche ¡que vicio el de aquella
recia yegua fondona! como se movía, como chillaba y como tomaba verga por
las dos vías. Era una maravilla ver el vicio y la fogosidad de mi tía. Yo
no aguante mas con un bramido final me corrí dentro del culo de la
calienta-pollas que me había torturado durante tres años. -Puri,
Puri, ¡jodia, jamona que
buenas estas!
Derrengado me deje caer a un
lado. Puri, sin entusiasmo, se levanto de la verga de goma y de rodillas
sobre mi cara me besuqueaba y decía
¡Gracias sobrinejo, gracias!
Ya llevaba yo mas de dos años con ganas de sentirte dentro de mi. Que
bien lo haces.
Volviéndose a mi madre dijo:
Puri, no veas lo bien que
nos lo vamos a pasar los tres a partir de ahora. Tenemos que cuidar al
chaval, que es una joya y su polla un tesoro nacional. Vamos a tener
que asegurarla con Lloyds
Mamá se levanto y mirandola
desde el suelo era una visión especial: Sus recias piernas como dos
jamonazos abiertos sobre mi cabeza, la fronda del coño bien expuesta, un
falo enorme saliendo del bosque y por encima las dos tetorras que
parecían cordilleras. No me pude contener:
Mamá, estas buenisima, no se
como me gustas más, si con polla o sin polla
Mamá, se echó a reír y dijo.
No te fastidia Puri, igual
el niño me ha salido mariquita. Chúpasela un poco Puri, chúpasela que
en cuanto se reponga, mientras el se me pica a mí tu te lo enculas bien
enculado. Puri, jodia que suerte tienes, después de todo, ¡hoy vas a
desvirgar un culo!
Que dos, mi tía y mi madre,
Luci y Nati, Nati y Luci. Es una pena que en este mundo moderno se estén
perdiendo todos los respetos y tradiciones, que haya tantos divorcios,
drogas y todo eso, porque yo siempre lo he dicho, el trabajo, los amigos,
todo lo demás esta muy bien pero como la familia...
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