Una vez dejamos las revistas
de motos que me había traído en mi habitación Oscar, tras hacerme algunas
confidencias también relativas a su madre sobre algunas veces en las que
la había visto con poca ropa, me insistió en que volviéramos a la sala
para poder seguir contemplando a mi madre sin ropa antes de que ésta se
vistiera, puesto que aparentemente seguía allí charlando con su madre,
Puri.
- Claro que sí, vamos. – Le
respondí yo afirmativamente. - A mi también m apetece verle las tetas a
mi madre otra vez antes de que se vaya a su habitación a vestirse, no te
creas.
- Y es que aunque sea tu madre
da gusto verla desnuda ¿a que sí? Yo ya te digo que a veces le he visto
los muslos a mi madre e incluso el culo una vez cuando salía una noche
del baño en camisón transparente y me puso caliente a tope.
Aquellas declaraciones de
corte incestuoso de Oscar eran muy prometedoras y me propuse hablar más
en detalle con él de los encantos de su madre. De todas formas ahora lo
prioritario era volver a la sala para seguir disfrutando, aunque fuera
por poco tiempo, del espectáculo que ofrecía mi madre desnuda.
Los dos sonreímos con
complicidad y volvimos donde las dos mujeres seguían charlando
animadamente sin que mi madre se preocupara de su desnudez.
- Aquí vienen estos dos otra
vez – dijo mi madre sin preocuparse lo más mínimo de dejar completamente
ahora ante nuestros ojos sus tetas y hasta su coño.
Antes de que nosotros
hubiéramos ido a mi habitación a dejar las revistas mi madre simuló
tratar de ocultar su desnudez colocando una mano ante su peludo chocho y
el brazo ante sus tetas pero ahora, mientras hablaba con su prima Puri,
había dejado de lado esas precauciones y al volver nosotros no hizo el
más mínimo gesto para tratar de cubrir de nuevo sus zonas erógenas.
- Será que querían verte el
culo otra vez. – Apuntó Puri riendo divertida.
- Pues claro. No se ven culos
así todos los días. - Dije yo mientras observaba cómo Oscar miraba a mi
madre devorándola literalmente con la vista.
- Anda, anda... – replicó mi
madre en tono jocoso. - ¡A una vieja de más de 50 años váis a querer
verle el culo, con la de chavalas que estarán deseando enseñároslo! A
esas seguro que sí os gustaría vérselo pero a mí... Pero bueno, gracias
por el cumplido.
Entonces intervino Oscar
diciendo con voz un tanto ronca y que denotaba la excitación que sentía:
- Pues no creas, Nati, a
nosotros nos gustan más los culos de unas auténticas señoras, como
vosotras, que los de las jovencictas. Vosotras sí que sois unas mujeres
atractivas de verdad. - Oscar remarcó las últimas palabras y metió por
tanto en el piropo también a su madre aunque ésta no estuviera con el
culo al aire como era el caso de la mía.
- ¿Pero de verdad os gusta
verme desnuda, a mí que soy ya una vieja que lo tiene todo gordo? –
Insitió mi madre representando su papel a la perfección. – Chicos, pues
me parece que me vais a alegrar el día si seguís diciéndome cosas así. Me
parece que voy a tener que enseñaros el muslamen más a menudo ¿eh,
chicos?, que todos los días no le dicen a una cosas así, ja, ja.
Todos reímos divertidos. Sin
duda se estaba creando un muy buen ambiente entre los cuatro,
desenfadado, divertido y en el que cabían comentarios decididamente
picantes o subidos de tono. Mi única duda era saber cómo se iba a tomar
todo aquello Purificación pues como he dicho, aunque la prima de mi madre
es una mujer de muy buen carácter, suele ser muy seria en asuntos como
conversaciones subidas de tono y similares aunque haya ocasiones en las
que también se muestra más permisiva, sobre todo si no había más testigos
pues como creo que ya comenté en alguna ocasión yo mismo le había dado
alguna atrevida palmada en el culo acompañando algún suave piropo y su
respuesta, en vez de un reproche, había sido una enigmática sonrisa.
- Tienes un cuerpo muy bonito,
Nati y ahí esta ese culo como prueba de que estás realmente muy buena. –
Dijo de nuevo un tanto tímidamente Oscar.
- Bueno, - intervino Puri
sacando su faceta más seria. – Ya está bien ¿eh? Un respeto a Nati que
vais a acabar por ponerla nerviosa.
- ¡Uy, Puri, déjalos, mujer!
Para una vez que unos jovencitos me piropean así, con esta alegría… Que
digan, que digan que les gusto y todo lo que quieran.
- Bueno, la verdad es que
seguramente tienes razón, Nati, porque hay que ver cuánto piropo y cuanta
flor te están echando ¿eh, guapa? – contestó Purificación con simpatía. –
Dan ganas de subirse un poco la falda y enseñar los muslos, a ver si
también a mi me toca algo, ja, ja, ja.
- Claro mujer. Pues anda, que
no me están poniendo a mi poco orgullosa diciéndome que tengo buen culo,
ja, ja, ja.
- Bueno, el culo y más cosas,
que lo demás que se te ve no está precisamente mal, mamá. – Añadí yo
tratando de que el tema del atractivo de mi madre continuara candente y
haciendo que todos riéramos. – Es que, como dice Oscar, a nosotros nos
gustan mucho los culos de mujeres hechas y derechas como vosotras así que
verte de esta manera, mamá, comprenderás que no nos disguste
precisamente.
Seguimos haciendo algunos
comentarios halagadores sobre el culo de mi madre dejando claro que nos
gustaban las formas abundantes y las mujeres maduras en general. Luego mi
madre ya se fue a vestir mientras Purificación, Oscar y yo seguíamos
hablando sobre la exhibición de mi madre. Yo entonces, conociendo la
buena disposición de Oscar, me atreví a decirle a Puri que ella también
era una mujer muy atractiva a sí que a ver si algún día la podíamos ver
con la falda un poco levantada o ligera de ropa, como ella misma había
dicho antes, para poder echarle unos cuantos piropos. Ella hizo un mohín
y dijo:
- Bueno, sabiendo que os
gustan maduritas ya me importaría menos que me viérais un poco las
piernas; igual también me echábais algún piropo. Pero la verdad es que
espero que no me pase lo que a Nati, que ha tenido que salir desnuda del
baño delante de vosotros, porque creo que me muero de vergüenza.
Los tres nos reímos y yo me
atreví a darle una palmada en el muslo mientras ella sonreía demostrando
así que cuando el entorno era favorecedor Purificación mostraba su cara
más desenfadada y abierta. Entonces tanto su hijo como yo la piropeamos
suavemente con frases incluso un tanto atrevidas referidas a sus piernas
y ella sonreía de modo muy condescendiente.
Ya no pasó nada más pero la
semilla para que Oscar acabara en la cama con mi madre estaba plantada. Y
secretamente yo empecé a pensar muy seriamente en que tenía que intentar
algo también con Puri, la madre de Oscar, pues después de aquella
conversación estaba convencido que bajo su apariecia de mujer recatada y
decente podía esconderse una mujer más caliente y cachonda de lo que ella
misma pensaba.
Días después nos encontramos
mi madre y yo con Oscar en la calle cuando nos dirigíamos a casa. Yo le
dije entonces que subiera, que igual volvíamos a ver a mi madre desnuda
al cambiarse. Todos reímos y como mi madre no dijo nada en contra, él
respondió, siguiendo la broma, que sería muy agradable y subió con
nosotros a nuestra casa. Una vez en casa, como estábamos solos, cuando mi
madre se fue a cambiar le dijimos, en aparente tono de broma, que nos
dejara estar delante. Ella nos decía:
- Vaya chicos, vaya chicos...
¿pero de verdad queréis ver en paños menores a una cincuentona? – Como a
pesar de sus palabras mi madre no se opuso en absoluto a que la
siguiéramos a su habitación, instantes después allí estábamos los dos
contemplando como se quitaba la blusa y la falda dejándonos verla en
sujetador y bragas, por cierto ambos blancos y bastante convencionales.
El detalle verdaderamente erótico venía dado porque mi madre conservaba
puestos sus zapatos de tacón y con ellos sus piernas y muslos resultaban
sencillamente deliciosos a la vista.
Los dos la piropeamos y le
indicamos que se diera varias vueltas para apreciar su cuerpo desde todos
los ángulos. Mi madre, simulando estar encantada (bueno, seguramente lo
estaba de verdad) con nuestra admiración, se dio un par de vueltas
mientras nosotros nos deleitábamos contemplando sus macizo y relleno
cuerpazo sólo cubierto con sus bragas y su sujetador además de los
zapatos de tacón. Las amplias caderas de mi madre y sus fabulosos muslos
eran como para caer rendido a sus pies y besarlos hasta la extenuación. Y
eso mismo parecía estar pensando Oscar mientras miraba a mi madre con la
boca abierta.
- Está buena mi madre ¿eh.
Oscar? – le dije yo para sacarle del trance y hacerle hablar algo.
- Ya lo creo… - dijo aún algo
embobado. – Estás estupenda, Nati. Eres una mujer preciosa.
Entre bromas seguimos
piropeándola y la convencimos para que nos dejara verla completamente
desnuda, como el día anterior y ella, claro, accedió expresando como
única condición que debíamos ser absolutamente discretos sobre todo
aquello. Oscar debía estar sorprendido por las facilidades que mi madre
nos estaba dando para verla desnuda pero en cualquier caso no dijo nada.
Mi madre se deshizo entonces del sujetador dejando a la vista sus bonitas
y redondas tetas, ya caídas pero enormemente atractivas. Oscar respiraba
sonoramente y tragó saliva un par de veces, muestra de la excitación que
sentía.
- ¡Qué tetas más bonitas! –
decía Oscar como si estuviera hipnotizado y sin poder apartar su mirada
de los pechos de mi madre.
- Habrá que pedirle que se
quite también las bragas ¿no? – le decía yo a Oscar. – Ya puestos que nos
enseñe el producto completo.
Mi madre reía pero Oscar
apenas acertaba a asentir sin que saliera ningún sonido articulado de su
boca.
- Esto que quede entre
nosotros ¿eh, chicos? – dijo mi madre con voz sensual y mimosa mientras
deslizaba sus pulgares por dentro del elástico de las bragas a la altura
de las caderas.
- Sí, sí, sí… - respondió
Oscar visiblemente excitado
Entonces mi madre comenzó a
deslizar las bragas hacia abajo a lo largo de sus anchas caderas hasta
que se deshizo de la prenda íntima y pudimos ver su abundante pelambrera
de la entrepierna mientras ella sonreía con malicia.
- De esto que no se entere
nadie ¿eh? – Insistía mientras se mostraba ante nosotros completamente
desnuda e incluso se daba una vuelta para que apreciáramos su relleno y
macizo cuerpo en todo su esplendor. El hecho de que no se hubiera quitado
los zapatos de tacón añadía un enorme atractivo al cuerpo desnudo de mi
madre pues sus amplias caderas y sus bonitas piernas se veían realzadas
notablemente.
- Oscar y yo la piropeamos y
ensalzamos el atractivo de sus encantos. Frases dirigidas a sus bonitos
pechos, a sus amplias caderas y a sus rotundos muslos fueron pronunciadas
por nosotros en un ambiente cada vez más erótico y desenfadado mientras
mi madre reía y reía halagada. Luego ella, quizá para contribuir a
quitarle hierro a la situación nos dijo:
- Si total ya me vistéis así
el otro día; hoy no os enseño nada nuevo…
- Es que cosas así da gusto
verlas siempre ¿verdad?. – Dije yo dirigiéndome a Oscar.
- Ya lo creo. Estás muy bien,
Nati. Muy, muy bien. Tienes un cuerpo muy bonito, de verdad. Eres la
mujer más bonita que yo haya visto desnuda en mi vida.
- Anda, no digáis tonterías,
que yo soy una cincuentona y con el cuerpo rechoncho, el culo gordo y las
tetas caídas. Una mujer así no gusta a unos jóvenes como vosotros...
- Ya lo creo que nos gustas,
Nati. A mi me encantan las maduritas como tú... con...
- Con un culazo como ese
¿verdad? – rematé yo al ver que Oscar no se atrevía quizá a emplear un
lenguaje más obsceno.
Los tres reimos divertidos
mientras mi madre seguía exhibiéndose ante nosotros completamente
desnuda. Como mi madre daba pie a ello y no mostraba ninguna intención de
vestirse, nosotros seguimos piropeando su cuerpo. En un momento dado y
con la intención de que aquella situación evolucionase en el sentido que
yo pretendía, yo me atreví a tocarle un poco las tetas con su total
complacencia. Tras empezar acariciándole suavemente uno de sus pechos,
acto seguido invité a Oscar a hacer lo mismo. Este no dudó en aceptar la
invitación y enseguida estaba tocándole las tetas a mi madre con
verdaderas ganas y con una visible excitación. En este punto ya estaba
todo hecho para que Oscar pasara a formar parte de nuestro selecto
círculo.
Entonces mi madre nos dio un
beso en la boca a cada uno, aunque sin lengua, y la guinda final la puso
cuando dijo que ella también quería vernos algo. Por supuesto no nos
hicimos de rogar. Empecé desnudándome yo tras intercambiar un guiño con
Oscar y enseguida estábamos los dos ante ella con nuestras pollas bien
erguidas. Nos tocamos un poco, nosotros a ella y ella a nosotros y tras
una ronda cada vez más atrevida de tocamientos nosotros empezamos a
chuparle las tetas. Mientras yo le chupaba un pezón a mi madre ésta se
empezó a morrear con Oscar, ahora ya metiéndole la lengua hasta la
garganta. Los morreos y los magreos continuaron y tras unos excitantes
minutos en este plan Oscar me dijo a mí:
- Chico, déjame felicitarte
por tener una madre así de cachonda y que es capaz de hacer todo esto
incluso contigo. Es fabuloso. Y tú, Nati, déjame decirte que eres la
hembra más deseable y que más me excita del mundo. Te lo digo de verdad;
no es un piropo que lo diga por decir. ¡Menuda cachonda! Ya podía ser así
mi madre…
- Sí, mi madre es una
verdadera calentorra y me alegro de que lo sea conmigo y contigo también
– le respondí yo. – Ojalá podamos tener algún día en este mismo plan a tu
madre porque tengo que confesarte que a mi Puri me pone muy, pero que muy
cachondo. Cómo me gustaría descubrir que tras ese aspecto de señora
formal se esconde toda una zorra como mi madre.
Oscar soltó una amplia
carcajada y dijo:
- Y a mi, y a mí…
Luego Oscar me preguntó si ya
antes de aquel día había tenido relaciones de aquel tipo con mi madre y
yo le respondí ambiguamente que no era la primera vez que la veía desnuda
o que le tocaba las tetas y que ya le contaría en algún día los detalles
pero que en aquel momento lo mejor sería centrarnos en disfrutar de la
cachonda jamona que teníamos delante.
Entonces mi madre, situándose
en cuclillas entre nosotros, nos la empezó a chupar a ambos con aquella
maestría innata que al parecer tenía en esa labor. Nos la mamaba
alternándose nuestras pollas y tocándonos los huevos con inimitable
habilidad. Yo ya conocía esas sensaciones pero Oscar deliraba de placer
ante el hecho de que fuera nada más y nada menos que mi madre, una mujer
de su entorno familiar y una de las mujeres que sexualmente más deseaba
según nos confesaría más tarde, la que se la estuviera chupando.
Yo, lógicamente, también
estaba completamente excitado pues me ponía muy caliente que mi madre
tuviera otra polla en la boca y que lo hiciera delante de mí. Por todo
esto no tardé en eyacular haciéndolo sobre las tetas de mi madre. Por su
parte Oscar, cuando sintió próxima su corrida, avisó a mi madre e hizo
ademán de sacarle la polla de la boca pero ella no le dejó y le hizo
correrse en su boca con gran placer para el chico que decía, ya
completamente desinhibido, mientras eyaculaba.
- Toma leche, zorra. Cómete
toda mi lefa, Nati, cacho puta, que me tienes loco con lo puta que eres,
guarrona. La de veces que he soñado esto y ahora aquí te tengo, con toda
mi pollaza escupiendo leche en tu boca de golfa. Toma leche, mamona.
Tras la corrida mi madre se
incorporó sonriendo y se dirigió al wáter con la boca llena de leche para
escupirla allí pues no le gusta tragársela.
Mientras mi madre estaba en el
wáter Oscar me dijo que había sido la experiencia sexual más excitante y
bestial de su vida y me preguntó si a mi me parecía bien que hubiéramos
hecho aquello con mi madre. Yo le aseguré que sí y le dije:
- Y espero que hagas más cosas
con la zorra de mi madre; ya verás lo bien que te lo pasas con ella
porque es una verdadera putorra.
Cuando mi madre regresó a la
habitación la felicitamos por su maestría en el arte de la mamada y nos
dimos una nueva tanda de morreos con ella.
- Bueno, chicos, yo ya os he
dado gustito a vosotros pero espero que ahora seais vosotros los que le
deis gustito a esta vieja cachonda...
- Puedes estar segura, Nati,
de que te vamos a dar todo lo que pidas, guarra. ¡Hay que ver lo cachondo
que me tienes! Con las ganas que yo te tenía y lo imposible que me
parecía poder siquiera llegar a verte las tetas y resulta que me acabas
de hacer la mejor mamada de mi vida, zorra. Y además con tu hijo delante,
que anda que no tiene morbo la cosa... Es impresionante y excitante a más
no poder. Así que como para no darte gustito... Gustito y gustazo es lo
que te vamos a dar, zorra. Ya vas a ver.
- ¿Qué te parece lo cachonda
que ha resultado ser mi madre, eh? – Le pregunté yo a Oscar mientras
ambos le magreábamos el culo y las tetas.
- Ya te digo que es
impresionante. Es probablemente la tía que más me apetecía tirarme y aquí
la tenemos, en pelotas y dispuesta a todo. ¡Menuda golfa, chico! ¡Quién
lo hubiera pensado! Y eso, Nati, que no son precisamente pocas las pajas
que me he hecho a tu salud ¿eh? Que lo sepas. ¡Qué suerte tener una madre
así!
- Pues aquí la tienes a tu
entera disposición, Oscar. – Invité yo mientras mi madre exhibía la más
lujuriosa de sus sonrisas.
- Pues la verdad es que…
Bueno… Igual me paso diciendo esto pero… estoy deseando follármela, la
verdad.
- Pues venga, chicos. – Dijo
mi madre con una sonrisa que era pura lujuria.
Enseguida nos pusimos a la
tarea de follarnos a mi madre. Yo le hice un gesto de invitación a Oscar
de modo que el primero lo hizo fue éste tumbándola sobre la cama de
matrimonio y colocándose sobre ella. Fue mi madre la que agarrando la
polla del chico la dirigió a su coño iniciando el tremendo polvazo. Para
que el acople fuera más intenso mi madre colocó sus bonitas piernas, aún
con los zapatos puestos, sobre los hombros de Oscar y empezaron a follar
mientras ella le decía:
- Pues si te gustaba ¿por qué
no me lo habías dicho, tonto? Mira la de veces que te la podía haber
chupado ya...
- Ya, Nati pero siempre pensé
que si me insinuaba lo más mínimo lo que recibiría a cambio sería un
guantazo. Una mujer de 50 años, casada y además prima de mi madre… ¿quién
se iba a imaginar que eras tan puta?
- Tienes razón, hijo. Si ni yo
misma creía que pudiera llegar a hacer estas cosas, y menos con vosotros.
No creas, para mi todo esto también es una sorpresa. Que yo también he
descubierto que soy así de golfa desde hace muy poco. Pero nada, una vez
que estamos así a gozar se ha dicho, así que venga, fóllame bien fuerte y
goza conmigo, que verás lo que vas a disfrutar con esta vieja cachonda.
- Eso, Oscar, jódete bien a mi
madre, que está hecha una buena puta. – Les animaba yo.
- Que tú me digas esas cosas
referidas a tu madre me pone todavía más cachondo. Esto es cojonudo. –
Decía Oscar ronco de excitación.
El polvazo que echaron fue
antológico; duró al menos 15 minutos y mi madre tuvo dos explosivos
orgasmos. Finalmente Oscar se corrió y a petición de mi madre se lo echó
todo en el coño mientras ella, presa de una inigualable calentura,
experimentaba un nuevo orgasmo chillando como una loca mientras insultaba
obscenamente a nuestro lejano primo.
Tras este fenomenal polvo los
tres comentamos un poco todo lo ocurrido. Yo les confesé que me había
sentido tremendamente excitado al contemplar a mi madre follando con
Oscar y gozando de lo lindo. Oscar también dijo que había sido el mejor
polvo de su vida y que había disfrutado como nunca con el caliente y
rechoncho cuerpo de mi madre.
Luego, ante mis comentarios
sobre lo buena que estaba mi madre y lo cachondo que me tenía, el propio
Oscar me sugirió que me la follara yo también aunque fuera mi madre dado
que ella era una buena cachonda y que allí estábamos para gozar y que con
ello no hacíamos mal a nadie. Semejante coincidencia de filosofía por
parte de Oscar con nosotros nos hizo sonreir y guiñarnos a mi madre y a
mi.
- Eso ya sería demasiado ¿no?
Que somos madre e hijo... – dijo mi madre con el propósito de ver la
reacción de Oscar.
- ¿Y qué? – respondió éste con
naturalidad. – Por lo que se ve a él le gusta que tú seas una cachonda y
a ti es evidente que no te parece mal meterte su polla en la boca así
que... Venga, venga, dejaros de chorradas y echad un buen polvo, que os
lo vais a pasar en grande.
- Hombre, yo tengo que
reconcer que no me disgustaría tirarme a esta jamona aunque sea mi madre
– dije yo. – Es más, precisamente creo que me calienta aún más que se
trate de mi madre. ¿A ti te parecería bien que me follara a mi madre?
- Pues claro que sí. – Dijo
Oscar completamente convencido. – Pues anda que si llego yo a tener una
madre la mitad de cachonda que la tuya ya le había echado unos cuantos
litros de leche encima, ja, ja, ja. Venga, venga, poneros a follar,
cachondones, que me encantaría veros enganchados.
Todos reímos divertidos y mi
madre y yo nos miramos significativamente pues estaba claro que Oscar era
uno de los nuestros y pensaba exactamente como nosotros con respecto a
las relaciones incestuosas entre madre e hijo.
Así las cosas mi madre, que
estaba calentorra perdida, enseguida dijo:
- Venga, cariño. Si incluso a
Oscar le parece bien le apetece vernos echando un polvete aunque yo sea
tu madre lo mejor será que lo hagamos ¿no te parece?
- Me parece estupendo, mamá. Y
me alegro mucho de que a Oscar también le parezca bien y nos anime. La
verdad es que estoy deseando metértela en ese almejón tan rico que
tienes, mamá.
- Pues venga, hijo; dale gusto
a tu madre en el higo que lo estoy deseando.
A continuación mi madre y yo
nos dimos un intenso beso mientras yo aprovechaba para magrear sus
gruesas nalgas y nos dispusimos a follar pues ambos lo deseábamos
ardientemente. Como le dirigí unos piropos referidos a su culo el propio
Oscar me indicó que jodiera a mi madre al estilo perro, para poder gozar
de la visión de sus nalgazas mientras la follaba. Simulando que era la
primera vez que iba a follar con mi madre seguí las indicaciones que me
daba Oscar y situé a mi madre sobre su cama en la posición adecuada.
Enseguida tenía a mi madre
convenientemente taladrada y me la follaba a placer con ella a cuatro
patas mientras Oscar se la volvía a meter en la boca. La situación era
tremendamente morbosa para todos y gozamos los tres de lo lindo. Yo le
barrenaba el coño a base de bien a mi madre y ella, mal que bien debido a
mis embites, se afanaba en mamarle la polla a Oscar.
Mi madre experimentó un
orgasmo muy pronto pero yo seguí follándola con gran placer mientras ella
seguía chupándole la polla a Oscar, el cual, por cierto, no dejaba de
sobarle las tetas con ganas mientras le llamaba "mamona", "guarra",
"cerda" y cosas similares. Tras un buen rato jodiendo a mi madre ésta
alcanzó un nuevo orgasmo y acto seguido recibió la andanada de semen de
Oscar en la cara. La visión de la corrida de Oscar sobre la cara y pelo
de mi madre contribuyó a acelerar mi propia eyaculación así que enseguida
empecé a soltar verdaderos estertores de semen los primeros de los cuales
fueron a parar al interior del coño de mi madre mientras los últimos se
depositaban sobre sus amplias nalgas pues yo le había sacado la polla con
el fin de regarle el culo con algo de semen. Para acabar semejante polvo
mi madre nos dio sendos morreos a nosotros mostrando en ellos todo el
vicio y la cachondura que atesoraba así como lo mucho que le excitaba y
gustaba tener relaciones sexuales con nosotros.
Cuando acabamos nuestra
sesioncita de vicio y depravación yo aproveché para sacar el tema de Puri.
Aprovechando el comentario anterior de Oscar yo le dije:
- O sea que a ti te gustaría
que tu madre también fuera un poco zorra ¿no?
- ¡Joder! Ojalá fuera sólo la
mitad de calentorra de lo que lo es la tuya; ya me daría yo por
satisfecho porque por lo menos seguro que me podría hacer una paja
viéndole el coño o tocándole las tetas en directo, ja, ja, ja.
- ¡Menudos viciosos! – decía
mi madre. – Mira que querer hacer todas estas guarradas con sus madres...
Aunque la verdad no se qué digo porque yo soy la primera que se pone
calentorra del todo pensando en la polla de mi propio hijo. ¿Seré
depravada y puta? Ja, ja, ja.
Estaba claro que a los tres
nos iba y mucho el tema incestuoso así que seguimos hablando de ello.
Comentamos lo atractiva que era Purificación, la madre de Oscar y él nos
contó que más de una vez se había fijado en sus piernas y culo y que de
hecho, tras superar una primera fase en la que la idea le parecía poco
apropiada, ya hacía tiempo que había decidido que le gustaría ver desnuda
a su madre e incluso hacer algo más aunque lo veía completamente
imposible por otro lado.
- Ya me gustaría a mi hacer
alguna de las cerdadas que hemos hecho hoy con Nati pero con mi madre no
hay manera. Es una beata de cojones. Seguro que le echo un piropo un poco
subido de tono y hasta se enfada. Y siendo su hijo ni e cuento… Imposible
del todo, vamos.
Yo elogié el físico de su
madre señalando que no me importaría tirarmela y le pregunté a Oscar si
le molestaba.
- Por supuesto que no, todo lo
contrario, y más después de lo que acabo de hacer yo con la tuya. Además
ya os digo, me calienta mucho también pensar en mi madre en plan guarro.
A ver si podemos hacer con ella lo que con la tuya. Ya me gustaría que
por lo menos te la follaras tú; por lo menos habría una posibilidad
aunque lejana de que yo también pudiera tirármela. Pero todo eso es
imposible de verdad...
- Bueno, - dijo mi madre aún
completamente desnuda y sentada sobre la cama – yo hace unos días no me
hubiera creído ni que iba a enseñarle las tetas a mi hijo y sin embargo
aquí me tenéis; hecha una guarra y acabando de follar nada menos que con
vosotros dos en la misma sesión. Así que nunca se sabe... y el chocho nos
pica a todas, y a las maduritas os puedo asegurar que más porque ya no
nos lo rascan tan a menudo.
Así quedó la cosa, con
nosotros dos excitados ante la perspectiva de tener relaciones con
Purificación aunque muy escépticos por otro lado de que pudieran hacerse
realidad.
Cuando Oscar se hubo marchado
yo le pregunté a mi madre si pensaba que habría posibilidades de llegar a
algo con Puri. Ella me dijo que lo veía muy difícil porque en efecto Puri
es muy poco sexual y demasiado formal pero que nunca se sabía.
- Igual puede haber alguna
sorpresa como contigo, ¿eh, mamá? Que menuda zorra estás hecha sin que
nadie lo supiera.
- Es verdad hijo; ni yo misma,
ya te digo. – Respondió ella riendo. - Si me dicen hace 15 días que voy a
estar follando y chupando pollas a espaldas de mi marido es que ni me lo
creo. Y si me dicen que voy a follar con mi propio hijo, con mi sobrino
Dani y pocos días después con el hijo de mi prima Puri pues ya ni te
cuento. Y sin embargo... aquí está tu madre, hecha una verdadera puta,
con el chocho bien lleno de leche y gozando incluso contigo, y bien que
me gusta.
- Y yo bien orgulloso que
estoy de ello, mamá. Me encanta tener a la madre más zorra y más cachonda
del mundo y sobre todo me encanta verte desnuda y gozar de ese cuerpazo
de jamona maciza que tienes y ver cómo gozas con otros, zorrona. ¡Estás
cojonuda, mamá! Y espero que cada día seas un poco más zorra.
- ¡Menudo cabronazo estás tú
hecho, que te gusta que tu propia madre sea una buena golfa! – dijo ella
con humor. Y ya nos dispusimos a vestirnos cerrando aquella maravillosa
sesión de sexo incestuoso.
Email.
[LEER
PARTE SIGUIENTE]
Contactos
reales con gente de tu ciudad:
[
PULSA AQUÍ PARA VER MÁS CONTACTOS Y REGISTRARTE GRATIS
]