Tras esta fenomenal explosión
de sexo familiar descansamos un rato mientras mi madre se limpiaba con un
pañuelo el semen que mi primo había dejado sobre sus gordas nalgas. Luego
nos sentamos comentando el polvazo que habíamos echado y la curiosa forma
en que todo se había originado.
Los cuatro estuvimos de
acuerdo en que nos agradaba que los acontecimientos se hubieran
desarrollado de aquella inesperada manera. Nosotros volvimos a
reiterarles que ellas eran unas mujeres extraordinariamente deseables
para nosotros por ser unas maduritas jamonas, como a nosotros nos gustan,
y especialmente por ser nuestras madres y tías respectivamente pues la
relación familiar añadía un morbo fabuloso y que nos agradaba
enormemente.
Tanto mi madre como mi tía
convinieron con nosotros en que aquellas relaciones familiares también
les resultaban muy morbosas y placenteras y nos confesaron que aunque
seguían considerándose sexualmente activas no practicaban el sexo a
menudo y que desde luego ya habían descartado tener relaciones con chicos
jóvenes y potentes como nosotros. Por eso mismo todo lo sucedido aquella
tarde con nosotros les había parecido sencillamente extraordinario y
enormemente satisfactorio.
Mientras comentábamos todas
estas cosas yo, que me había sentado en el sofá al lado de mi madre, le
comencé a acariciar suavemente las tetas, y mientras ella me sonreía
aprobadoramente, empecé diciéndole:
- Mamá, tienes unas tetas
preciosas.
- Me alegro de que te gusten,
hijo; me alegro mucho de que te gusten las tetas de mamá.
Entonces nos dimos un breve
beso en la boca en el que nuestras lenguas entraron en contacto. Al
finalizar el beso ambos sonreímos y yo continué:
- Bueno, mamá, igual os parece
una burrada lo que voy a decir pero… bueno, lo voy a decir de todas
formas. La cuestión es que si antes nosotros os hemos tocado el chocho a
las dos y vosotras nos habéis chupado la polla a ambos ahora sería una
tontería que no… bueno, ya me entendéis, que creo que sería perder una
estupenda oportunidad de gozar si no os jodiéramos los dos a las dos ¿no?
– Como ellas me miraban con gesto serio y sin decir nada yo añadí: - ¿O
eso ya os parece excesivo?
- ¡Pero hijo! ¿Hablas en
serio? ¿Es que también quieres joderte a tu madre? – Me dijo ésta aunque
ahora ya con un semblante risueño y más en tono de broma que de verdadera
sorpresa. – Mira que ponerle los cuernos a vuestros padres ya está bien y
hacerlo además precisamente con vosotros pues ya ni te cuento; esto han
sido unos verdaderos cuernazos. Pero que acabemos follando con nuestros
propios hijos…
- Bueno, mamá. Pensaba que ya
puestos y después de todo lo que hemos hecho… Pero bueno, era sólo una
idea. Si no os parece correcto pues nada. – Hice una pausa y añadí
sonriendo: - Aunque sigo pensando que es una pena porque con lo buena que
estás, mamá, y con lo que a mí me gustan las jamonas culonas como tú...
- ¿Entonces de verdad quieres
follar con mamá? – me preguntó ella de forma retórica y con un mohín
mientras me acariciaba de una manera harto significativa la polla.
- Pues la verdad, mamá, es que
sí. ¿Qué más quieres que te diga? Me apeteces mucho, macizorra y más
viéndote ahí en pelotas y después de haber echado ese polvazo con Dani.
Estás cojonuda y eres una calentorra y una golfa de cuidado y que seas
todo eso me gusta un montón. Me pareces una hembra apetecible de verdad y
el hecho de que seas mi madre hace que me apetezcas aún más, la verdad.
- ¿De verdad, hijo, de verdad
te apetece mamá? – Me dijo ella dándome un nuevo beso en los labios.
- Claro que me apeteces,
golfona. ¿Cómo no me vas a apetecer con ese culazo gordo tan bueno que
tienes ahí al aire? Me apeteces por lo buena que estás y por lo zorra que
eres.
Todos reímos y mi madre
siguió:
- Bueno hijo, la verdad es que
no se lo que pensarán tu tía ni tu primo y yo no me atrevía a decirlo,
por lo menos todavía, pero lo cierto es que aunque os parezca la más
zorra y viciosa de las madres, ahora mismo lo que más me apetece, hijo,
es que me metas en el chocho esa tranca que le has metido antes a tu tía.
Hoy me he sentido una verdadera puta como nunca antes en mi vida y ahora
la guinda no puede ser otra cosa que joder con mi propio hijo.
Mi madre y yo nos dimos
entonces un morreo ya con lengua y con abundante intercambio de saliva y
luego ella le dijo a su cuñada:
- ¿Y tú qué dices, Flora? No
me digas que no te apetece follar con tu hijo, putona, que nos conocemos,
así que venga. Si somos unas guarras vamos a serlo del todo. Y si hay que
follar con los hijos pues se folla y ya está, que a mi bien calentorra me
pone la idea de que mi propio hijo me joda como a una puta.
- Así me gusta, mamá, que seas
la tía más putorra del mundo.
Todos volvimos a reír y para
entonces Dani ya estaba de pie y pasándole la polla por la cara a su
madre al tiempo que le decía:
- Venga, tetuda; ponte en
posición que yo también tengo ganas de taladrarte bien el coñazo ese que
tienes, mamaíta zorrona.
- ¡Pero bueno! ¿Tú también
quieres joder con tu madre?
- Pues claro, ¿tú no quieres
que te eche un polvo o qué?
- ¿Qué si quiero…? Claro que
quiero, hijo. Y si te dijera que no es hoy la primera vez que pienso en
que seas tú el que me montes... – Le respondió mi tía Flora mientras le
acariciaba los huevos y le daba un beso en el glande a su hijo.
- ¡Será guarra! - decía mi
madre riendo mientras se levantaba y me acariciaba a mí la polla.
- ¡Venga, Nati, como que tú
nos has pensado nunca en follar con tu hijo, puta...! – le respondió en
tono de broma mi tía. – Yo ya os digo que no es la primera vez que pienso
en que este me toque las tetas. La verdad es que me avergonzaba de mis
pensamientos pero hay que ver lo cachonda que me ponía, sólo que hasta
hoy nadie me calmaba la cachondura porque mi marido en este del sexo ya
dio todo lo que tenía que dar, ja, ja, ja.
- Bueno, alguna vez seguro que
he pensado cosas de esas, no lo voy a negar. Cuando veía a mi hijo en
bañador debo confesar que me fijaba en el paquete pero también me parecía
que eran pensamientos sucios y nunca me hubiera atrevido a confesarlos
ante nadie y menos decirle algo a él pero hoy está visto que todo es
posible. – Contestó mi madre.
- Pues puestos a confesar,
mamá, que sepas que yo cada vez que te veía un poco los muslos o el
escote lo que pensaba es que eres una hembra absolutamente apetecible, y
lo mismo pensaba de la tía Flora. Y puestos a decirlo todo os confesaré
también que unas cuantas pajotas ya me he hecho a la salud de las dos. Al
principio con un cierto sentimiento de culpa pero cada vez más con la
idea de gozar con vosotras sin ningún prejuicio.
- ¡Ay, qué golfón! – decía mi
madre abrazada a mí y visiblemente satisfecha por mis palabras. – Así que
te gustaría de verdad joder a tu madre ¿eh, picarón? Bueno, pues
entonces… ¿cómo quieres que me ponga, cariño, a cuatro patas como antes
con tu primo o echada en el suelo?
- Me encanta tu gordo culazo,
zorra, y me apetece mucho agarrártelo mientras te penetro pero ahora creo
que me apetece más ver cómo se te mueven las tetas y verte la cara de
zorra viciosa que pones al follar, así que ponte ahí echada en el sofá.
Ya tendremos tiempo de hacerlo a cuatro patas.
- Claro que sí, hijo, tú
jódeme bien jodida que esta no va a ser la última vez que se la metas en
el chocho a tu madre. Ah, y llámame zorra y puta todas las veces que
quieras, que me encanta.
- ¡Hala, pues a gozar se ha
dicho! – corroboró mi tía Flora riendo alegremente. – Si ya está claro
que somos todos unos buenos cerdos y unos calentorros sería una bobada no
seguir disfrutando ¿no?
- Cacho golfa, a ti tampoco te
va a faltar polla, pierde cuidado, que tu querido hijo también quiere
cepillarse a la golfona de su mamá. – Le contestó su hijo riendo.
Mi madre se situó en el sofá
tal como yo le había dicho y entonces yo, poniéndome sobre ella, apunté
mi durísimo cipote a su peluda cuevita y se la metí suavemente empezando
a follarla con gran placer mientras ambos empezábamos a gemir y a
suspirar de verdadero placer y excitación. Follar con mi madre resultaba
sencillamente sublime, superior a cualquier otro polvo que hubiera echado
antes. Para mi era especialmente excitante ver cómo se movían las tetas
de mi madre al ritmo de mis emboladas así como ver su lujuriosa expresión
de placer. Y es que follarse a la propia madre es una de las más
maravillosas y excitantes experiencias sexuales que se pueden tener.
Por su parte mi tía enseguida
se puso a cuatro patas en el suelo y le dijo a su hijo:
- Venga Dani, si tu tía Nati
lo hace con tu primo tú no dejes de follarte a tu madre, cariño, que esto
me pone caliente a más no poder.
Dani entonces se dispuso a
penetrar a su madre desde atrás mientras le decía socarronamente:
- Así a cuatro patas a ver si
se te van a rozar mucho las tetas con la alfombra, ¿eh, mamá?
- Tu deja de preocuparte de
mis tetas y rózame tu otra cosa con la polla, cabrón. – Respondía ella
con desparpajo.
- ¿Cómo voy a dejar de
preocuparme de tus tetazas, con lo que me gustan, cacho furcia? – le
contestó su hijo echándose sobre ella y agarrándole ambos pechos para
amasárselos con ganas. Luego Dani ya buscó con su polla el agujero de su
madre y se la enchufó iniciando una follada tremenda y que hacía que las
tetazas de la madura mujer se movieran terriblemente desde delante de su
cara prácticamente hasta su ombligo cuando alcanzaban el otro extremo de
la amplia semicircunferencia que describían dado su gran tamaño. Parecían
dos enormes campanas echadas al vuelo. Sus pezones, por cierto, estaban
tremendamente salidos y en efecto, cuando en su trayectoria las tetas
pasaban más cerca del suelo a menudo rozaban la alfombra, cosa que sin
duda debía aumentar el placer de la golfa de mi tía en sus sensibles
tetazas.
Las de mi madre por su parte
seguían moviéndose arriba y abajo al ritmo de mis emboladas mientras ella
me decía:
- Así, hijo, así. Fóllate a la
putorra de tu madre. Fóllame bien que me da mucho gusto que me jodas tú,
cariño. ¡Ay, cómo me gusta tener tu rica pollaza ahí dentro! Dame, dame
fuerte, cariño. Fóllame con ganas y date gusto con mi chocho, mi amor.
Soy tu puta y puedes joderme cuando quieras y hacerme todo lo que
quieras. Hoy has descubierto que tu madre es una puta y creo que yo
también lo he descubierto. Y esto hay que aprovecharlo, hijo, hay que
aprovecharlo. Si de verdad te gusta tu madre aquí me tienes para lo que
quieras, cariño. Si de verdad te gusto goza con mi cuerpo, mi amor;
disfruta de tu mamá.
- Ya lo creo que me gustas,
zorra, ya lo creo que me gustas. Tu cuerpo de jamona me gusta mucho, y
viendo que eres tan golfa todavía más, mamá.
Yo la había agarrado de sus
amplias nalgas colocando sus piernas sobre mis hombros para levantarle un
poco más el culo y hacer que la penetración fuera más intensa. Esto ella
lo sintió enseguida:
- ¡Ay, cabrón, qué me haces,
que me matas de gusto con ese cipotón tan gordo que tienen, cabronazo!
Qué dentro la siento, hijo. ¡Pero cómo me estás jodiendo de bien, cariño!
Sigue, sigue, jódete a tu mamaíta siempre que quieras, amor, jódeme
siempre que me encanta que me jodas. ¡Ahhhhh! ¡Ahhhhhhhh!
Mi madre estalló entonces en
un tremendo orgasmo y al final de sus gritos aparecieron tomando el
relevo los alaridos de mi tía que también acababa de orgasmar. Dani y yo
seguimos taladrando a las dos maduras putonas y estas tuvieron aún otro
tremendo orgasmo antes de que nosotros nos corriéramos. Primero lo hice
yo y anuncié mi corrida diciendo:
- ¡Me corro, puta, me corro en
tu chochazo de guarra, mamá!
- Sí, hijo, échame toda tu
rica leche en el chocho. Llénale el chichi de crema calentita a tu madre.
Dani también eyaculó en aquel
momento pero éste decidió, como antes hiciera con mi madre, sacarla en el
momento de correrse para echarle la mayor parte de la lefa en las nalgas
a su madre.
Después de recuperarnos de
nuestros respectivos orgasmos todos nos sentamos en el sofá a excepción
de mi tía Flora, que se estaba limpiando el culo de semen con unos
pañuelos de papel. Cuando acabó de hacerlo también se sentó en un butacón
y entre todos comentamos lo bien que nos lo habíamos pasado y lo que nos
había satisfecho aquella sesión de sexo en familia. Todos estuvimos de
acuerdo en que había sido la experiencia sexual más satisfactoria que
habíamos tenido y acordamos que no sería la última y que mantendríamos el
adecuado secreto para que nuestras relaciones no trascendieran y
pudiéramos seguir gozando nosotros de los maduros y atractivos cuerpazos
de aquel par de jamonas que eran nuestra madre y tía respectivamente y
ellas de la potencia y virilidad de su hijo y sobrino respectivos.
- Anda, que si supieran
vuestros padres todo lo que hemos hecho hoy… y sobre todo con quién. –
Decía mi madre riendo.
- Sobre todo teniendo en
cuenta que hace tiempo que ellos ni nos tocan. – Apuntó mi tía Flora.
- Pues hace falta ser frío
como un témpano para descuidar unos cuerpazos como estos. – Dije yo
mientras acariciaba el amplio culo de mi madre.
- Es que después de cumplidos
los 50, cariño, no creas que una mujer gusta a todo el mundo… y a su
marido seguro que menos que a nadie, ja, ja, ja. Menos mal que con
vosotros nos hemos vuelto a sentir unas mujeres deseadas y atractivas y,
todo hay que decirlo, muy, muy golfas. Seguro que ni nosotras pensábamos
que podíamos llegar a ser tan calentorras y a hacer todo lo que hemos
hecho con vosotros.
Los cuatro reímos satisfechos
y a continuación proseguimos charlando y disfrutando de una caliente
conversación sobre sexo en general. Nosotros les hablamos de nuestro
gusto por las mujeres maduras y por ellas en particular; también
comentamos algunas prácticas que nos gustaban especialmente como el 69 o
corrernos sobre sus gordos culazos, tetas, etc.
Ellas a su vez nos contaron lo
reprimidas que en materia sexual habían estado durante su juventud e
incluso durante su matrimonio en la relación con sus maridos. Nos
hablaban de cómo poco a poco, paradójicamente según lo iban haciendo
menos con sus maridos, habían llegado a la conclusión de que gozar del
sexo no era malo sino todo lo contrario aunque también reconocieron que
nunca, hasta ese día, habían convertido sus anhelos y deseos sexuales más
ocultos en realidad. Pensaban que a su edad ya no era posible ligar y
además tampoco se atrevían a intentarlo.
Al hilo de esto nosotros les
expusimos nuestro parecer de que debían disfrutar del sexo a tope y sin
tapujos. Ellas nos decían que no era fácil por las restricciones sociales
y las dificultades que entrañaba tener que aparentar que se es una esposa
fiel y una abnegada ama de casa cuando en realidad se es una zorra
sedienta de sexo. Tanto mi tía como mi madre se mostraron muy satisfechas
de que gracias a nosotros eso ahora pudiera cambiar y pudieran mantener
una doble vida de placer y disfrute sexual sin que corrieran peligro ni
su reputación ni sus matrimonios.
- Esa es otra de las ventajas
de hacerlo con nuestros hijos, además del morbazo que supone; todo queda
en casa y no hay indiscreciones. - decía mi madre.
- Eso está bien, mamá, pero no
tenéis porqué conformaros con ello. Nuestras pollas siempre las vais a
tener a vuestra disposición y podéis estar seguras de que no os vamos a
dejar el chocho tranquilo, faltaría más. Pero eso no significa que no
probéis más cosas ¿no?
Entonces nosotros les
expusimos e insistimos en la idea de que ellas debían también gozar con
otros hombres y ellas, viendo nuestra favorable disposición, acabaron
aceptando la idea siempre que se dieran las adecuadas circunstancias de
seguridad y discreción aunque por otro lado no veían muy factible la
posibilidad de ligar con otros hombres.
- ¿Entonces no te importaría
que mamá follara con otros hombres, de verdad? – Preguntaba mi madre,
quizá un poco sorprendida ante nuestra actitud tan liberal.
- ¿Importarme? Todo lo
contrario, mamá. Me encantaría. Y cuando lo hagas espero que me lo
cuentes ¿eh? La verdad es que me encantaría verte incluso, fíjate. Lo que
espero es que si follas con otros no dejes de hacerlo conmigo ¿eh,
golfilla?
- De eso puedes estar seguro,
mi amor; el coño de tu madre lo tienes para ti siempre que quieras. ¿Pero
de verdad te gustaría ver a tu madre follando con otro? – Me preguntaba
mi madre aún un tanto extrañada.
- Claro que sí, mamá. Antes me
ha encantado ver cómo te follaba Dani. Es muy erótico y excitante ver a
tu propia madre jodiendo como una puta delante de ti, de verdad. Me ha
gustado mucho, sinceramente, y por eso también me gustaría verte con
otros. Es muy cachondo verte portándote como una guarra y gozando sin
tapujos como una cerda con otros hombres. Pero es que además te mereces
gozar mucho y para eso ya sabes; cuantas más pollas mejor.
Mi madre reía divertida casi
sin creerse que su propio hijo le estuviera diciendo aquello y hablándole
en aquellos términos. Por su parte Dani asentía y le decía lo mismo a mi
tía y ésta, quizá en broma, prometía poner todo de su parte para ser una
buena golfa.
- Aunque ya a mi edad, hijo, y
con este cuerpo – decía mi tía agarrándose sus enormes y caídas tetas –
me parece que no voy a ser una precisamente una ligona, ja, ja, ja.
- Ya sabes mamá que a algunos
chicos jóvenes las mujeres que más nos gustan son precisamente las de tu
edad y con un cuerpo relleno como el tuyo… - Le replicaba su hijo.
Seguimos hablando un rato de
estos temas en un tono de lo más cachondo hasta que finalmente, dada la
hora, ya decidimos dar por concluida aquella primera fiestecita sexual
entre madres e hijos hasta otra ocasión.
Email.
[LEER
PARTE SIGUIENTE]
Contactos
reales con gente de tu ciudad:
[
PULSA AQUÍ PARA VER MÁS CONTACTOS Y REGISTRARTE GRATIS
]