Las chupadas que mi tía Flora
me estaba dando en la polla eran deliciosas y ese placer se veía
aumentado mientras veía reflejadas en un espejo del mueble de la sala
como sus grandísimas y colgonas tetas se movían y casi rozaban el suelo,
con sus pezones exageradamente salidos tocando de vez en cuando la
alfombra. Por su parte Dani, mientras mi madre se la comía, con inusitada
y sorprendente glotonería, por cierto, le estrujaba de vez en cuando a
ésta los pechos con el fin de darle placer a la hembra y de disfrutar él
mismo de las deliciosas tetas de mi madre.
- Vaya par de zorras que
teníamos en casa y nosotros sin enterarnos – decía Dani empleando ya un
lenguaje decididamente obsceno aunque fuera referido a nuestras madres
mientras disfrutaba de la impresionante mamada de mi madre.
- Ya lo creo, y encima son
precisamente las dos golfas a las que más ganas les teníamos ¿eh? Porque
tú ya sabes que a mi tu madre me pone como una moto y tú no es la primera
vez que me dices lo buena que está la mía.
- Sí. Pero es que además lo
mejor de todo es tenerlas aquí a las dos en pelotas y mamándonoslas.
- Ya lo creo, porque yo debo
confesar que a mi me está gustando ver a mi madre hecha una guarra
comiéndote a ti el rabo tanto como recibir placer de la mamona de tu
madre en mi polla ¿eh?.
- Lo mismo digo, je, je. – Me
contestaba mi primo cachondo perdido mientras mi madre le lamía ahora los
huevos.
- Y saben bien lo que hacen
con la boca estas putorras ¿eh?. Tu madre me la está comiendo como si
fuera una auténtica profesional. ¡Menuda puta!
- Esto es por el gustazo que
nos habéis dado vosotros antes. – Dijo mi madre interrumpiendo por un
instante sus lengüetazos en los huevos de mi primo. – Y hacéis bien en
llamarnos putorras porque me parece a mi que lo somos más de los
pensabais vosotros y creo que bastante más de lo que pensábamos nosotras
mismas. Porque vamos, me dicen a mi ayer mismo que iba a estar hoy a
cuatro patas, con el culo al aire y chupándole la polla a mi sobrino y
además con mi hijo delante y vamos, que no me lo creo ni loca, vaya.
- Pues sois las mejores
putorras del mundo, mamá, y bien orgullosos que estamos de ello.
- Y nos estáis dando un placer
de verdadero nivel, zorras. – Apostilló Dani dándole un cachetazo a mi
madre en una de sus blancas y gordas nalgas.
- Ya os digo que eso es por el
gustazo que nos habéis dado antes vosotros a nosotras, que a mi, vamos,
me habéis dejado derretida del todo, cabronazos. ¡Qué gustazo! ¿Quién me
lo iba a decir a mí, que mi sobrino y mi propio hijo me iban a tocar la
castaña hasta dejarme deshechita de gusto? – Siguió diciendo mi madre
mientras pajeaba suavemente a mi primo.
Yo entonces, que estaba
realmente excitado tras comprobar lo calentorra que en realidad era mi
madre, vi la oportunidad de conseguir algo que me excitaba una barbaridad
así que le dije a mi madre:
- Oye, pues nosotros os hemos
dado gusto los dos a las dos ¿no?
- ¿Pero qué quieres? – dijo mi
madre mirándome con picardía. – No me digas que estás sugiriendo que te
chupe la polla yo también, tu propia madre.
- Bueno… olvídalo si te parece
mal pero… bueno, ya que estamos en confianza debo decir que a mi no me
importaría, mamá – contesté. – La verdad es que me pone muy cachondo ver
cómo se la mamas a Dani. Lo debes hacer de miedo y no me importaría
probarlo. Así Dani también podría probar lo bien que lo hace su madre,
que no es bobada cómo la chupa esta golfa. Pero bueno, ya os digo, si
vosotras no queréis u os parece mal…
Las dos mujeres se miraron,
sonrieron con picardía y sin mediar más palabra se intercambiaron las
posiciones empezando cada una a chuparle la polla a su respectivo hijo.
Esto sí que ya fue realmente sublime. Sentir la boca de mi madre en la
polla creo que ha sido la sensación sexual más fuerte y excitante de mi
vida. Es fabuloso ver a tu propia madre chupándote el rabo; es
indescriptible y placentero hasta el extremo. Además, en el caso concreto
de mi madre, debo afirmar que la chupa realmente bien, con una glotonería
y un saber hacer como si no hubiera hecho otra cosa que mamar pollas, la
muy golfa. ¡Y yo que la creía una mojigata!
- A mi la verdad es que
también me apetecía – confesó entonces mi tía Flora parando un instante
de mamársela a su hijo – pero no sabía si estos ya pensarían que eso era
demasiado. Mostrarnos como unas calentorras aunque sea delante de
nuestros hijos y enseñarles las tetas pues bueno… Viendo lo golfos que
son ellos… Pero ponernos a mamársela cada una a nuestro propio hijo me
parecía que ya iba a ser demasiado. Aunque desde luego me apetece y mucho
comérsela también a este hijo tan cachondo que tengo así me alegro,
sobrinito, de que hayas sugerido que las golfas de vuestras madres os
chupen la polla, ja, ja.
- Yo también tengo que
confesar que estaba pensando en proponer que cambiáramos de pareja cuando
hubiéramos acabado esta mamada, aunque no se si me hubiera atrevido –
dijo mi madre contribuyendo a calentarme aún más si es que era posible. –
También me parecía un poco excesivo así que me alegro de que haya sido el
cabrito de mi hijo el que lo haya propuesto.
- ¿De verdad te apetecía
chupármela, mamá? – Le dije yo mientras me inclinaba hacia ella para
darle un beso en los labios.
- Desde luego, hijo, puedes
estar seguro. Ayer todo esto me hubiera parecido la mayor de las
depravaciones, te lo aseguro, y eso que alguna vez ya había pensado en lo
bueno y apetecible que estás, cabrón, sobre todo cuando te veo en
bañador, pero nunca me hubiera atrevido a dar el más mínimo paso en esta
dirección. Pero hoy te puedo asegurar que una de las cosas que más me
apetece es comerte ese rabazo tan gordo que tienes y esos huevazos de
toro, y te lo voy a demostrar, hijo. Te vas a enterar de la clase de
mamona que es tu madre cuando se pone cachonda.
Los cuatro reímos divertidos y
entonces mi primo, mientras su madre le acariciaba el brillante glande
con toda la mano a la vez que escuchaban las palabras de mi madre, la
ánimo a que las dos siguieran con su faena oral diciendo:
- Pues venga, guarras; a
comernos la polla cada una a su hijo como unas buenas putas viciosas, que
está visto que eso es lo que sois.
- Y lo que nos gusta a
nosotros que sean así de golfas ¿eh, Dani? – le respondí yo alegremente
mientras sentía de nuevo la calidez de la boca de mi madre en la polla.
- Ya lo creo, ya lo creo...
Las dos maduras golfas
siguieron chupándonos las pollas con una habilidad que nosotros nunca
hubiéramos imaginado en nuestras madres. De vez en cuando nos dirigíamos
a ellas con frases como:
- Así, así, zorra, cómeme el
rabo, disfruta de la polla de tu hijo, guarra, que me la pones dura como
ninguna otra.
Y así seguimos hasta que ya no
pudimos aguantar más y ambos estallamos, casi a la vez, en un fenomenal
orgasmo llenándolas de semen. Como les avisamos con antelación ambas se
apartaron de modo que pudieron observar como nuestro semen salía
disparado de nuestras pollas por efecto de sus sabias mamadas. Mi corrida
fue a parar al pelo, a una mejilla, cuello y tetas de mi madre. Por su
parte Dani regó con su abundante lechada la frente, la barbilla y las
tetas de la suya. Ambos nos disculpamos por haber eyaculado encima de
ellas pero ambas sonriendo nos dijeron que les había gustado mucho
recibir la leche de dos machos jóvenes como nosotros encima y que para
ellas ser las responsables de nuestras abundantísimas corridas era todo
un premio y un halago. Entonces ambos nos fundimos en un tremendo beso
con nuestras respectivas madres lamiéndonos tan profundamente que
llegamos a degustar en sus bocas el sabor de nuestras propias pollas. Mi
madre besaba condenadamente bien y su lengua hacía diabluras con la mía
en el interior de mi boca.
- ¡Joder, mamá, cómo besas.! –
le dije yo completamente excitado.
- Hijo, pues créeme si te digo
que creo que no he besado así a nadie en mi vida, ni siquiera a tu padre,
pero es que estar haciendo estas guarradas con mi propio hijo me pone
calentorra como no lo he estado en mi vida.
- Pues manejas la lengua de
cojones, mamña, y no sólo besando, que lo que me has hecho en la polla
está a la altura de la mayor golfa.
- Será eso; que tengo alma de
golfa porque no creas que practico mucho ¿eh? Ni lo de morrear así y
mucho menos lo de mamar la polla. A tu padre se pueden contar con los
dedos de la mano las veces que se la habré chupado, no te digo más.
Mientras reíamos y seguíamos
hablando de la habilidad como mamonas de nuestras madres, nuestras pollas
volvieron a reaccionar con inusitada rapidez; muestra sin duda de lo
excitante que nos resultaba estar con aquel par de maduritas calentorras
que además eran nuestra madre y tía respectivamente. Esto, desde luego,
no pasó desapercibido para las dos jamonas.
- Mira Flora, mira cómo las
vuelven a tener y eso que acaban de correrse. – Le decía mi madre a su
cuñada.
- Juventud divino tesoro... –
decía mi tía mientras nos las tocaba a los dos y nos acariciaba los
huevos con indudable maestría.
Entonces Dani volvió a
intervenir diciéndole a mi madre:
- Oye tía Nati, quería pedirte
otra cosa. Bueno, ya sabes que tu culazo me gusta un montón así que...
- Venga, di lo que sea, hombre
– le animó mi madre, que permanecía desnuda y de pie frente a él al ver
que mi primo se cortaba un poco.
- Pues bueno, yo quería
pedirte… bueno, me gustaría… vamos, que me gustaría pasarte la polla por
toda la raja de ese culazo tan imponente. Si no te importara…
- ¡Ay, hijo, pues pásamela,
hombre! Ahora no te voy a decir que no a una cosa así después de haberte
estado chupando antes esa polla tan rica que tienes ¿no? Si ya estamos
así y hemos hecho todo lo que hemos hecho los cuatro no vamos ahora a
andarnos con remilgos...
Todos reímos y mi madre se dio
la vuelta inclinándose un poco hacia delante para dejar su generoso culo
en pompa. Ella misma se abrió las nalgas y entonces mi primo acercó su
enhiesta polla hasta el canal que dividía las opulentas nalgas de mi
madre para pasearla por allí arriba y abajo con gran placer para él. A mi
también me estaba encendiendo contemplar a mi madre con el culo en pompa
y con mi primo a su espalda pasándole la polla por el culo mientras sus
colgonas tetas se balanceaban de forma increíblemente excitante. Sin
poder contenerme le agarré una de sus bailonas tetas y se la estrujé con
ganas haciendo que ella gimiera de gusto. Entonces mi madre, mirándome
con verdadera lascivia, me dijo:
- Hijo, ¿por qué no le chupas
las tetas a mamá mientras tu primo me está haciendo eso en el culo?
- Desde luego que te las
chupo, mamá, desde luego que te las chupo, y con gusto.
Así que me situé bajo mi madre
y levantando la boca hacia sus deliciosas tetas alcancé uno de sus
pezones y empecé a mamarlo con ganas mientras con la otra mano le sobaba
y estrujaba el otro pecho. Me fue intercambiando de teta en teta
provocando los gemidos de mi madre hasta que ésta volvió a dirigirse a mi
para decirme:
- Qué deliciosa comida de
tetas y que agradable es la caricia de Dani en mi culo ¡Ummm! Hace mucho
que no me chupaban las tetas así, hijo. ¡Qué rico! Chúpamelas, cariño ¡Ummm!
- Y te gusta sentir el nabo de
Dani paseándose por la rajaza de tu culazo ¿a qué sí, mamá?
- Desde luego que me gusta,
hijo. ¿Y tú, cariño? ¿No quieres pasarle la polla por ningún sitio a tu
tía?
- Se me ocurren varios. –
Contesté haciendo que todos rieran.
- Pues di cuáles, sobrinito,
que tengo aquí todo este cuerpo abundante a tu disposición. – Fue la
respuesta de mi tía.
- Pues mira tía, me gustaría
deslizarte la polla entre ese par de tetazas que tienes, eso para empezar
y luego te digo el otro sitio por donde me gustaría deslizarte el rabo,
golfona.
- Pues aquí tienes mis tetas,
sobrinito. Ven y disfruta de ellas, que hace muchos años que nadie se
mostraba tan interesado en las domingas de tu tía.
Entonces mi tía se recostó en
el sofá y agarrándose sus tremendas mamas con ambas manos me invitó a que
pusiera mi cipote entre ellas. Así lo hice y empecé a sentir la suavidad
y blandura de la carne de sus tetas apretándome la polla. Cuando mi
calentura era ya más que tremenda le dije:
- Ahora tía ábrete bien de
piernas que te voy a deslizar el badajo por otro sitio.
Ella, comprendiendo mis
intenciones, separó sus tremendos muslazos y entonces yo apoyé la polla
en la entrada de su chumino y apreté para introducírsela mientras ella
sonreía con picardía y decía:
- Así, sobrinito, así.
Métesela bien dentro a tu tía y dale gusto en el coño, que estoy que ardo
y ya tenía ganas de sentir una buena tranca dentro del chocho. ¡Aaaaah!
Eso es, eso es, así se jode a una puta como tu tía. Dame, dame. Dame
fuerte y reviéntame a pollazos. Y que mi hijo vea lo puta que soy y que
aprenda cómo hay que follar a una buena golfa como su madre.
Las desvergonzadas palabras de
mi tía me encendían pues nunca hubiera imaginado oír algo así saliendo de
su boca. Empezamos a follar con verdadero ímpetu y pronto ella empezó a
gemir gozando como una cerda. Joder con mi tía me resultaba en extremo
excitante y de no haber sido porque me acababa de correr tras la mamada
de mi madre hubiera eyaculado en las primeras emboladas. Sentir el calor
del chochazo de mi tía en la polla y ver cómo se movían sus abundantes
carnes y sus tetazas al follar era para volverse loco de placer.
Mi madre, que enseguida se dio
cuenta de que estábamos jodiendo, dijo mientras seguía recibiendo las
caricias en su culo con la polla de mi primo:
- ¡Hala, mira esos, echando un
polvo! Y sin importarles que los estén viendo su madre y su hijo...
- Si quieres nosotros hacemos
lo mismo, tía. – Le sugirió con picardía Dani.
- Pues claro, no vamos a ser
menos. Si esa zorra jode con mi hijo yo me dejo follar bien follada por
el suyo, vaya que sí. Y con gusto.
Mientras todos reíamos por las
palabras de mi madre ésta se apoyó en el brazo de un butacón cercano y
sacando su culo aún más invitó a mi primo a que se la metiera en el
conejo desde atrás:
- Venga, métemela y jódeme
como a una putorra, que es lo que soy. Dame polla hasta que me salga por
la boca, corazón. Agárrate bien a mi culazo y dame polla a base de bien,
cariño. Jódeme como mi hijo está jodiendo a tu madre. Hoy tu tía Nati se
ha convertido en una buena puta así que ya soy una zorra habrá que
aprovecharlo del todo.
- Me encanta que seas una
puta, tía Nati. Y ya lo creo que te voy a joder tía; te voy a follar a
base de bien, que me tienes caliente como nunca lo he estado en la vida,
zorra.
- Claro que sí, cariño,
fóllate a la puta de tu tía y que mi hijo y tu madre se enteren de lo
guarra que soy yo y de lo cerdo y vicioso que eres tú, venga.
Dani no se hizo de rogar y
enseguida le había enchufado toda la polla en el coño a mi madre por
detrás iniciando una follada espectacular que hacía bambolear
violentamente las tetas de la jamona madurita. Mi primo se agarraba
fuertemente a las amplias caderas de mi madre mientras ella seguía con el
culo en pompa apoyada en el butacón y la follaba a buen ritmo mientras
ella gemía dominada por el placer.
- ¡Ay qué gusto, hijo, que
gustazo! Dame, dame fuerte, méteme hasta dentro esa pollaza y que vean
esos dos lo zorra que soy. Así, así, jódeme bien fuerte. ¡Aaaaaggghh! ¡Ummmmmmmm!
¡Uooooohh!
Mi tía por su parte también
había empezado a suspirar y a gemir con fuerza ante mi potente follada y
me decía:
- Cabronazo, cómo te follas a
tu tía ¿eh? Te gusta joderte a esta puta vieja ¿eh, cabroncete? Así, así,
dame bien fuerte en la castaña. Dale gusto a tu tía en el higo, cerdo. ¡Aaahhh!
¡Asííííííí!
Las dos parejas estuvimos
follando un buen rato. A nosotros nuestras recientes corridas nos
permitían aguantar con solvencia y así mi tía coronó entre gritos un
tremendo orgasmo y luego otro más antes de que yo empezara a sentir que
mi eyaculación estaba próxima.
- ¡Ahhh! ¡Así, asíííí...! –
decía mi tía Flora loca de placer. – Jódeme como a una puta, que es lo
que soy, una puta vieja bien viciosa. ¡Qué gustooooo...! ¡Cómo me gusta!
¡Ahhhh! Que lo vea mi hijo, que vea lo puta que es su madre. ¡Dani, mira
a tu madre jodiendo, mira como me mete tu primo la polla en el chocho! ¡Ummm!
¡Aahhhh! ¡Uoooaaaahh!
Y en ese momento, justo tras
su sonoro orgasmo, eyaculé yo con enorme placer pero en el momento de
correrme, en vez de hacerlo en el chochazo de mi caliente tía, saqué la
polla de su gordo potorro para descargar todo mi semen sobre las
tremendas tetas de mi tía. Ella recibió alborozada mi corrida y a
continuación ella misma se extendió el semen por sus gordos melonazos
sonriendo pícaramente.
- Te gusta echarle toda la
lefa en las tetas a tu tía ¿eh, bribón? – me preguntó ella con una
sonrisa en vicio.
- Ya lo creo, tía. Las tienes
muy gordas y muy bonitas pero con toda esa crema por encima mucho más. ¿Y
a ti tambnién te ha gustado, eh, zorra? – Le dije mientras me
incorporaba.
- No sabes tú cuánto. ¿Quién
me iba a decir a mí que iba a echar este polvazo con mi sobrino y que iba
a acabar con las tetas cubiertas de tu lechada? Nunca hubiera pensado que
pudiera pasar esto pero desde luego ha sido cojonudo. ¿Y a ti te ha
gustado tirarte a la guarra de tu tía?
- Es el polvo que más he
disfrutado hasta hora, tía, te lo puedo asegurar. He gozado como nunca.
Para que veas lo que me gustan a mi las jamonas maduras como tú.
En esos momentos mi madre
también empezó a acercarse a un tremendo orgasmo merced a los pollazos
que le estaba propinando Dani.
- ¡Ummmm, qué rico! Sigue,
sigue, que me da mucho gusto. Sigue follándome mientras nos miran mi hijo
y tu madre, que me da mucho morbo que nos vean joder.
Y entonces mi madre dijo
dirigiéndose a mí:
- Cariño, ¿te gusta ver a mamá
follando, mi amor, te parece bien?
- Me encanta, mamá. Estás
preciosa ahí con las tetas colgando y con el culo en pompa mientras Dani
te folla a base de bien. Disfruta, mamá, disfruta que yo también disfruto
viéndote gozar como una puta.
- ¡Hijo, cómo me gusta que me
digas eso! – Y continuó dirigiéndose a mi primo: - Y tú, Dani, sigue
calentorro, sigue follando a la guarra de tu tía, dame polla, ¡aaaahh!
Jódeme ¡Qué buena polla tienes, cabrón! Métemela bien en el conejo, así,
así.
- Toma rabo, zorra – Le decía
mi primo en el paroxismo del placer.
- ¿Te gusta penetrar el coño
de esta cincuentona, cariño? – le decía mi madre. - ¿Te gusta tanto como
el de las jovencitas que seguro que te tiras tú?
- Mucho más, tía, créeme. Este
es el mejor polvo de mi vida. Estar agarrado a estas caderazas mientras
te jodo, tía Nati, es el mayor gustazo de mi vida, golfa.
- Pues sigue, cabrón, sigue.
Jódete a tu tía. Destrózame el coño. ¡Aaaaahh! ¡Uhh, ahhhhh, sííííííííí....!
¡Uooaaaahh!
Mi madre, soltando un sonoro
grito, alcanzó entonces un brutal orgasmo al que instantes después siguió
otro igual de intenso y entonces, coincidiendo con el segundo de mi
madre, Dani también llegó al orgasmo. En el momento de correrse sacó la
polla del chocho de mi madre y fue a descargar toda su lechada sobre las
nalgas de su caliente tía, lechada que luego ella misma se encargó de
esparcir con la mano por su tremendo culo mientras sonreía con lascivia y
lujuria.
- ¿Te gusta así mi culazo,
todo lleno de tu lechada, cariño? – Le dijo entonces mi madre con toda la
lujuria del mundo en la voz.
- Tu culazo es el mejor
espectáculo del mundo, tía Nati, y verlo todo cubierto con mi semen es lo
máximo, créeme. Tienes el mejor culo del mundo, tía.
- ¿Y a ti qué te parece el
culo de tu madre con todo el corridón de tu primo por ahí esparcido? – Me
preguntó entonces a mí mi tía Flora.
- Pues me parece también un
culo precioso, el mejor culo del mundo, como dice Dani y al igual que tus
tetas, tía, que también son las mejores tetazas del mundo, con toda la
corrida por encima todavía más bonito.
Y lo cuatro soltamos una
sonora y alegre carcajada.
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