Salimos directo a una discotheque, el
tipo de la entrada no apartó la vista de mis tetas y pezones los cuales
se notaban bien a través de la tela, era guapo pero no para follar con
él.
Al entrar me desilusioné, no había
hombre solos, como era lógico y a esas horas de la noche ya había más que
nada parejas, varios de esos hombres volteaban a verme ya sea cuando
estaba sentada o bailando y mi hijo soñado por llevar a una putita
caliente para exhibirla con la demás gente.
Pensé que esa noche no tendría acción
más que con mi hijo, y cuando pensaba pedirle que saliéramos de ese lugar
para follar con él, ya que me moría de ganas de sentir un pene dentro de
mí, en eso, se acercó a nuestra mesa un hombre, joven muy guapo y de muy
buen cuerpo, seguramente trabajado por el gimnasio, como de 32 años, bien
vestido y elegante, nos saludo y pidió permiso de acompañarnos en nuestra
mesa.
Cómo están, se la están pasando bien.
Muy bien y tú, le pregunté al mismo
tiempo que le tomaba la pierna a mi hijo para aprobar a ese hombre como
nuestra posible victima.
Me llamo Hugo, desde hace rato los he
visto y me llamaron la atención.
Yo soy Pilar y él Juan, dime por qué
te llamamos la atención.
Lo que pasa es que todos aquí nos
hemos quedado viéndolos, se ven muy contentos y excitados por la forma en
que bailan. Y tenía razón yo me movía sexy al bailar, y besar a mi hijo.
Gracias... pero veo que vienes bien
acompañado. Ya lo habíamos visto con una mujer muy guapa, delgada si
mucho cuerpo y extranjera que había entrado al tocador.
Sí conocí a Sahara en la playa.
Y qué amigo buscas algo de acción. Mi
hijo directo y sin dar más rodeos le preguntó, ya que le encantó la idea
de volver a tener un encuentro con otra pareja.
Vaya creo que pensamos en lo mismo,
pero ella no ha querido un encuentro con otra pareja.
Lástima amigo, tu amiga se ve muy
linda. - Dije yo mientras me mordía el labio para aprobar un posible
encuentro los cuatro.
No se va a poder pero si ustedes
desean díganme dónde y cuándo nos podemos ver.
Nuevamente le tomé la pierna a mi
hijo y levemente con mi mano se la apreté, como señal de aprobación de
aquel joven.
O.k. dijo mi hijo, mañana nos vemos
en la playa del hotel en el que estamos, como a las 2 p.m., nos buscas y
ahí vemos si pasa algo.
Espero que se la sigan pasando bien,
son una bonita pareja y me gustaría, si lo desean, que mañana pasemos un
bonito momento... qué les parece...
Claro, que nos encantaría. Mi hijo le
contestó.
Quedamos de acuerdo, se despidió de
mi hijo y a mi me dio un beso en la mejilla tocándome sensualmente mi
hombro.
Creo que ya tenía acción él para esa
noche y creo que prefirió mejor estar con nosotros al siguiente día.
Te gustó el cabrón verdad Pili.
Se ve bien, yo creo que debemos
esperarlo mañana, a ver qué sorpresa nos tiene.
La noche continuo y nuestros cuerpos
calientes nos pedían a gritos follar rico, así que decidimos regresar al
hotel, tristes por no encontrar acción esa noche, pero mi hijo se encargó
de que olvidara todo, ya que me folló riquísimo esa noche. Nos amábamos,
de verdad parecíamos una pareja de recién casados, llenos de lujuria y
amor.
Dame por el culo amor, destrózame.
Pili siempre, toda la vida te voy a
dar por el culo amor.
Siiiiiiiiii... Me lo metió riquísimo
y me martilló el culo tanto que después de unos minutos le pedí que me lo
sacara, rápidamente entré al baño y defeque sacando toda la mierda que
pedía a gritos salir, mi hijo entró al baño y limpiándose la mierda de su
pene y lavándose, yo ahí sentada me tragué toda esa hermosa verga rica
hasta que me llenó de su deliciosa leche.
El semen me escurría por la boca, fue
demasiado semen que me inyectó, lo tomé de la cabeza y lo jalé hacia mí y
lo besé, mezclando nuestros jugos en ese beso.
Te gustó amor, el sabor de tu semen,
te gustó.
La verdad me encantó este beso Pili,
fue diferente, no digo que me gustó el semen pero no esta mal, es la
primera vez que lo pruebo.
Lo ves amor en la locura uno hace lo
que nunca imagina.
Sí pero no sé, tal vez me anime algún
día, a mamar un pene de algún hombre.
Me limpié el culo, lo tomé de la
mano, ahora teníamos que hablar muy seriamente.
Siéntate Juan quiero decirte unas
palabras amor.
Dime Pili.
Hijo creo que hemos llegado muy lejos
y no me arrepiento, desde ahora sé que no podré dejar de follar rico
contigo, pero también tienes que tener en cuenta que no siempre será
contigo.
Lo se Pili, tienes que recuperar todo
el tiempo perdido que pasaste con mi padre.
Qué bueno que pienses así, además
algo muy importante, cuando participemos en tríos como el que podemos
pasar mañana u otro día, algunas pequeñas orgías, en fin, cuando queramos
follar rico, debemos de estar de acuerdo los dos y consultarlo con
tiempo, nada de sorpresas amor.
No te preocupes Pili.
Lo que pasa es que no quiero que un
día llegues a casa con algún amigo o amiga y pienses que así nada más
folle con ellos.
Como crees Pili, todo será con tu
consentimiento, además no llevaría a ningún amigo mío si es que tu no me
lo pides.
Y sin tu consentimiento yo no lo haré
amor, yo también te lo preguntare, cuando desee follar con otras
personas, sola o junto contigo te lo consultaré, y algo muy importante,
seré tuya siempre, para todo el tiempo que desees, pero cuando conozcas a
alguien muy especial y quieras formalizar tu relación, todo terminará
entre nosotros.
No amor eso no me lo pidas.
Hijo, por primera ves desde nuestras
folladas lo llamé así. Así son las cosas, no quiero que te pase lo mismo
que a mí, cuando después de follar como loco con quien tú quieras
encuentres a una chica con la que te desees casar, y follarás con ella
por amor, un amor más grande que hacia mí y con eso yo ni nadie podrá
competir.
Pero si te amo Pili.
Lo sé y yo también, por eso te lo
digo y quiero que prometamos que cuando eso suceda regresaremos a aquí, a
pasar una semana, 15 días un mes, el tiempo que quieras, para despedirnos
de toda esta locura, y nunca, nunca volveremos a follar, es por nuestro
bien, yo voy a hacerme más vieja con el tiempo y cuando no te guste no
quiero obligarte a tener relaciones por obligación, a demás yo también
cuando te cases buscaré algún hombre con quien vivir mi vida, no quiero
quedarme sola.
Tienes razón amor, es una promesa,
una promesa de madre e hijo.
Gracias amor por comprenderme. Lo
besé suavemente, nos abrazamos, besamos y nuevamente me metió su pene
rico, gordo, me folló despacio, lentamente con amor, como si fuera la
ultima follada, tuvimos un orgasmo riquísimo, no sacó su pene de mí, nos
quedamos así, pasó el tiempo y nos quedamos profundamente dormidos, me
sentía tranquila de este pacto aunque doloroso para los dos, pero
necesario para él.
Al amanecer volví a hacer el ritual
de mi tanga en la alberca del hotel, nuevamente sentía las miradas de los
hombres, las mujeres, me criticaban más, yo creo que era envidia, cómo
una mujer como yo me atrevía a vestir así, casi desnuda, con su culo
grandes y tetas casi de fuera, acompañada de un joven que podría ser su
hijo y claro no lo sabían pero sí lo era.
Cuando él me bronceaba el culo más de
uno quiso estar en su lugar.
Desayunamos ligero, entré a la
boutique del hotel y compré un conjunto de playa nuevo con una tanguita
negra preciosa y un poco más grande que la que llevaba, subimos a la
habitación, nos preparamos después de una buena follada en la regadera,
me sentía excitada por saber qué pasaría esa tarde, me puse mi nuevo
bikini y bajamos a la playa nuevamente, eran la 1:30 p.m.
Excitados nos recostamos en las camas
de playa cubiertos por la sombra del paraguas que nos protegía del sol.
Podía ver clara mente el pene semierecto de Juan, detrás de ese short de
baño, no sé si a mi hijo le llamó la atención ese joven, con tantas
locuras que hicimos con la pareja que follamos (Jaque y Jorge), sólo nos
faltó que entre ellos dos se mamaran sus penes o hasta se follaran rico
por el culo, no lo sé pero veía a mi hijo muy animado, y en espera
deseosa al igual que yo de Hugo, nuestro nuevo y excitante amigo.
Pedimos al mesero una bebida para
refrescarnos, le pedí a Juan que me bronceara, pusimos la toalla en la
arena y cuando estaba boca abajo, y empezaba a broncear mis piernas, vi a
lo lejos a Hugo, vestido de pantalón gris y playera blanca, a la luz del
día se veía más guapo.
Broncéame el culo Juan. Le dije
rápidamente, cuando Hugo llegó encontró a mi hijo untándome
deliciosamente bronceador en mis nalgas, Juan no se había dado cuenta de
su presencia.
Hola, cómo están, ya estoy aquí.
Sonriente de encontrarnos en así volteamos los dos a verlo.
Hola bien. Le contesté mientras le
daba el saludo de mano a mi hijo y se agachaba a darme un beso en la
mejilla a mí.
Te ayudo Juan. Le preguntó a mi hijo
y éste después de decirle que sí, le puso bronceador en sus manos, sin
más preguntas estaba ya tocándome mis piernas y culo, los dos me
excitaban con sus manos.
Hugo me desamarro el sostén de mi
bikini y me bronceó mi espalda, y acercaba sus manos a mis senos que
salían de mis costados, levanté mi hombro derecho y permití que con su
mano me acariciara mi teta al mismo tiempo que le decía a los dos que nos
fuéramos a la habitación, estaba ya muy caliente, no sé si nos vio la
gente que estaba ahí pero no me importó, Juan anudó nuevamente el sostén
de mi bikini.
Nos paramos y ellos dos a mi lado nos
dirigimos a la habitación, pasamos por la alberca y mi hijo me tomó de la
cintura (creo que quería demostrarle a Hugo y a la gente quién era mi
hombre), yo le tomé la mano a Hugo, la gente nos vio pasar y tal vez más
de uno pensó en que ahí iba esa putita lista para ser follada.
Al entrar a la habitación todo fue
pasión, de inmediato y sensualmente teniendo de frente a Hugo me le
acerqué y lo besé, él puso sus manos en mi culo, mi hijo se acercó por
detrás mío y pude sentir su pene erecto empujándome hacia Hugo y sentir
dos bellos penes aprisionarme deliciosamente.
Mmmmmmm... qué rico. Fue lo que dije
cuando sentí esos ricos penes.
Y lo que te falta Pili. Contestó mi
hijo al mismo tiempo que subía sus manos a mis tetas y retiraba el sostén
del mi bikini mostrándole a Hugo las grandes tetas de mamá.
Hugo pasó su lengua sobre mi pezón
izquierdo haciendo que se erectara de inmediato. Mi hijo seguía
levantando mis flácidas tetas y pasó lo que ya suponía, Hugo después de
morder suavemente mi pezón chupó como si se tratara de un pene el dedo
índice de mi hijo, no supe cómo reaccionó él, si le gustó o no, pero no
retiró sus manos de mis tetas, fue Hugo el que lo hizo repitiendo lo
mismo con mi otra teta, después de morder mi pezón nuevamente le chupó el
dedo a mi hijo, lo hizo de una manera tan sensual que creo sentí cómo
creció más el pene de Juan, y estoy segura de que le gustó y aceptó al no
retirar sus manos de mis senos, la caricia que le hacía Hugo. Hugo
levantó su cara y me sonrió como diciéndome a Juan le gusto.
Aquí hace mucho calor Hugo déjame te
desvisto. Le quité su playera mi hijo se puso de frente y también se la
quité. Me agaché y le bajé su pantalón a Hugo, este se agachó al quedar
sólo con su bóxer y le bajó lentamente a mi hijo su short de baño
saltando su hermoso pene erecto como una piedra apuntando al cielo, gordo
y con las venas bien marcadas.
Vaya verga tienes amigo, chica pero
gorda como me gustan. Dijo Hugo al mismo tiempo que yo se la tocaba
masturbándolo lentamente, mi hijo no sabía cómo reaccionar con lo que le
dijo Hugo, sé que le gustaba pero no se movía ni decía nada, Hugo
acompañó mi masturbada tocando también su pene, eso me encantó, sentir la
mano de Hugo pegada a la mía masturbando a mi hijo.
Se levantó Hugo y le bajé su bóxer y
ahí apareció un hermoso pene normal, ni muy grande ni gordo pero hermoso
y totalmente depilado.
Vaya Hugo es lindo.
Les gusta, pronto sabrán lo que es
capaz de hacer.
Te gusta Pili. Dijo mi hijo al mismo
tiempo que pasaba mi lengua y lo mamaba con desesperación.
Tomé nuevamente el pene de Juan y lo
masturbaba, mientras chupaba el pene de Hugo y cambiaba de posición ahora
con mi hijo y masturbando a Hugo, los dos acariciaban al mismo tiempo mis
tetas jalándome y pellizcando mis pezones.
Me levanté después de mamar rico esos
dos penes un rato acomodando mi sostén nuevamente en su lugar y les
indique que se sentarán. Ahí tenía a los dos sentados en la cama
masturbándose mientras yo les bailaba sensualmente como lo hacen la
chicas de un bar, rico y sensualmente me fui quitando mi bikini
mostrándoles el cuerpo caliente que se follarían, en eso Hugo se fijó en
el pene de mi hijo y lo tomó con sus manos.
De verdad Juan tu verga es hermosa.
Te gusta. Dijo nerviosamente
excitado.
Sí eres afortunada Pilar teniendo
para ti sola esta verga.
Sí lo sé, es un pedazo de carne
riquísimo. Le dije mientras me acercaba a mi hijo y lo tranquilizaba ya
que lo veía muy nervioso a pesar de que disfrutaba de la manera en que
Hugo lo masturbaba, me agaché un poco y puse mis tetas a la altura de su
cara, me las empezó a chupar riquísimo, mientras me acariciaba mi concha,
ahora mi hijo había aceptado su bisexualidad, dejándose masturbar por un
hombre joven, guapo, fuerte y con un pene riquísimo, mientras acariciaba
a su madre.
Para tranquilizarlo más y que
disfrutara sin remordimientos me separé de él, retiré la mano de Hugo y
le chupé el pene probando su riquísimo jugo preseminal que salía de su
pene como muestra de una excitación total. Yo no dejaba de masturbar a
Hugo mientras me metía todo el pene de mi hijo en la boca, y cuando sentí
que Hugo quería bajar a mamar el pene de mi hijo me levanté acostando
bien a mi hijo en la cama, él se acomodó me puse encima de él y fui
subiendo poco a poco para que su lengua chupara todo mi cuerpo, después
de besarnos, siguieron mis tetas, mi ombligo, mi vientre y me detuve en
mi concha, él de inmediato acarició mi culo y me metió riquísimo su
lengua en mi concha.
En eso sentí cómo Juan se estremeció
y con sus manos apretó mi culo al mismo tiempo que me jalaba hacia abajo
chupando más fuerte mi concha, al voltear a ver Hugo el muy cabrón ya se
la estaba mamando riquísimo, metiéndose todo esa gordo pene en su boca.
Me di la vuelta, Hugo levantó su cara y nos besamos, ahora los dos
compartimos el pene de Juan, mamándolo, chupándolo riquísimo, yo
disfrutaba más ya que al mismo tiempo mi hijo me chupaba la concha
riquísimo.
Como desesperados Hugo y yo lo
masturbamos riquísimo y al fin salió disparado todo ese néctar mojándonos
la cara, salpicando toda la cama, y nuestros cuerpos, se la dejamos
limpia y brillante, lo había disfrutado, mi hijo disfrutó de la mamada de
su madre junto a otro hombre mientras yo tenía mi primer orgasmo
delicioso mojando su cara con mis jugos, era increíble, al terminar de
limpiarle el pene seguía erecto no se había quedado flácido como en otras
ocasiones después de un orgasmo, no sabía hasta dónde llegaríamos pero
ese fue un maravilloso inicio.
Ahora era el turno de Hugo y
poniéndome en cuatro patas le mamé su rico pene mientras mi hijo me metía
su duro pene follandome riquísimo, me martillaba delicioso, empujando mi
boca más y más dentro de ese pene, desde nuestra primera follada no me
martillaba la concha así de fuerte, creo que su subconsciente le decía
que era hombre que follara esa concha duro para demostrar su hombría que
perdió al sentir tanto placer con la mamada de un hombre.
Ahí tuve un orgasmo delicioso,
gritando de placer, Juan llenaba mi ser de semen, no aguanto más y
terminó dentro de mí, aceleré mi mamada y probé al fin el semen de Hugo,
sabía la verdad muy fuerte, pero no menos rico; como dije antes, me volví
una adicta al semen y no desperdiciaba una sola gota de ese maravilloso
néctar.
Vaya Hugo sí que me gustó nunca pensé
que me vendría riquísimo sintiendo tu boca y la de Pili. Comentó mi hijo
después de sacarme su pene chorreante de mi concha súper mojada de
nuestros flujos.
La tienes muy bien Juan, los dos
están muy ricos.
Bueno par de putitos y yo qué, no me
van a follar rico o quieren que los deje solos. Dije en broma.
De inmediato Hugo se apodero de mis
tetas. Mmmmmmm sí que sabía chupar este hombre, ya los tenía a los dos
uno mamándome el culo y el otro besándome y mamándome todo mi cuerpo, ya
no aguantaba más, quería que Hugo me follara rico. Vamos cabrón fóllame
qué esperas. Le grité.
No lo pensó dos veces, me recosté en
la cama y me metió su duro pene penetrándome rico de un sólo golpe,
empezando a follarme de maravilla, mi hijo fue directo por la cámara y
nos tomó una foto. Para el recuerdo Pili.
Cabrón siempre con eso, ven acércate
a mí.
Seguía con su pene rico y duro no se
le había bajado la calentura, me lo metí a la boca nuevamente, Hugo me
daba un placer total, sabía bien lo que hacía, se agachó y chupaba mis
tetas, con su mano me quitaba el pene de Juan y se lo mamaba rico y me lo
ponía nuevamente en la boca, seguía follándome, acariciando y besando y
repetía la mamada a mi hijo, mi orgasmo no se pudo evitar, ver cómo ese
joven me follaba y mamaba el pene de mi hijo me encanto, en eso Juan
nuevamente salpicó precioso su semen justo cuando Hugo lo tenía en su
mano para volverlo a mamar, le salpicó toda la cara, me dediqué a limpiar
todo ese semen con mi lengua y al terminar de limpiarle la cara besé a mi
hijo para que probara nuevamente su propio semen, como invitándolo a que
probara el semen de Hugo, él lo entendió, Juan se acostó a mi lado y Hugo
me dejó de follar, subió hasta mi boca y me la metió toda, ahora me
estaba follando pero por la boca.
Mi hijo a mi lado veía cómo mamá era
follada deliciosamente por ese hermoso pene, con mi mano izquierda le
tomé su pene y lo empecé a masturbar, estaba flácido, con mi mano derecha
separé el vientre de Hugo para que mostrara el pene fuera de mi boca, lo
tomé con mi mano y lo volvió a chupar, sin meter más que su cabeza roja e
inflada, le apreté el pene a Juan, volteé a verlo y dirigí el pene a su
cara, él subió su cuerpo acomodándose más cerca y al fin mi hijo lo
probó.
Sé que es difícil de creer que una
madre esté haciendo que su hijo se volviera bisexual, pero desde que
empezó toda esta locura no sé qué me paso, desde que vi el pene de mi
hijo cuando se masturbaba frente a la computadora me convertí en una
puta, una puta insaciable, llena de placer y lujuria, y sí lo reconozco,
me encantó ver a mi hijo convertirse poco a poco en bisexual, el morbo de
ver cómo Hugo le mamaba el pene, ver cómo ese joven quería follarse a mi
hijo, no sé si lo conseguiría, pero ahora sé una cosa, mi hijo y yo
traspasamos la barrera del incesto, fuimos más allá, al compartir
nuestras folladas con más personas, yo con mujeres y él ahora con
hombres, soy una puta, no sé si haya en el mundo otra igual que yo, no lo
dudo, pero la verdad me encantó y si viviera de nuevo lo volvería a
hacer...
Fue maravilloso lo que sentí al ver
cómo mi hijo abría su boca y sacaba primero su lengua y daba un
lengüetazo a la cabeza de ese pene, una y otra vez lo hizo, empecé a
sentir cómo su pene empezó a endurecer, en cada lengüetazo crecía más y
más, para animarlo empecé a mamarlo yo, nuevamente se lo acerqué a su
boca y se adueñó de él, se lo tragó por completo, se veía hermoso, cómo
lo chupaba, no sé quién acabo primero, si Hugo o Juan, mi mano se llenó
de semen cuando mi hijo soltó todo lo que tenía dentro, fue demasiado
para él y vaya que lo disfrutó, recibió por primera vez un pene rico en
su boca, y una acabada tremenda de semen de otro hombre, no me dejó ni
una gota, sólo vi cómo para poder respirar retiró el pene de Hugo y un
hilo de semen caía sobre su brazo y empezó a limpiarlo rico, me zafé como
pude de ellos y como dije soy adicta al semen y quería probar el de mi
hijo.
Al terminar quedamos rendidos, había
pasado todo muy rápido, nos recostamos los tres, yo en medio de mis dos
hombres bisexuales dormimos un rato, era nuestra ultimo día de pasión en
Puerto Vallarta y lo habíamos sabido disfrutar.
Después de casi una hora por el
movimiento que sentí me desperté, vi cómo mis dos hombres mutuamente se
masturbaban atravesando sus brazos sobre mi cuerpo.
No paran verdad cabrones.
No Pili este Hugo me despertó al
estarme masturbando.
Los dejé acariciar un rato y de
verlos sentí la necesidad de volver a follar, me levanté y tomé el pene
de mi hijo y me monté en él, subía y bajaba sin parar, Hugo se levantó,
me ponía su pene para chuparlo, bajaba su cuerpo y se lo ponía a Juan
para que hiciera lo mismo y así estuvimos un buen rato mientras mi hijo
me metía sus dedos en mi culo.
Fóllame por el culo cabrón deja de
estar de puto con mi hijo y fóllame. Grité exigiendo ese pene en mi culo
y no se hizo esperar.
No hubo necesidad de lubricarme,
estaba tan mojada y mi culo ya dilatado por los dedos de Juan, me lo fue
metiendo con delicadeza poco a poco, ahora tenía dos penes dentro de mí,
dándome duro, haciéndome acabar en un nuevo y magnífico orgasmo.
Quieres follarme por el culo Juan.
Nos sorprendió la solicitud de Hugo. Sé que me deseas, sé que deseas
follarme rico.
Nos quedamos viendo Juan y yo y
pronto apareció una sonrisa en nuestro rostro, me despegué de mi hijo y
él se puso detrás de Hugo, volteaba a verlos y mi hijo como me lo hacía a
mí chupaba el culo de Juan para prepararlo.
Se fue al tocador y se embarró
lubricante en todo el pene y en el culo de Hugo, le metió un dedo que
hizo que me metiera más su pene en mi culo. Cómo me hubiera gustado ver
cómo entraba el pene de mi hijo por primera vez en un culo de un hombre.
La follada fue y así lo pienso lo mejor que he tenido, un hombre
penetrándome de lo mejor por el culo y mi hijo a él, sólo me faltaría
otro hombre dándome por delante, pero sé que será difícil y hasta ahora
no ha vuelto a pasar.
Soltó su semen dentro de mí y sé que
mi hijo también ya que con su grito me lo hizo saber. Estábamos
destrozados tanto Hugo como yo, el culo nos dolía de placer, nuevamente
nos recostamos en la cama y los tres reímos casi a carcajadas, de las
porquerías que habíamos hecho.
Hugo le preguntó a mi hijo que si
querría probar una follada en el culo y le contestó, que no estaba
preparado, que ni él mismo sabía por qué participó de esta manera en la
follada.
Nos metimos a bañar y no dejamos de
acariciarnos, pero la verdad ninguno de los tres iba más allá de caricias
entre los tres, estábamos tan cansados. Al salir de la ducha nos
vestimos, me puse un pantalón y una playera, sin ponerme ropa interior.
Vamos a comer que me muero de hambre
amores.
Sí vamos.
Bajamos al
restaurante del hotel, comimos, platicamos de otros temas, y se fue, nos
dejó su teléfono para otro posible encuentro, me dio un beso en la boca y
a mi hijo le dio la mano diciéndole que tenía unas enormes ganas de
follárselo, besarlo y amarlo como nunca y que cuando estuviera listo, y
si así lo deseaba, quería ser el primero.
Lo vimos
alejarse y nuevamente nos reímos.
Eres una puta Pili.
El puto eres tu cabrón, quien te
viera follando así con un hombre.
Tú no te hagas, tú fuiste la que me
animó a todo esto.
Pero te gustó no puedes negarlo.
Sí me encantó pero créeme no creo
volver a repetirlo, si no después me va a gustar.
Reímos, estábamos felices y tristes
porque mañana temprano regresamos a casa. Descansamos un rato en la
alberca del hotel anocheció y caminamos tomados de la mano sobre la
playa, nos amábamos y ese amor era infinito.
Ya en
cuarto del hotel pedimos algo ligero de cenar y mi hijo me folló por
última vez en ese viaje, pero lo hizo lentamente, con amor más que con
pasión, fue hermoso cómo suavemente me llevó al orgasmo, sin prisas, como
deseando que toda esta locura no terminara, nos quedamos dormidos y
temprano de lo cansados que estábamos no follamos, fueron demasiadas
folladas deliciosas que hasta las ganas de continuar se habían esfumado,
salimos del hotel, tomamos el taxi que nos llevó al aeropuerto y
regresamos a casa, mi siguiente paso estaba decidido. Divorciarme, así
que debería idear un plan para conseguirlo.
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